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+ Bosnia, Rwanda y Haití: dos fracasos y una esperanza
Katlyn Sabá

http://www.cidob.org/Castellano/Publicaciones/Anuarios/saba.html
Especialista de relaciones internacionales.
Antigua asesora del Departamento de Estudios, Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Madrid.
El proceso de cambio global ha cumplido ya un lustro. En noviembre de 1994 se cumplieron cinco años de la caída del muro de Berlín. En algunas zonas del planeta este cambio ha traído esperanza y perspectivas de un futuro mejor. En otros, por el contrario, el cambio ha provocado guerra, incertidumbre y desolación. 1994 ha seguido esta tónica. Ha sido, pues, también un año de avances y retrocesos en el panorama internacional. Perduran conflictos, como la guerra en la antigua Yugoslavia, brotan nuevos, aún más escalofriantes, como el de Rwanda, algunos ya no son noticia como el de Somalia, mientras que otros siguen intentando avanzar, a pesar de las dificultades, por el sendero de la paz (Oriente Medio).
Tras cinco años de posguerra fría el mundo sigue en busca de ese "nuevo orden" que no llega. Los más pesimistas ya han desistido y prefieren buscar fórmulas para gestionar el "nuevo caos". Como señala Pierre Hassner (1993), si la ecuación de la Guerra Fría era "ni paz ni guerra" (paz imposible y guerra improbable) en la posguerra fría se confirma la ecuación de "paz y guerra a la vez". Mientras los conflictos de toda índole se multiplican, desde Chiapas a Chechenia pasando por Argelia, otros encuentran vías de solución: Sudáfrica, Mozambique, Haití o Irlanda del Norte. Así, por ejemplo, si en 1994 en Europa se seguía librando una guerra, la de Bosnia, también se anunciaba el fin de otra, la que enfrenta desde hace 25 años a los irlandeses. Un proceso de paz aún incipiente que deberá poner fin a un conflicto que ha durado tres siglos.
África es, sin duda, un dramático ejemplo de la dinámica guerra y paz. El continente africano sigue siendo escenario de las mayores tragedias y atrocidades humanas (Somalia, Liberia, Angola, Rwanda) pero también ha presenciado uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años: el fin del apartheid y la transición democrática en Sudáfrica. Las elecciones legislativas, celebradas los días 26, 27 y 28 de abril, que dieron la victoria a Nelson Mandela, abren una nueva página de la historia de este país. Ésta es la vía por la que también apostó Mozambique, país que celebró sus primeras elecciones libres en octubre de 1994, tras 26 años de guerra civil.
En Oriente Medio, el difícil proceso de paz se abre camino a pesar de los extremismos de una y otra parte que intentan sabotearlo. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yáser Arafat, se encuentra instalado en Gaza aunque sigue a la espera de convocar elecciones en Cisjordania. Además en 1994 un nuevo protagonista se ha sumado al proceso de paz. El 26 de octubre, Jordania se convierte en el segundo Estado árabe en firmar un tratado de paz con Israel. Quizá la "diplomacia secreta" que ha caracterizado este proceso de paz esté actuando para incluir a Siria. En Irak, es la diplomacia rusa la que logra reconducir un nuevo amago de crisis internacional. Tras más de cuatro años de la invasión de Kuwait y 75 años de reivindicaciones territoriales, Irak decide en noviembre reconocer la soberanía e integridad territorial del emirato, cumpliendo así la Resolución 833 del Consejo de Seguridad. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), sin embargo, mantiene aún las sanciones económicas que pesan sobre Bagdad.
La credibilidad de la ONU, a pesar de algunos éxitos, ha sufrido duros reveses en 1994. Las operaciones de mantenimiento de la paz que tanto prometían a finales de los ochenta y comienzos de los noventa empiezan a dar preocupantes señales de crisis. Mantener la paz en la posguerra fría exige replantearse los instrumentos y condiciones necesarias para llevar a cabo esta tarea. De lo contrario la ONU seguirá cosechando fracasos como el de Bosnia o Rwanda. La organización necesita un serio aggiornamento si quiere hacer frente a los nuevos y múltiples retos de la posguerra fría. No basta con ampliar la composición del Consejo de Seguridad. Todo dependerá de la voluntad de los Estados miembros.
La dinámica internacional en este último año, sin embargo, también presenta tendencias positivas: la aparición de nuevas organizaciones regionales de cooperación en distintas zonas del mundo y la ampliación de las ya existentes. La regionalización progresiva del mundo puede contribuir a definir un nuevo sistema internacional en la perspectiva del siglo XXI.
La Unión Europea (UE) contará a partir de 1995 con 15 países miembros, ya que Noruega volvió a repetir su negativa. Pero la UE tiene además voluntad de ampliarse hacia el Este y de convertirse en una Unión con 30 países miembros en el próximo siglo. En el Consejo Europeo celebrado en Essen, el 9 de diciembre, se dieron los primeros pasos. Así, de los actuales acuerdos de asociación se ha pasado al establecimiento de una relación estructurada entre la Unión Europea y los países candidatos. En todo caso, el ritmo de la ampliación al Este está aún por ver. Pero no sólo la Unión Europea desea ampliarse al Este. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) también: la llamada Asociación para la Paz es un primer intento y supone un proceso más complejo que no cuenta con las simpatías de Moscú. Mientras tanto ha nacido una nueva organización internacional: la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En la cumbre de diciembre, celebrada en Budapest, los 52 países miembros de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) decidieron transformar el, hasta ahora, foro de discusión en una "auténtica asociación para la seguridad entre todos los Estados miembros".
En el Pacífico, la Cooperación Económica Asia- Pacífico (APEC) que reúne a 18 países ribereños es buena prueba de esta nueva dinámica internacional, más orientada a la cooperación económica y comercial pero en la que también se contempla una cierta coordinación política. En la cumbre celebrada en Yakarta en noviembre, los países miembros del APEC, entre los que figuran EEUU, Japón y China, anunciaron su propósito de alcanzar la plena liberalización comercial para el año 2020. Estados Unidos no sólo mira al Pacífico. En el continente americano también se avanza por esta senda como ha quedado de manifiesto en la reciente Cumbre de las Américas celebrada en Miami, en diciembre. La creación de un Área de Libre Comercio de las Américas, o mercado común americano, a partir del año 2005 fue el compromiso adoptado por los 34 jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Miami. La incorporación de Chile al Tratado de Libre Comercio (TLC) del que forman parte Estados Unidos, México y Canadá es el primer paso. Pero si el llamado espíritu de Miami nace con vocación de integración política y económica, el problema de Cuba será la prueba de fuego. En otras zonas como en Oriente Medio la cooperación regional que abarcaría toda la cuenca sur del Mediterráneo hasta África del Norte está supeditada a los avances en el proceso de paz cuyos primeros pasos ya se dieron en la cumbre celebrada en Casablanca en noviembre.
Asomarse al panorama internacional en un intento de analizar la evolución de los conflictos abiertos y de los que están en vías de resolución es una tarea sumamente compleja. De ahí que, para hacer balance de 1994, este análisis se centre en las crisis de mayor impacto: Bosnia y Rwanda. Pero no se trata tan sólo de un criterio mediático. Bosnia y Rwanda representan sin duda las pruebas más dramáticas de la incapacidad de la comunidad internacional de prevenir y detener tragedias anunciadas. La evolución en el Caribe y, en particular, la resolución de la crisis de Haití - en donde la democracia regresa de la mano de una intervención militar norteamericana autorizada por la ONU- cierran el presente balance.
La antigua Yugoslavia: los dividendos de la guerra?
En Europa, en la antigua Yugoslavia y más concretamente en Bosnia, 1994 ha sido un año más de guerra, atrocidades, errores, fracasos, impotencia, vergüenza... Pero quizá el balance más negativo, y el precedente más peligroso para el futuro sea que en Bosnia ha prevalecido la fuerza. La diplomacia cartográfica protagonizada por el llamado Grupo de Contacto (EEUU, Rusia, Francia, Alemania y el Reino Unido) se ha limitado a diseñar, con ligeros retoques, mapas ya trazados en el campo de batalla. Probablemente la lección más amarga de la antigua Yugoslavia es que, dada la evolución del conflicto, la única solución por detener la guerra, sea aceptar los dividendos de la guerra, es decir, un reparto territorial de Bosnia que deja el 51% del territorio a la recien creada Federación Croata- Musulmana y el 49% restante (o más) a los serbios de Bosnia. Figurará la Gran Serbia en los mapas del futuro? A finales de 1994, todo parece indicar que sí.
Al comenzar 1994 la comunidad internacional asiste impotente al cerco de Sarajevo. Al terminar este año la impotencia se llama Bihac, un enclave musulmán situado al noroeste de Bosnia, que cae en manos de las fuerzas serbobosnias. Las mismas que han plantado cara a la comunidad internacional al no aceptar el plan de paz propuesto por el Grupo de Contacto y que, a cambio, han logrado imponer el diseño de la Gran Serbia. Evidentemente ha sido un año de números rojos para la credibilidad de la ONU y de desprestigio para la OTAN.
Mientras la ONU decretaba en junio de 1993 "zonas seguras" las ciudades de Sarajevo y Tuzla así como los enclaves musulmanes de Bihac, Gorazde, Zepa y Srebrenica, a lo largo de 1994 las zonas seguras se convertían en el objetivo prioritario de las fuerzas serbobosnias, violando reiteradamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y haciendo imposible la labor de los cascos azules. La OTAN, llamada a intervenir para velar por el cumplimiento de estas resoluciones, se ha limitado a lanzar ultimatos y realizar acciones militares de carácter meramente preventivo. Las divisiones en el seno de la OTAN y entre ésta y la ONU han reflejado en definitiva las divergencias políticas entre ambas orillas del Atlántico sobre qué tratamiento dar a la guerra en Bosnia.
Si en Europa se seguía apostando por mantener la ayuda humanitaria y lograr una solución diplomática, aunque a costa de aceptar en gran medida los resultados de la guerra, en EEUU aumentaban las presiones en favor del levantamiento del embargo de armas a los musulmanes bosnios y en favor de acciones militares. El fracaso de la estrategia occidental en el conflicto de Bosnia, o "antiestrategia" como la define Nicole Gnesotto (1994), llevó a finales de 1994 a la adopción de medidas unilaterales por parte de EEUU (no vigilar el embargo) y a la amenaza de una eventual retirada de los cascos azules. El resultado no podía ser peor.
Los nuevos mediadores
Tras dos años de guerra en Bosnia, en 1994 Rusia y Estados Unidos decidieron asumir el protagonismo en la mesa de negociaciones. El retorno de las grandes potencias fue celebrado por todos. Para los serbios, la activa participación de Rusia era la mejor garantía para sus intereses. Los bosnios musulmanes por su parte confiaban en que Estados Unidos no permitiría una victoria serbia. Washington y Moscú, sin embargo, se jugaban en Bosnia algo más que su prestigio como potencias mediadoras. La seguridad de Europa, el papel de la OTAN en el nuevo diseño continental, y los intereses nacionales de ambos, primaron sobre cualquier otra consideración en su actuación hacia Bosnia.
De hecho, la diplomacia rusa entró en acción a raíz del ultimato lanzado por la OTAN para levantar el cerco a Sarajevo, amenazando a los serbobosnios con ataques aéreos. Una amenaza que ya había sido anunciada con ocasión de la Cumbre de la OTAN, el 11 de enero, y que adquirió la forma de ultimato el 9 de febrero, tras el ataque contra el mercado central de Sarajevo que ocasionó 68 muertos y más de 200 heridos. Esta decisión, adoptada sin consultar a Moscú, irritó profundamente el presidente Yeltsin quien declaró a los pocos días que Rusia no toleraría los intentos de resolver los problemas de Bosnia sin contar con Moscú. La intervención del enviado del presidente ruso, Vitaly Churkin, logró desactivar la amenaza militar obteniendo el acuerdo de los serbobosnios. El armamento pesado fue retirado a 20 km de la capital de Bosnia. A cambio, Moscú desplegó 1.200 cascos azules rusos en esta zona.
El éxito diplomático de Moscú evitó una grave crisis entre Rusia y la OTAN, pero también sirvió para apaciguar las críticas de la oposición ultranacionalista proserbia. La Duma había apoyado mayoritariamente en enero una moción alertando sobre los peligros de eventuales ataques aéreos de la OTAN, y pidiendo el levantamiento de las sanciones sobre Serbia. La mediación rusa a lo largo de 1994, sin embargo, también obligó a Moscú a apoyar posturas de fuerza contra los serbios de Bosnia, como durante el asedio a Gorazde en el mes de abril, no sin antes advertir a EEUU que el recurso a nuevos ataques aéreos debía ser consultado previamente con Moscú. En esta ocasión, la firmeza rusa y su apoyo al uso de la fuerza contra los serbios que cercaban Gorazde, logró persuadir a la fuerzas serbobosnias. En Tuzla, Moscú consiguió la reapertura del aeropuerto.
La vuelta en escena de Rusia llevó al presidente Yeltsin a proponer el 19 de abril una cumbre entre Rusia, EEUU y la Unión Europea para tratar sobre Bosnia. Aunque esta iniciativa fracasó, dio paso a la formación del Grupo de Contacto encarga- do de buscar una solución negociada a la guerra de Bosnia. Un "plan razonable" en palabras del ministro francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, o más bien un "mapa razonable" a juzgar por el reparto territorial de Bosnia propuesto por el Grupo de Contacto. Como manifestaba Juppé en mayo de 1994 "no se trata de imponer un plan de paz, se trata de saber si estamos dispuestos a ejercer presiones juntos sobre los beligerantes para que acepten un plan razonable" (Le Monde, 14.5.94).
Las perspectivas de lograr un acuerdo sobre el plan propuesto por el Grupo de Contacto fueron en un principio optimistas. EEUU ya había preparado el terreno para el reparto territorial de Bosnia- Herzegovina. Presionando a croatas y a musulmanes, la diplomacia estadounidense lograba un éxito importante en el laberinto bosnio. El 1 de marzo se anunciaba en Washington el acuerdo alcanzado entre los Gobiernos de Bosnia- Herzegovina, Croacia y los croatas de Bosnia, de constituir una Federación Croata- Musulmana en Bosnia y su eventual confederación a Croacia.
Este acuerdo parecía satisfacer a todas las partes. Para los bosnios musulmanes la federación representaba una nueva alianza militar contra los serbios así como la pacificación de uno de los frentes más crueles. Mostar quedaba bajo la administración de la Unión Europea (UE) en virtud de dichos pactos. Para el Gobierno croata de Franjo Tudjman, la posibilidad de una confederación entre la nueva federación bosnia y la República de Croacia venía a satisfacer su anhelado proyecto de lograr una "Gran Croacia". Rusia también acogió favorablemente el acuerdo de federación croata- musulmana que dejaba abierta la puerta a la incorporación de los serbios a la misma, perspectiva que, no obstante, fue inmediatamente rechazada por los serbobosnios. Tras los acuerdos de marzo, croatas y musulmanes negociaron en Viena el nuevo mapa de su federación (compuesta por ocho cantones: dos croatas, cuatro musulmanes y dos mixtos, Bosnia central y Mostar), que fue firmado en Ginebra el 14 de mayo. En estas negociaciones tanto croatas como musulmanes acordaron que la nueva federación debía ocupar un 58% del territorio de Bosnia- Herzegovina, es decir, renunciaban al 42% de su territorio, mientras los serbobosnios se negaban a ceder el 72% del territorio conquistado.
Paralelamente los integrantes del Grupode Contacto negociaban una partición territorial que contempla dejar el 51% del territorio de Bosnia- Herzegovina a la Federación Croata- Musulmana y un 49% a los serbios de Bosnia. La nueva propuesta de paz, que se recogía en el mapa de partición de Bosnia- Herzegovina, vio la luz el 6 de julio tras meses de difíciles negociaciones. Aunque la aceptación de este mapa, y por tanto la repartición territorial de Bosnia- Herzegovina, colocaba a la Administración Clinton en el centro de las críticas de los sectores probosnios partidarios del levantamiento del embargo de armas a los musulmanes, ésta era consciente de que se trataba de la única alternativa posible en el frente diplomático. Ni Rusia ni sus aliados europeos estaban dispuestos a apoyar una política de recurso a la fuerza que además exigiría un mayor compromiso militar por parte de EEUU.
El desafío de Pale y la vuelta de Milosevic
El plazo dado por el Grupo de Contacto para que las partes aceptaran el nuevo mapa de Bosnia expiraba el 19 de julio. La víspera, el Parlamento de la República de Bosnia- Herzegovina procedía a dar su aprobación al mapa, a pesar de que éste venía a consagrar el objetivo serbio de la limpieza étnica en determinadas zonas, según manifestaba el primer ministro bosnio, Haris Siladzic. Por el contrario, los serbobosnios, tras debatir durante dos días la propuesta de partición, decidieron rechazarlo. Las tres condiciones que exigía Pale eran: 1) el derecho a confederarse con las dos repúblicas de la nueva Yugoslavia (Serbia y Montenegro); 2) acceso serbio al Adriático; y 3) la definición del status de Sarajevo, no contemplado en el plan propuesto. Este rechazo fue posteriormente confirmado mediante la celebración de un referendo en el que 96,12% de los votantes confirmó el rechazo.
La comunidad internacional volvía a fracasar en su intento de detener la guerra en los Balcanes. La propuesta del Grupo de Contacto, de haber sido aceptada por todas las partes, representaba una esperanza de detener la guerra en Bosnia. Cuestión bien distinta es si efectivamente logra restablecer una convivencia pacífica en esa región. Pero este nuevo fracaso sirvió, paradójicamente, para que el presidente serbio, Slobodan Milosevic, saliera de su aislamiento internacional. De agresor se convirtió en mediador. Ante la negativa de los serbios de Bosnia, liderados por Karadzic, a aceptar el mapa del Grupo de Contacto, Milosevic se enfrentaba a la amenaza de nuevas sanciones económicas. Aunque es discutible si las sanciones económicas impuestas sobre Serbia, y que sin duda han perjudicado gravemente la deteriorada situación económica de Belgrado, han jugado a favor o en contra del presidente Milosevic, lo cierto es que ante esta amenaza la táctica empleada por Belgrado fue la de romper con sus hermanos serbobosnios.
Como premio a esa ruptura, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobaba, el 24 de septiembre, la suspensión selectiva de sanciones internacionales contra Yugoslavia por un plazo de cien días. La suavización de las sanciones económicas representaba para Milosevic el primer paso para romper su aislamiento y recuperar prestigio y credibilidad internacional. "Se trataba de una precondición para alcanzar su verdadero objetivo: crear una Gran Serbia con respaldo internacional" (Markotich, 1994). Pero mientras Serbia rompía con sus hermanos de Bosnia, éstos se mantenían firmes en su desafío. El hostigamiento a las fuerzas de UNPROFOR (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas para Yugoslavia), desplegadas en la capital Sarajevo, provocó una nueva acción de la OTAN a petición de la ONU.
La actitud de los serbios de Bosnia desencadenó a su vez una serie de amenazas que, en mayor o menor medida, fueron materializándose en los últimos meses del año. El secretario general de la ONU, Boutros Ghali, planteaba a finales de julio la eventual retirada de los 35.000 cascos azules de no alcanzarse un acuerdo pacífico y Washington amenazaba con solicitar el levantamiento del embargo de armas. Una amenaza que provocó nuevas fisuras entre EEUU y Europa. Para apaciguar los ánimos, el presidente Izetbegovich anunciaba el 27 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU que su Gobierno renunciaba a solicitar el levantamiento del embargo de armas por un plazo de seis meses. La realidad en el frente de batalla justificaba esta decisión. De hecho, el Gobierno bosnio, recuperado militarmente gracias a su nueva alianza con los croatas, había lanzado una ofensiva obteniendo importantes victorias. Bihac caía en manos del Ejército bosnio el 21 de agosto. Meses más tarde se volvería a hablar de la "caída de Bihac". Esta vez en otras manos.
Bihac y los giros de Washington
Al comenzar el otoño, mientras el plan de partición de Bosnia seguía congelado por la negativa de los serbobosnios, la guerra proseguía. Pero esta vez la iniciativa corría a cargo del Ejército bosnio, la Armija. Tras Bihac, los combates se extendieron a Kupres (Bosnia central) y a los alrededores de Sarajevo. Ante la fuerte ofensiva desatada por el Ejército bosnio, el mayor ataque contra los serbios desde el comienzo de la guerra en 1992, algunos expertos militares llegaron a afirmar a comienzos de noviembre que podía estar cerca el fin del conflicto. Se equivocaron. Creían los musulmanes bosnios en la posibilidad de forzar una solución militar?
Aunque estas victorias militares ponían de manifiesto que la nueva alianza militar entre la Armija y el Consejo de Defensa Croata (HVO) era eficaz, se trató de una victoria efímera. El giro de la guerra se produjo realmente en la segunda caída de Bihac, esta vez en manos de las fuerzas serbobosnias. La conquista del enclave musulmán de Bihac por las fuerzas lideradas por Karadzic, aliadas con el disidente musulmán Abdic, abría un nuevo capítulo dramático de esta guerra. De nuevo un enclave protegido por las Naciones Unidas, una zona segura, era salvajemente atacada ante la impotencia de la comunidad internacional, incapaz de llegar a un acuerdo sobre qué hacer. La OTAN, como en anteriores ocasiones, volvía a hacer una tímida aparición en escena poniendo en juego una vez más su credibilidad y prestigio. El despliegue de cascos azules ponía el freno a la maquinaria militar de Occidente.
Uso de la fuerza o ayuda humanitaria?
A lo largo de 1994 quedó claro que mientras la UE anteponía la protección de sus cascos azules desplegados en la zona al recurso de la fuerza para castigar las sistemáticas violaciones de las resoluciones de Naciones Unidas, EEUU, que no sacrificaba vidas humanas, pendulaba entre solución diplomática y solución militar. Durante la primera mitad de 1994 la actitud de Washington parecía inclinar la balanza hacia la solución diplomática, aun a pesar de que ésta implicaba importantes concesiones por parte de sus aliados bosnios. Sin embargo, la presión interna en favor del levantamiento del embargo de armas sobre el Gobierno bosnio puso a la Administración Clinton en dificultades.
En mayo de 1994, el Senado de EEUU se pronunciaba en este sentido (con 50 votos a favor y 49 en contra) apoyando la propuesta del republicano Robert Dole en favor del levantamiento unilateral del embargo de armas. A los pocos meses, la Administración Clinton cedía ante la victoria republicana de las elecciones de noviembre. El día 11 el presidente norteamericano anunciaba su decisión de "dejar de vigilar" el embargo de armas aunque Washington seguía manteniendo políticamente el embargo. El péndulo de EEUU volvía a inclinarse hacia la solución militar de Bosnia, la solución propugnada por la nueva mayoría republicana que, a partir de enero de 1995 controlará las decisiones del Congreso y del Senado.
Si bien la Casa Blanca afirmaba que esta decisión, adoptada por el Congreso de EEUU, suponía anteponer la solidaridad con el Gobierno de Bosnia a las relaciones de EEUU con sus aliados y con Rusia, lo cierto es que esta iniciativa sólo contribuyó a crear mayores tensiones con Rusia así como una seria crisis en el seno de la OTAN, y en poco alivió la dramática situación de Bihac. Al contrario, mientras el frente diplomático no lograba consensuar una solución para poner coto al nuevo drama de Bihac, en el frente de guerra los serbios de Bosnia desafiaban a la ONU y a la OTAN. La Administración Clinton volvió a dar marcha atrás. Pero esta vez el precio de la paz era aceptar, como por otra parte venían preconizando Francia y el Reino Unido, la victoria serbia. Una victoria que suponía aceptar una confederación de los serbios de Bosnia y Croacia con los serbios de Yugoslavia. Es decir, la Gran Serbia.
La decisión de EEUU de dar un primer paso hacia el levantamiento unilateral del embargo de armas al Gobierno bosnio, su decisión de no vigilarlo, dio pie a que la amenaza de retirada de los cascos azules por parte de los países de la UE (Francia, el Reino Unido y España) cobrara fuerza. Pero también la UE ha dado marcha atrás en esta cuestión. La retirada de los cascos azules tendría efectos dramáticos. En todo caso, y aunque la decisión ha quedado aplazada hasta la próxima primavera, lo cierto es que los preparativos para una eventual retirada de los cascos azules están en marcha.
El año terminó con una nueva mediación del ex presidente Carter y un acuerdo de cese el fuego por un plazo de cuatro meses. Uno más? Mientras tanto el cerco sobre Sarajevo ya ha superado los mil días. 1994 ha sido para la antigua Yugoslavia un año más de guerra. Una guerra en la que se han cometido todos los errores que conviene no repetir. Quizá ésta sea la mayor lección que debamos sacar de la crisis en la antigua Yugoslavia.
Rwanda: genocidio y catástrofe
Hasta el 6 de abril de 1994, la guerra civil que se libraba en el norte de Rwanda entre las Fuerzas Armadas del Gobierno hutu de Juvenal Habyarimana y el Frente Patriótico Rwandés (FPR) de mayoría tutsi, era un conflicto más de los muchos que afligen al continente africano. A las pocas semanas, la muerte a machetazos de cerca de un millón de personas (la mayoría tutsi pero también opositores hutu) y la de cientos de miles de refugiados a causa del cólera y la disentería, conmocionó a la opinión pública mundial provocando una movilización sin precedentes. El éxodo masivo de la población (450.000 refugiados en Tanzania, 100.000 en Burundi, 20.000 en Uganda y 1.800.000 en Zaire), el mayor conocido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), provocó una de las mayores catástrofes humanitarias de los últimos tiempos.
Lo ocurrido en Rwanda es, para algunos expertos, el resultado de una "siniestra operación política cuidadosamente planeada durante años" (Block, 1994). Un genocidio contra la población tutsi, según apuntó el secretario general de la ONU, y lo que es peor, un genocidio anunciado y alentado por la tristemente conocida radio de las Mil Colinas. El objetivo, sin embargo, no era sólo exterminar a la minoría tutsi. Se trataba de impedir que avanzase el proceso de apertura política iniciado en 1992 y que era apoyado por la oposición moderada hutu. Ello explica el asesinato de la primer ministro Agathe Uwilingiyimana así como de otros muchos miembros de la oposición tras la muerte del presidente Habyarimana.
La dictadura étnica hutu del Movimiento Nacional Republicano por la Democracia y el Desarrollo (MNRDD), liderado por el fallecido presidente Juvenal Habyarimana, tuvo que hacer frente a partir de 1991 a la rebelión del FPR que desde Uganda lanzó una ofensiva que conquistó una franja del norte del país. El FPR, integrado por los hijos de los más de 400.000 tutsi que huyeron de Rwanda entre 1959 y 1963 tras la toma del poder por parte de la mayoría hutu, reivindicaba el establecimiento de un Estado pluriétnico y el retorno de los tutsi. Durante siglos ambos pueblos habían convivido compartiendo la misma cultura, lengua y mitos aunque siempre bajo predominio de la minoría tutsi. La diferencia social entre ambos pueblos fue aún más pronunciada bajo la colonización belga que favoreció a los tutsi, relegando a la mayoría hutu. Al llegar la independencia, la revuelta hutu acabó con la hegemonía tutsi.
A comienzos de los noventa, presiones internas y externas en favor de una apertura política, obligaron al régimen de Habyarimana a proceder a la legalización e integración en el Gobierno de cuatro partidos de oposición de mayoría hutu. Paralelamente, y para contrarrestar la influencia de los partidos opositores hutu, el MNRDD creaba una supuesta rama juvenil del partido, los interahanwe ("los que luchan juntos") y sus aliados de la Coalición para la Defensa de la República, los impuzamugambi ("los que persiguen la misma meta"). Al poco tiempo, sin embargo, quedaba claro que estos grupos juveniles eran auténticas milicias al servicio del partido y del presidente. En marzo de 1992 la participación de dichas milicias en la matanza de tutsis en la ciudad de Bugasera, al sur del país, fue denunciada por los partidos de oposición y las organizaciones de Derechos Humanos. Pero mientras el Ejército y la Guardia Presidencial entrenaba a las milicias y reclutaba refugiados hutus de Burundi, los ideólogos más extremistas del MNRDD ponían en marcha un aparato propagandístico macabro. La radio de las Mil Colinas era utilizada para lanzar consignas en favor de la limpieza étnica, exhortando a la población a eliminar al enemigo tutsi y a cualquier traidor hutu.
En enero de 1993 y tras negociar un alto el fuego con el FPR, el Gobierno de Juvenal Habyarimana aceptó formar un Gobierno de unidad nacional en el que, junto al MNRDD, quedarían integrados los partidos de oposición hutu y el FPR. Este acuerdo alcanzado en Arusha, Tanzania, fue un primer intento que fracasó a los dos días ante la oposición de los sectores más extremistas del MNRDD. El segundo intento se produjo en agosto de ese mismo año. El día 4 se firmaba en Arusha un nuevo acuerdo de paz que ponía fin a la guerra civil y establecía la formación de un Gobierno de unidad nacional. Asimismo se contemplaba la creación de una zona desmilitarizada bajo supervisión de un Grupo de Observación Militar de la OUA (Organización para la Unidad Africana) y de un contingente de tropas de Naciones Unidas (UNAMIR) integrado por 2.500 hombres. La firma de los acuerdos de Arusha no consiguió, sin embargo, detener las matanzas de los interahanwe ni la campaña de intoxicación radiofónica. En este clima de tensión Habyarimana intentaba poner en práctica los acuerdos de Arusha. Su sentencia de muerte? Todo parece indicar que sí.
El asesinato, el 6 de abril, del presidente Habyarimana, así como del presidente de Burundi al explotar el avión en el que ambos viajaban, puso en marcha la maquinaria infernal de exterminio tutsi al tiempo que se reanudaba una feroz guerra civil. El Ejército rwandés y la milicia interhamwe son los principales responsables de las matanzas ocurridas en Rwanda, si bien el FPR también ha sido acusado de cometer atrocidades.
Y la ONU? Ausente. Rwanda, como señalaba Boutros Ghali, representa un nuevo fracaso para la comunidad internacional. Para el secretario general de la OUA, Salim Ahmed Salim, la actuación de la ONU en Rwanda, más que un fracaso, es un nuevo ejemplo de doble moral. De hecho, a los pocos días de los trágicos sucesos, el 22 de abril, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptaba la Resolución 912 reduciendo los efectivos de UNAMIR por razones de seguridad, pasando de más de dos mil hombres a 450. La magnitud de la crisis humanitaria obligó, sin embargo, a la ONU a reconsiderar su decisión.
El 17 de mayo, en un intento por recuperar credibilidad, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la Resolución 918 creando UNAMIR II, integrada por 5.500 hombres. Un intento fallido ya que mientras los países africanos ofrecieron tropas, los países occidentales daban muestras de su incapacidad, o falta de voluntad, de organizar su transporte y dotar a este contingente de los medios logísticos necesarios para su despliegue. Francia, que había propiciado la retirada de las tropas de UNAMIR, tomó la iniciativa lanzando la Operación Turquesa con el beneplácito de la ONU. La creación de una "zona humanitaria segura", sin embargo, parecía obedecer más bien a intereses franceses y fue duramente criticada, entre otros, por el nuevo Gobierno de Kigali, formado tras la victoria del FPR y que obtiene el reconocimiento de EEUU el 29 de julio.
El masivo éxodo de refugiados tras la victoria del FPR, más de un millón de rwandeses en 48 horas, desbordó todas las previsiones. Goma, en Zaire, se convirtió en un infierno. La movilización de la opinión pública mundial se tradujo en miles de voluntarios, toneladas de suministros e importantes donaciones canalizadas fundamentalmente a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) presentes en la zona. Los Gobiernos occidentales fueron a remolque. La tragedia de Rwanda demuestra una vez más que en la ONU siguen prevaleciendo los intereses de las grandes potencias en sus respectivas zonas de influencia.
La crisis de Rwanda no es un caso aislado. En la vecina Burundi, son los tutsis los que impiden el cambio democrático. En octubre de 1993 el asesinato del presidente hutu, Melchior Ndadaye, elegido por una amplia mayoría en las primeras elecciones democráticas del país, desató la violencia étnica entre hutus y tutsis. Burundi como Rwanda son dramáticos ejemplos de los graves problemas que afectan al África Subsahariana. Pobreza, superpoblación y violencia étnica. La solución de esta región del mundo pasa por un nuevo trazado de fronteras étnicas? por un nuevo modelo nacional que sustituya al Estado poscolonial? Sin duda son necesarios proyectos políticos innovadores, pero sin desarrollo económico difícilmente darán respuesta a los dramáticos problemas que hoy padece esta región.
El Caribe: democracia a golpe de intervención?
En 1994, haitianos y cubanos decidieron echarse al mar. La tragedia de los balseros centró la atención del mundo en el Caribe durante los meses de julio y agosto, y obligó al Gobierno norteamericano a buscar soluciones a la crisis de los refugiados. Como primera medida más de 44.000 balseros (14.000 haitianos y 30.000 cubanos) fueron internados en la base militar estadounidense de Guantánamo en Cuba. Muchos probablemente seguirán allí.
Ante la nueva oleada de emigración ilegal cubana, que a muchos recordaba la registrada en 1980 cuando 125.000 cubanos se lanzaron al mar, Washington y La Habana decidieron negociar. Por primera vez en diez años representantes de ambos Gobiernos se sentaban alrededor de una mesa de negociaciones para intentar reconducir la crisis provocada por los balseros. En el acuerdo alcanzado en el mes de septiembre, el Gobierno de EEUU aceptaba aumentar la concesión de visados pasando de 2.700 a 20.000 anuales. El Gobierno cubano, a cambio, se comprometía a adoptar medidas efectivas para contener la salida masiva de emigrantes ilegales. Pero eso fue todo. El embargo económico impuesto por EEUU sobre Cuba se mantiene. Fidel Castro también, aunque los incidentes del mes de agosto demuestran que Cuba quiere y necesita un cambio. Pero la transición cubana pasa por un cambio de política por parte de Estados Unidos. Los balseros cubanos siguen a la espera.
En Haití, por el contrario, la crisis de los balseros se resolvió con el cambio de la dictadura por la democracia. A los tres años del golpe militar protagonizado por el general Raoul Cedrás, la democracia se volvía a instaurar en esta isla del Caribe de la mano de una intervención militar estadounidense. Pero, en esta ocasión, el desembarco de los marines contaba con la autorización de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA). Tras años de negociaciones con la junta golpista, hizo falta un embargo comercial total, un bloqueo naval, una amenaza de invasión y el desembarco de 15.000 marines para expulsar a los golpistas de Haití y conseguir el retorno de Aristide.
En julio de 1993, bajo los auspicios de la ONU y de la OEA, se firmaba el acuerdo de la Isla del Gobernador que fijaba como fecha límite para que los golpistas abandonasen el poder el 15 de octubre de 1993. Un año después, la Operación Rescate de la Democracia obligaba a Raoul Cedrás a abandonar el poder y el país. El 31 de julio, y a instancias de EEUU, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobaba la Resolución 940 autorizando a una "fuerza multinacional" el uso de todos los medios necesarios para restaurar a las autoridades legítimas en Haití. Pocos días antes, el depuesto presidente Aristide solicitaba una "acción rápida y definitiva para terminar con el Gobierno golpista". La Resolución de Naciones Unidas provocó serios recelos en América Latina. Argentina fue el único país en favor de la intervención. Sancionaba la ONU el derecho de EEUU a intervenir en America Latina?
La decisión de cómo y cuándo intervenir quedó pues en manos de la Administración Clinton. El 15 de septiembre el presidente de EEUU anunciaba su decisión de invadir Haití para derrocar a los jefes militares. Pero la mediación del ex presidente Carter transformó la invasión ya en marcha en una ocupación pactada. El acuerdo negociado entre Carter y los militares haitianos contemplaba la estrecha colaboración entre las Fuerzas Armadas y la policía de Haití con la misión militar de Estados Unidos. A cambio se pactaba una ley de amnistía y se concedía a Raoul Cedrás el plazo de un mes para dejar el poder. Nada se dijo sobre la salida del país de los golpistas. Claudicaba la Administración Clinton a fin de evitar una invasión que no contaba con la aprobación de su Congreso?
El desembarco pacífico de los marines no impidió, sin embargo, que las fuerzas estadounidenses procedieran a desarmar y disolver a los grupos paramilitares. Raoul Cedrás anunciaba el 10 de octubre su decisión de abandonar Haití y el presidente Jean- Bertrand Aristide volvió a su país. Las tropas estadounidenses deberán ser reempla- zadas por una fuerza de 6.000 cascos azules, encargados de reconstruir el Ejército, crear una fuerza de policía civil y colaborar en la organización de nuevas elecciones, previstas para finales de 1995. La democracia, sin embargo, no se rescata sólo a golpe de intervención. El presidente Aristide se enfrenta a la difícil tarea de reconstruir el país y para ello necesita del apoyo de Estados Unidos. Queda por despejar la duda de si Haití se convertirá en una democracia bajo tutela.
Referencias bibliográficas
Block, R. (1994) "The Tragedy of Rwanda", The New York Review, 20 de octubre.
Gnesotto, N. (1994) "Leçons de la Yougoslavie", Cahiers de Chaillot, 14. Institut d'Etudes de Sécurité, UEO.
Hassner, P. (1993) "Une problématique générale". Guerre et Paix: la prévention des conflits en Europe, Cahiers de Chaillot, 11. Institut d'Etudes de Sécurité, UEO.
Markotich, S. (1994) "Serbian President Focuses on Creating a Greater Serbia", RFE/RL Research Report, 30.


+ Migraciones y personas refugiadas
Alberto Martínez

http://www.culturadepaz.info/refugiadasymigraciones/personas.php
Desde los orígenes de la Humanidad las personas han sentido el deseo de descubrir nuevos espacios para desarrollarse como seres humanos, para interrelacionarse con los demás, para mejorar su calidad de vida. Detrás de cada inmigrante hay una historia de rebeldía, de hambre física o espiritual, una historia de dudas y valentía, de esperanza escrita en mil idiomas. Por eso, la inmigración es un hecho intrínseco a la humanidad y está relacionada con la búsqueda de la identidad, de la supervivencia, de la felicidad.
Nosotros y nosotras, como integrantes, de una de las sociedades receptoras recién llegadas a esta fase del devenir histórico, necesitamos un conocimiento más profundo acerca de un fenómeno que ya no nos es extraño: la inmigración. Y lo necesitamos porque la afluencia de gentes de otras culturas y su asentamiento entre nosotros nos deja perplejos por las diferentes maneras en que influyen en nuestra cotidianidad.
Esta desorientación, fruto de una insuficiente formación, incide incluso entre los sectores más supuestamente sensibles de la sociedad. Y este alto grado de indefinición se debe, no sólo a la falta de formación ya apuntada, sino también a la presencia física entre nosotros y nosotras de la persona inmigrante que, proveniente del Sur, antes era vista "a distancia", como pueblo exótico o como contraparte o beneficiaria de proyectos de asistencia. Pero esa persona nos interpela ahora con su presencia y sus vivencias, con su modo de enfrentar la nueva situación. Y es que, en efecto, cualquier persona que decide emigrar lo hace de manera violenta, enfrentándose a la ansiedad y a la incertidumbre. Se debate entre la necesidad de desenvolverse en otra cultura y los sentimientos de defensa psicológica del contexto de su cultura, de aquello que estima y conoce. Así, estas personas cultivan la idea del "retorno" y mientras, -en una sociedad que en muchas ocasiones los rechaza y que en definitiva sólo los soporta- recrean sus propias estructuras sociales con sus propias normas y conductas, viviendo paralelamente a la sociedad receptora, no mezclándose con ella más de lo necesario.
Ante esta situación, ante la "mirada del otro", sólo aprendiendo a interrelacionarse con el otro desde nuestra propia especificidad, respetando su espacio, acercándose a sus vivencias, escuchando y comportiendo, es como se podrán construir formas de convivencia.
No obstante, lo cierto es que no existe un modelo único ni perfecto aplicable a las relaciones sociales derivadas de la inmigración. Conceptos como multiculturalidad, plurietnicidad, interculturalidad..., de momento son sólo palabras, suponen más un propósito que una realidad, más teoría que práctica intercultural. Nuestra sociedad comienza a manejar estos conceptos pero, a menudo, sólo desde una óptica de lo "políticamente correcto", no desde una interiorización consciente.
Por ello, sólo mediante el intercambio, el respeto mutuo y el sincero interés por aprender y ayudar por parte de todos los protagonistas de esta realidad, se podrán evitar los estereotipos, las tensiones, los rechazos y la incomprensión que nos rodean continuamente.
A LA BÚSQUEDA DE REFUGIO
El entramado jurídico internacional que, en materia de protección al refugio y al asilo, se construyó desde los años 20, está siendo erosionado por unas legislaciones cada vez más restrictivas y fuera de todo control que no sea el gubernamental.
Las políticas de asilo y refugio ya no se consideran políticas con entidad propia, sino que forman parte de la política de control de la inmigración. Son resultado del conflicto Norte-Sur, y el Norte emplea su continuo recorte como un arma para que sus posibles beneficiarios entren en la categoría de "refugiados económicos" y por tanto en la "inmigración ilegal".
Los gobiernos europeos han venido aplicando una verdadera contrarreforma legislativa y jurídica en los asuntos de refugio y asilo, para vaciarlos de todo contenido humanitarios. Así se viene avanzando en asuntos tales como:
· Avanzar en la exigencia de visas a fin de impedir la obtención de asilo en la "Europa sin fronteras".
· Implantación de procedimientos extraordinarios de rápida resolución de "inadmisión a trámite de demandantes de asilo".
· Establecer de forma abusiva criterios discrecionales para la resolución de solicitudes de asilo que se consideran "abusivas" o "fraudulentas".
· Acabar con el asunto de los "refugiados en órbita" o en busca de un país de asilo, a través de la regla de que sea un único país el que examine la demanda de asilo o la inadmisión a trámite.
· Considerar a los desplazados por violencia o guerra no como refugiados sino como, en el mejor de los casos, "protegidos temporales", como los conflictos yugoslavos han demostrado.
· Transferir a las compañías aéreas y de transporte, una función de "autoridad estatal" en el control de las fronteras.
De esta forma, el derecho a la libre circulación de personas, piedra angular del espacio europeo de libertad y democracia, se transforma en una farsa de conveniencias. Así, el derecho de asilo es acordado a partir de prejuicios ideológicos o en función de nacionalidades preferentes.
Por otro lado, la impotencia e incapacidad de la Unión Europea para llevar a cabo una política exterior común preventiva y eficaz frente a los conflictos bélicos y a las catástrofes humanitarias, contribuye al incremento de los flujos de refugiados, como ha sido el caso de diversos países en Africa, en Bosnia, en Kosovo, en Kurdistán... .
MOVIMIENTOS MIGRATORIOS
En el Norte se llama de esta manera al conjunto de países desarrollados que han conseguido un alto nivel de desarrollo económico. Son más de 25 países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Canadá, Europa occidental, Japón, Australia, Nueva Zelanda, etc. La mayoría de la población de estos países, tiene las necesidades básicas cubiertas, aunque las desigualdades son manifiestas y tienden a agrandarse cada vez más. En ellos vive aproximadamente ¼ de la población total del mundo, y concentra el 85% de la riqueza mundial. El desarrollo económico de estos países no fue, ni es ni sería posible sin el expolio sistemático a que ha sometido y somete a los países del Sur.
El Sur está ntegrado por el resto de los países del mundo, en los que viven las ¾ partes de la humanidad, con sólo un 15% de la riqueza mundial. Países con diversos grados de subdesarrollo entre ellos. Las características comunes a la mayoría de ellos son:
· Haber estado colonizados por países del Norte hasta hace relativamente poco tiempo, en la memoria histórica. Después de conseguidas sus independencias, siguen sujetos a lo países del Norte.
· Sus economías están distorsionadas, obedecen a los intereses del comercio internacional en manos del Norte, no tienen poder político a nivel mundial, soportan el peso de una deuda externa injusta y abusiva.
· Casi todos ellos tienen importantes masas de su población (la mayoría en todos ellos) que no tienen resueltas sus necesidades básicas.
¿De dónde vienen?
Los principales colectivos que forman la inmigración, según sus zonas de procedencia son:
MAGREB. Especialmente Marruecos.
ÁFRICA SUBSAHARIANA. Principalmente, Gambia, Senegal, Guinea Bissau, Angola, Guinea Ecuatorial, AMÉRICA LATINA. Bastante repartido, con especial presencia de Perú, Ecuador, Brasil y Colombia.
¿Dónde se asientan?
Los principales asentamientos de inmigrantes se concentran en Madrid, Barcelona, zona mediterránea (Valencia, Murcia) y Andalucía. El resto de los asentamientos se reparten de forma desigual, en las dos Castillas, Aragón y Zona Norte, concentrándose en los grandes núcleos de población. En la Zona Norte se ha pasado de una situación de tránsito, a otra de permanencia.
ESPAÑA: DE LA EMIGRACIÓN A LA INMIGRACIÓN
En el Estado español, ya en los años 60 se produce una emigración masiva, cuando como consecuencia de la concentración del capital financiero en Madrid, Barcelona y Bilbao, los habitantes de las zonas rurales del país se vieron obligados a abandonar sus pueblos. En las zonas de acogida, fueron conocidos despectivamente, como "paletos", "coreanos", "maketos", "charnegos"... . E igualmente fueron tachados de vagos, inútiles, sucios y atrasados. Si en un barrio algunos vecinos abandonaban sus viviendas para retornar a sus respectivos pueblos, en donde el coste de la vida era menor, y esas viviendas eran habitadas por inmigrantes andaluces, extremeños o gallegos, la población receptora les achacaba el deterioro del barrio a ellos y no a la crisis social y económica que forzó a los antiguos residentes a abandonar la localidad. Igualmente, en algunzas zonas como el País Vasco, se achacaba a los inmigrantes ser parte de un plan de "etnocidio" planeado por la dictadura franquista para convertir a los vascos en minoría en su propia tierra, y así, acabar con su especificidad.
Igualmente, como hoy, se responsabilizaba a la población inmigrante de sus desgracias; se atribuían los desequilibrios económicos de sus zonas de origen a su supuesta falta de capacidad intelectual, a taras de una pretendida "sub-raza", a su falta de entrega al trabajo. Nadie pareció pensar que la concentración industrial en Madrid, Barcelona y Bilbao fue posible, entre otros factores, gracias a las desviaciones de las plusvalías producidas en las zonas rurales. La miseria del campo alimentaba la prosperidad de zonas industriales y del mundo urbano, en general.
Después, en el período de expansión europea (años 60 y mediados de los 70), más de dos millones de españoles emigraron en busca de trabajo. Las estaciones se llenaron de "maletas de cartón" en busca de una vida más digna. Emigraron a Francia, Bélgica, Suiza, Alemania... y también a México, Venezuela, Argentina, Perú, Colombia, etc. Esos millones de españoles que tenían que buscar fuera el sustento que se les negaba en su suelo, desmentían la mentira del "pleno empleo" tan propagada por el régimen franquista.
Y como antes, quizás habían hecho ellos, los españoles fueron tratados en Europa como "sub-raza", no así, en América Latina, donde al menos se les dió la oportunidad de demostrar su valía. Aún hoy, el número de españoles que se encuentran fuera de nuestras fronteras cuadruplica al número de inmigrantes que residen en el Estado español.
INMIGRANTES ENTRE NOSOTROS Y NOSOTRAS
Las migraciones constituyen un rasgo estructural del sistema económico neoliberal. Son consecuencia del desarrollo desigual de las fuerzas productivas y de un sistema injusto de relaciones económicas internacionales. En el actual proceso de globalización, los movimientos migratorios originados por las guerras, la injusticia social y el desigual reparto de la riqueza, seguirán produciéndose, añadiendo nuevos rasgos al paisaje étnico, cultural y religioso de la Unión Europea y acentuando la composición plural de sus áreas urbanas más importantes.
Las migraciones, además suponen otra nueva forma del expolio al que los países del Norte someten a los del sur. Por ejemplo, según la organización ASTI:
"En África, miles de personas capacitadas: ingenieros, médicos, científicos, maestros, técnicos, se marchan a otros países más ricos donde creen que pueden emplear sus cualificaciones y ser mejor remunerados (...). En Ghana, el 60% de los médicos que estudiaron a comienzos de los 80, viven hoy en el exterior, situación que plantea una escasez crítica en el servicio de salud del país. (...) Se calcula que en los últimos 15 años, Africa ha perdido a más de 60.000 administradores de nivel alto y medio."
"Esta emigración supone la pérdida de personas cualificadas y reduce la capacidad de educar y entrenar a una nueva generación de profesionales, así como obliga a importar cada vez más expertos extranjeros, tremendamente costosos. En la actualidad hay más de 30.000, más que en la época de la colonización."
Según textos de "L ´Usine Nouvelle", un semanario de la patronal francesa, ya se decía a finales de los 70, lo siguiente:
"La inmigración es un medio de crear una cierta distensión en el mercado de trabajo y de resistir a la presión de las reivindicaciones sociales de los trabajadores europeos (...) La misma inmigración ilegal es útil, ya que es indispensable para determinados sectores que de lo contrario, verían mermada su competitividad (...) La presencia de esta inmigración imprime agilidad a nuestra economía, al tratarse de gente sin estabilidad, dispuestos a cambiar de ocupación, de región y, si llega el caso, a convertirse en parados indemnizados. La inmigración también es útil en la medida en que permite a nuestro país economizar una parte de los gastos de capacitación (que corren a cargo del país de origen) y regular mejor las cargas de la nación: por su juventud, los inmigrantes, con frecuencia, hacen mayores aportaciones en concepto de cotizaciones de lo que reciben por vía de prestaciones (...)"
Los textos son tan expresivos que no necesitan ningún comentario, pero sí una profunda reflexión sobre dónde están las verdaderas causas y los verdaderos responsables de la percepción negativa que algunos sectores de la población tienen sobre el fenómeno migratorio.
Por todo ello, las migraciones en Europa han cobrado una importancia política de primer orden, al constituir un foco de contestación al régimen del "pensamiento único" y una fuente de "desligitimación moral" de los gobiernos europeos.
CAUSAS DE LAS MIGRACIONES
A pesar de toda la propaganda en contrario, cuando se habla de relaciones Norte-Sur, hay que insistir en que el "subdesarrollo" del Sur, no es un estadio anterior al "desarrollo" del Norte, sino que es la condición indispensable para que el actual modelo económico que sólo beneficia al Norte, pueda seguir creciendo.
El modelo económico neoliberal imperante produce y reproduce la desigualdad social, sin la cual no podría sobrevivir. Solo puede crecer a costa de aumentar cada vez más las distancias entre quienes poseen y disfrutan de bienes y servicios y quienes carecen de los mismos. Aunque con distintos grados, la población residente en los países del Norte (que suponen el 25% del total) consume el 75% de los productos alimentarios y utilizan el 75% de la energia disponible en el planeta. Esta alarmante desigualdad en vez de disminuir, continúa en aumento: cada vez menos disfrutan de más recursos en detrimento de los que cada vez más carecen de bienes y servicios esenciales.
Los países del Norte utilizan a su favor los organismos financieros internacionales y la deuda externa, como elementos de expolio y dominio. Cuando se habla de "ayuda al desarrollo" no hay que olvidar que ésta es inferior a los lucros obtenidos por la venta de armas, y que la Unión Europea ha recibido en concepto de pago de la deuda externa más de cinco veces el Plan Marshall que levantó la economía europea.
Además, el capital transnacional, verdadero dueño de la política en el Norte, a quien sirven los políticos, ha convertido el mundo en "su mercado", decidiendo quien entra dentro del comercio internacional y en qué condiciones. Estas empresas, dueñas de la economía mundial, imponen al Sur lo que deben producir y el precio a pagar por ello.
Pero las mismas fronteras que permiten la circulación de estos capitales y bienes del Sur al Norte, cierran el paso a quienes, víctimas de este expolio, se ven obligadas a emigrar para intentar sobrevivir.
EUROPA COMO FORTALEZA
Desde la aprobación, en 1985, de la Ley Orgánica de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España, más conocida como Ley de Extranjería, la política española, en materia de inmigración, ha destacado por su carácter represivo, constituyendo uno de los más esforzados pilares de los Acuerdos de Schengen. Contrariamente a lo que enuncia su título, nos hemos encontrado con una normativa de "orden público", que imposibilita, en la práctica, el desarrollo de políticas de integración, convivencia e igualdad entre las diferentes comunidades.
La aplicación de la Ley y sus Reglamentos (aún más restrictivos), a lo largo de los años, ha puesto en evidencia sus efectos perniciosos: inseguridad jurídica de los inmigrantes, obstaculización a la reagrupación familiar, explotación y abusos en lo laboral, marginación, etc.
Las autoridades, en toda Europa, someten a las personas inmigrantes a un trato vejatorio que hace pensar que los derechos humanos no son para todos. Los inmigrantes no son considerados como personas por la ley, sino como mano de obra barata al servicio, sobre todo, de la economía sumergida, que en torno al 30%, representa un elemento estructural del sistema económico. Y no olvidemos que no habría trabajadores clandestinos si no existiera empleo clandestino; no existiría empleo clandestino si no hubiera patronos dispuestos a emplear y buscar esta mano de obra, y si no hubiera consumidores dispuestos a adquirir los productos de este trabajo.
La extrema pobreza de estas personas interpela profundamente nuestro supuesto talante democrático. En efecto, la política socioeconómica seguida en nuetro país, que no tuvo nunca en cuenta el coste humano y social que en su tiempo, supuso el recurso a las migraciones de muchos de sus habitantes, ha instaurado, actualmente, un proceso de explotación, marginación y exclusión social de los inmigrantes procedentes de países del Sur. Interroguémonos, pues, sobre las supuestas calidades de un sistema económico que produce tanta marginación social, entre nacionales y extranjeros.
RACISMO SOCIAL Y MUJER INMIGRANTE
Sin duda, el racismo de estado que impregna toda la Ley de Extranjería, transmite a la ciudadanía un mensaje favorecedor del racismo social. La ley lanza mensajes presentando a los inmigrantes, bien como un problema de "inseguridad ciudadana", bien como una "competencia desleal" en la lucha por el escaso empleo existente.
En estas condiciones, por parte de una opinión pública desinformada y que hace dejación de sus responsabilidades, surgen cada vez más repetidos brotes de racismo y xenofobia, que ya existían como un sedimento en nuestra sociedad. Nos cuentan historias de un mundo que se convirtió en una aldea global, gracias a la tecnología y a imperativos económicos. Y no obstante, racismo es exclusión, es la negación del otro, de todos los otros. El racismo es una actitud, tiene que ver con nuestras referencias, con nuestros valores (o la falta de ellos), con nuestras formas de encarar las diferencias, las interinfluencias culturales. Es nuestra actitud de cara al otro, al diferente, al poco conocido.
La agresividad y la violencia racistas son el punto extremo de una actitud, de un desconfiado recelo, que es cotidiano. Y que también se manifiesta en la prensa, en los espacios lúdicos, en el deporte, en la escuela, en el barrio.
El racismo también es economía, como hemos visto. En la feroz competencia que el liberalismo cotidiano impone, los perdedores son mayoría, y es fácil acusar, estimular odios, evitar la creación de lazos de solidaridad entre los marginalizados. La vieja historia de dividir para reinar mantiene su actualidad.
Quines utilizan expresiones del tipo: "yo no tengo nada contra los moros, pero mejor que se queden en su casa", o quienes sostienen que la cultura de los inmigrantes ha de adaptarse e integrarse en la cultura de la sociedad de acogida, aunque no sean conscientes de ello, tienen una concepción racista de las relaciones humanas.
Tanto quienes abogan por la marginalización de las personas inmigrantes, como quienes apuestan por que sea la cultura inmigrante la que se adapte a la cultura receptora, tienen una imagen de las culturas como entes autónomos cerrados y finalizados
El racismo, constituye un reto a la identidad humana de nuestras sociedades. De la forma en como afrontemos el racismo, dependerá el nivel de dignidad e indignidad con que estemos dispuestos a convivir.
Y si el racismo es el "primer diálogo de contacto" de los inmigrantes, lo es mucho más para la mujer inmigrante, oprimida como inmigrante y como mujer. Sobre todo en el caso de mujer negra o con rasgos étnicos diferenciados. Como dice la brasileña Angela da Silva:
"España es uno de los muchos países que intenta vender una imagen de "democracia racial", que en la práctica no se puede sostener. Aquí, los negros y las mujeres negras sufren diariamente las consecuencias del racismo, tanto a la hora de buscar trabajo como en la convivencia diaria (...) Hay además una tendencia a tratar a la mujer negra como si fuese invisible (...) Sentarse en un bar y no ser atendida porque no te ven. Sin embargo, sí que te pueden ver y mucho, cuando entras en grandes almacenes o supermercados y la dependienta te vigila desde la entrada hasta la salida; o cuando entras en una farmacia y, antes de que te "toque la vez", la dependienta se acerca a la caja registradora y te pregunta: ¿Tú que quieres?. O cuando en la calle le preguntan a una cuanto cobra por acostarse. (...)
IDENTIDAD CULTURAL E INMIGRACIÓN
La interculturalidad o convivencia entre personas de diferentes orígenes culturales es un reto que tenemos que afrontar entre las personas de las sociedades receptoras y entre las personas inmigrantes. Nosotros/as porque abre nuestro universo cultural y social a nuevas presencias cercanas y cotidianas, ellos/as, porque les requiere un esfuerzo de comprensión y adaptación a un nuevo conjunto social. Todo ello en un contexto que está cambiando globalmente y sobre el cual la ciudadanía no parece tener mucha capacidad de intervención y control. De hecho la integración de las personas inmigrantes es sólo una faceta más de esta nueva dinámica que está transformando las relaciones humanas y sociales a pequeña y gran escala, la cultura cotidiana, la del pensamiento, la del arte, la de las relaciones laborales, etc.
Ser capaces de cambiar el apoyo a las personas inmigrantes en cuanto que necesitadas de información y portadoras de vivencias desconocidas para las demás personas que integran esta sociedad, por una relación de igualdad en las que ocupen su lugar en la reflexión compartida sobre temas de preocupación e interés igualmente compartidos, a la vez que estabilizan sus proyectos de vida aquí, nos ayudará a afrontar los retos de esta gran transformación cultural que, de momento, nos desorienta y desconcierta.
Cuanto más abiertos/as estemos al intercambio, más posibilidades tendremos, por ambas partes, de encontrar juntos/as caminos de solidaridad y co-responsabilidad en la construcción de la sociedad.
Escribe Isabel Allende:
"No les habían contado, sin embargo, que por cada afortunado 50 quedaban por el camino y otros 50 regresaban vencidos, que no serían ellos los beneficiados (...), ni que serían los más humillados entre los humildes. Pero si lo hubiesen sabido, tal vez de todos modos habrían emprendido el viaje al Norte."
Y la ecuatoriana Mª Lourdes Uquillas:
"Tomar decisiones no es fácil, más aún cuando las mismas nos llevan a abandonar nuestras raíces, nuestra familia, nuestro entorno, con los que hemos compartido experiencias, vivencias y amistades desde la infancia. Muchas personas que han tomado este camino, lo han hecho por diferentes motivos, desde políticos, sociales, para realizar estudios, pasando incluso por razones de tipo sentimental.
Las ilusiones y perspectivas que uno sueña hallar en el nuevo destino son muy diferentes a las que en realidad se encuentra al llegar. Los primeros momentos y días son de total confusión, el cambio de costumbres, horarios, situaciones, nos lleva a tomarlo todo con calma porque sabemos que nuestro futuro depende de los pasos que vayamos dando. Pero todo es más duro cuando por diferentes motivos vemos que cada vez e más difícil legalizar la situación en la que nos encontramos en el nuevo teritorio. "
Y la argentina Ana María Peral señala en voz alta:
"La experiencia de la migración no resulta fácil, ni para la persona que llega a España, ni para la que salió en algún momento de ella. Las circunstancias y lugares pueden cambiar. La desesperanza y la frustación son las mismas.
Dicen que la distancia es el olvido... pero aquí estamos los inmigrantes para desmentir ese olvido. Para certificar con la añoranza que la ausencia de la tierra es una "herida absurda" que no cierra nunca. Porque está ligada a tu lugar, a tu gente, a aquellas pequeñas cosas, que hacen a la identidad del ser.
Y aquí estamos, en un país que amamos, pero que no es el nuestro. En una ciudad, con un consulado que no da respuestas, sino burocracia. Con becas muy complicadas, que siempre, siempre son para otros.
¿Alguien preguntó, acá, alguna vez, sobre nosotros? ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo fue nuestra vida de luchadores? ¿Cuándo alguien se ocupó de los miles de hombres y mujeres, perdidos en el anonimato?, casi piedras, confundidos con el paisaje, a quienes nunca los gobiernos de turno les hicieron caso, a ellos, los olvidados desde siempre.
Necesitamos en esta sociedad de acogida un apoyo solidario, una oreja atenta para escuchar viejas historias. Porque los consulados con su omnipotencia siempre estuvieron cerrados para nosotros. Nunca se llamó a profesionales inmigrantes para trabajar en ellos. Nunca fueron invitados a las recepciones. Claro, estoy hablando de los humildes, de los que no tuvieron la suerte de hacer fortuna, de los verdaderos inmigrantes.
Tal vez estas líneas rezumen resentimiento y dolor. Es cierto. Resentimiento por el olvido. Por el abandono. Dolor por la ausencia. Pero eso puede superarse, al menos mitigarse con la comunicación. Aquí estamos. Mis padres y yo. Aquí están los Otros. Ojalá que esta puerta que se abre, no se cierre nunca.
BIBLIOGRAFÍA
Colectivo Amani: Educación Intercultural. Análisis y resolución de conflictos. Popular. Madrid.1994.
Jordán, J.A.: La escuela multicultural. Un reto para el profesorado. Paidós. Madrid. 1994.
Materiales audiovisuales
Las víctimas de la Ley de Extranjería. ECOE/AEME. Madrid
Dominicanas en la tierra prometida. ECOE/ Asociación de Mujeres Dominicanas. Madrid.
La voz del silencio. ACNUR. Madrid. 1992.
El color del Otro (Racismo en España). TVE S.A. Madrid. 1993.
Visado para un sueño. TELEMADRID.1991.

+ Las situaciones más graves del mundo por lo que respecta a los refugiados
http://www.eurosur.org/guiadelmundo/temas/refugiados/recuadro_1.htm
El ACNUR está brindando protección y asistencia a 27,4 millones de personas de todo el mundo, de las cuales 14,5 millones son refugiados.
1 - La guerra en la ex Yugoslavia
Unos 3,7 millones de personas que han sido desplazadas o afectadas por la guerra están recibiendo ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, de las cuales solo de Bosnia y Herzegovia son 2,7 millones.
2 - Asilo en Europa
Desde principios de la década de 1980, en Europa occidental se presentaron alrededor de cinco millones de solicitudes para obtener la condición de refugiado. El ACNUR trata de garantizar que las medidas que se tomen para controlar este fenómeno estén de acuerdo con los principios de la protección a los refugiados.
3 - La cuestión palestina
En la OOPS, el organismo de las Naciones Unidas encargado de los refugiados palestinos, hay alrededor de 2,8 millones de personas inscritas. El futuro de ellas sigue siendo una de las cuestiones más complejas que debe ser tratada en el proceso de paz del Oriente Medio.
4 - Los refugiados de Africa occidental
Los conflictos de Liberia y Sierra Leona han obligado a casi un millón de personas a exilarse en Guinea y Côte d'Ivoire. Son numerosas también las personas desplazadas dentro de sus propios países y que quedan fuera del alcance de la ayuda internacional.
5 - Repatriación de guatemaltecos
En los últimos diez años, unos 20.000 guatemaltecos retornaron a su país. Con la asistencia del ACNUR, en 1995 esperan ser repatriados hasta la cuarta parte de los 45.000 que permanecen en México.
6 - Los haitianos que buscan asilo
El ACNUR está brindando asistencia con procedimientos destinados a determinar la situación de los haitianos que buscan asilo y vigilar la de los que están retornando.
7 - La reintegración en Mozambique
Entre fines de 1992 y principios de 1995, más de un millón seiscientos mil refugiados volvieron a Mozambique de seis Estados vecinos. Ahora deben empezar a sustentarse por sí mismos y reintegrarse en sus propias colectividades.
8 - Conflictos en el Cáucaso
En los últimos años, se ha registrado una serie de desplazamientos de población dentro y entre Armenia, Azerbaijan, Georgia y la Federación Rusa, que abarca alrededor de un millón quinientas mil personas. Muchas de ellas no pueden o no quieren volver a su antiguo lugar de residencia.
9 - La reconstrucción en Afganistán
Desde 1992, la mitad de los refugiados afganos fueron repatriados; casi tres millones de ellos abandonaron la República Islámica de Irán y Pakistán. Para posibilitar el retorno, se necesitan hacer más esfuerzos de reconstrucción dentro de Afganistán.
10 - Los desplazados de Sri Lanka
Desde 1992, volvieron de la India más de 30.000 refugiados de Sri Lanka y casi 75.000 abandonaron su país o lugar de asilo. El ACNUR brinda asistencia a los que retornan y a otras personas que están amenazadas o desplazadas por la guerra.
11 - Repatriación a Myanmar
A mediados de 1995, sólo 50.000 de las 250.000 personas que huyeron desde Myanmar en 1991 y 1992 aun seguían en Bangladesh. La repatriación organizada por ACNUR está agendada para completarse a fin de año.


12 - Los balseros vietnamitas
Aunque la emigración ilegal se ha detenido, más de 40.000 vietnamitas que buscan asilo permanecen en campamentos en todo el sudeste asiático. Más de 70.000 regresaron a su país y el ACNUR vigila su situación.
13 - El Cuerno de Africa: exilio y repatriación
El ACNUR sigue brindando asistencia a alrededor de un millón seiscientos mil habitantes del Cuerno de Africa y Sudán, una de las regiones que se ha caracterizado por generar más refugiados a lo largo de los años. Finalmente se está llevando a cabo la repatriación a Eritrea desde Sudán, más de treinta años después que los primeros refugiados abandonaran dicho país.
14 - La situación de emergencia en Ruanda y Burundi
A mediados de 1994, más de un millón de ruandeses entraron a Zaire, en lo que constituye uno de los movimientos de refugiados más grandes y rápidos que se hayan visto jamás. Ahora el ACNUR está dando protección y asistencia a unos 2,2 millones de personas desplazadas en Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda y Zaire.
15 - Limpieza étnica en Bhután
En 1985, el gobierno empezó a expulsar a los nepaleses, muchos de los cuales tenían ciudadanía bhutanesa. Ahora, más de 100.000 están viviendo en campamentos de refugiados en Nepal.
además...

Poblaciones en movimiento
Los movimientos a gran escala de refugiados y otros emigrantes forzados se han convertido en una característica típica del mundo contemporáneo. Pocas veces en la historia reciente se ha visto un número tan grande de personas en tantas partes del planeta en la necesidad de abandonar sus propios países y poblaciones para buscar la seguridad en otra parte.
EL NÚMERO DE PERSONAS que tiene a su cargo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) aumentó de 17 millones en 1991 a más de 27 millones a principios de 1995. Otros cálculos indican que hay más de cien millones de personas trasladándose de un lado al otro, uno de cada 60 seres humanos. Hay 70 países que albergan más de 10.000 refugiados.
En derecho internacional, el término "refugiado" tiene una definición precisa: "la persona que no puede o no desea volver a su país por temor a la persecución por motivos de raza, religión, características étnicas, pertenencia a determinado grupo social u opinión política". Hay otras circunstancias que también obligan a emigrar, como el que se niegue acceso a la tierra y las consecuencias de los modelos de desarrollo y sistemas económicos que no permiten satisfacer las necesidades más elementales de las personas.
Es este tipo especial de refugiados (los refugiados "ambientales") el que ha registrado un mayor incremento en los últimos años y, según la organización no gubernamental (ONG) People & the Planet, su número puede situarse en más de 25 millones (diez millones reconocidos y quince no reconocidos).
El aumento repentino de la cantidad de refugiados está superando con mucho la capacidad de respuesta de la comunidad internacional. En 1994, el presupuesto anual del ACNUR se elevó a mil millones de dólares, mientras que los costos estatales para prestar asistencia a las personas que buscan asilo (que representan una pequeña parte del problema global) exceden con mucho de los cinco mil millones de dólares por año. Al ACNUR le es casi imposible satisfacer la demanda de techo y comida, así que menos puede invertir en la repatración o la rehabilitación de los refugiados.
Con frecuencia, los refugiados proceden de ambientes distintos del que impera en el país donde buscan asilo. Introducen costumbres, preferencias alimentarias y prácticas religiosas extrañas. Tienden a congregarse en los barrios indigentes de megaciudades como Dhaka, Calcuta, Karachi, Lagos, San Pablo y Ciudad de México. En esos lugares, dependen de servicios urbanos que ya tienen su capacidad superada o si no se ven obligados a amontonarse en campamentos que carecen de condiciones de subsistencia adecuadas. El reasentamiento de los refugiados nunca es fácil y la asimilación poco frecuente.
Durante muchos años, se estimó que el problema de los refugiados afectaba esencialmente a Africa, el sudeste asiático y América Latina. Sin embargo, se ha registrado un incremento en el movimiento de refugiados en el este y centro de Europa, el Caribe, el Cáucaso y el sur de Asia. En Africa, los movimientos migratorios más importantes pasaron del noreste y el sur al oeste y el centro del continente.
A principios de 1996, alrededor de un millón setecientos mil ruandeses y más de doscientos mil habitantes de Burundi fueron confinados en campamentos de refugiados situados en Zaire y Tanzania. Doscientos treinta mil ruandeses más quedaron en Burundi. Desde el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994, en el que murieron alrededor de un millón de personas, dos millones más de ruandeses buscaron refugio en Zaire, Tanzania, Uganda y Burundi. Muchas personas solo se sienten a salvo en los campamentos de refugiados. Los principales obstáculos que impiden a la mayoría de los refugiados volver voluntariamente son la falta de seguridad y justicia y la manipulación de las noticias sobre la situación actual en Ruanda y Burundi.
La guerra en la ex Yugoslavia obligó a 3.700.000 personas a desplazarse. En Serbia, cientos de miles de yugoslavos de Bosnia y Croacia, en su mayor parte de ascendencia serbia salvo algunos croatas y musulmanes, quedaron en centros colectivos. Las escasas oportunidades de trabajo y la reducción de las zonas rurales aptas para vivir generaron desavenencias que dificultaron el reasentamiento de los refugiados.
Miles de emigrados más encontraron refugio en diferentes países europeos (solo Alemania recibió más de 350.000 refugiados de la ex Yugoslavia) pero en la mayor parte de los casos solamente se expidieron permisos temporarios. En los últimos años, muchos países europeos han endurecido sus leyes de inmigración. Esta tendencia coincide con el resurgimiento de movimientos xenófobos que han perpetrado ataques violentos contra extranjeros, algunos de los cuales eran refugiado.
Los sectores más pobres de la comunidad mundial son los más afectados por el problema de los refugiados. Los veinte países con una proporción de refugiados más elevada son los que tienen un ingreso anual per cápita de 700 dólares. Los países vecinos de Mozambique no cuentan con medios suficientes para apoyar a las personas que la sequía y las malas cosechas -con el agravante de la guerra civil- obligan a emigrar. En Malawi, que ha dado asilo a 800.000 mozambiqueños y figura entre los doce países más pobres del mundo con su PNB per cápita de 230 dólares, de cada nueve personas una es refugiada.
Los refugiados ambientales podrían llegar a configurar una de las crisis humanas más importantes de nuestros tiempos. El fenómeno es la manifestación externa de un cambio profundo, manifestación que suele ir acompañada de pobreza extrema, miedo y desesperación. Si bien la causan los problemas ambientales, es también una crisis social, política y económica.
Es posible que países como Jordania, Egipto y Pakistán se vean repentinamente enfrentados a una grave falta de agua. Países como Filipinas, Kenia y Costa Rica pueden pasar de la abundancia de tierras a la escasez como consecuencia del crecimiento demográfico superacelerado. La capa de ozono de regiones enteras puede haberse reducido seriamente en el lapso de una sola generación. Toda la Tierra parece empezar a sentir los rigores del calentamiento de la atmósfera en un plazo que, en términos relativos, ha sido muy corto. Cualquiera de estas catástrofes ambientales puede producir un número excepcionalmente grande de refugiados.


AFRICA (volver general)

+ " Los otros balseros". Por Robbert Bosschart. 2001© 2001
http://www.rnw.nl/informarn/html/soc000529_balseros.html
Las espaldas mojadas en las costas españolas: El negocio se internacionaliza. El contrabando de seres humanos desde Africa del Norte para llevarlos, vía España, a la 'tierra soñada' de Europa, ya se ha convertido en una industria plenamente modernizada. Los dueños de las empresas punteras se han lanzado, igual como hacen las multinacionales de éxito en las grandes bolsas mundiales, a fusiones internacionales. Así pueden 'diversificar la oferta'.

Algunos de sus 'sectores de negocio' son fácilmente reconocibles, como el tráfico de mujeres -sobretodo desde Nigeria- para surtir a los burdeles de Europa. Otros no resultan tan transparentes; desde el transporte de lujo con destino garantizado, al contrabando barato en masa, con sus fatales riesgos para los pasajeros. Ahora el mar ya devuelve tantos cadáveres a las playas españolas, que ha comenzado una macabra disputa entre las autoridades centrales y regionales sobre quién debe pagar las cuentas de tanto enterramiento.

En las Islas Canarias, el número de detenciones de 'espaldas mojadas' pobres ha aumentado, durante la primera mitad del año, en un 440 por ciento. Pero a la vez la policía calcula que apenas el 20 por ciento de los inmigrantes clandestinos observados, ha empleado el transporte barato de las 'pateras': barquitos endebles enviados desde la costa africana. Cuando no zozobran ahogando a sus pasajeros, éstos son detenidos en su mayoría ya en las playas, y devueltos a Marruecos. Por tanto, el otro 80 por ciento evidentemente ha pagado fuertes sobreprimas para un transporte 'garantizado'; quizás ocultado por la cortina de humo que produce el drama de los naufragios de pateras.

Las autoridades españolas calculan que la industria marroquí del contrabando humano tiene actualmente una reserva de unos 25.000 emigrantes clandestinos para ser enviados a España, desde Tánger o desde el entorno de los enclaves de Ceuta y Melilla ciudades españolas en la costa marroquí. Y además, gracias a sus recientes fusiones con 'transportistas hermanos' en Mauritania y las Islas de Cabo Verde, otros tantos pasajeros dispuestos en puertos de aquellos territorios.

El ministro español del Interior, Mayor Oreja, ya declara públicamente que el contrabando de espaldas mojadas 'será nuestro principal problema en esta década'. Claro está que también lo dice porque el gobierno conservador español busca argumentos para desmantelar la 'demasiado generosa' ley de inmigración, que había entrado en vigor -a pesar de sus protestas- justo antes de las elecciones de marzo. Pero eso no desmerece su evaluación del problema: el contrabando humano está creciendo de modo explosivo.

Ahora que España está terminando el 'blindaje' de Ceuta y Melilla, completado con modernísimas técnicas de vigilancia en el Estrecho de Gibraltar, al precio de unos 150 millones de dólares, se ve el resultado que ya había predicho la policía de fronteras: 'Con el enorme crecimiento de población, y de miseria, en Africa del Norte, no se puede ni pretender poner coto a las ansias de emigración; como mucho, se le fuerza a escoger otras rutas.'

Ahí, uno de los problemas es la endémica corrupción entre la policía y otras instituciones marroquíes. ¿Cómo explicar, de otro modo, que expediciones enteras de clandestinos, ante la dificultad de cruzar el Estrecho de Gibraltar, aparezcan de repente ante las costas de las Islas Canarias? Un desvío de 3000 kilómetros, que incluye el cruce de campos minados y zonas militares en lo que fue el teatro de guerra del antiguo Sahara Occidental...

Pero esa puerta trasera para gentes del norte de Marruecos, ahora ya no parece más que un negocio marginal para la industria del contrabando humano. Ha habido un vuelco completo, comparado con años anteriores, en la cifra de emigrantes marroquíes y de los procedentes de Africa negra, detenidos en las costas canarias. Allí, en 1999, los marroquíes formaban el 86 por ciento, contra un 14 por ciento del resto de africanos. Pero en lo que va de año, los emigrantes desde la Africa negra ya constituyen el 88 por ciento; entre ellos, más de la mitad mujeres y -significativamente- la cuarta parte niñas menores de edad, procedentes de Nigeria. La industria del contrabando se ha fusionado con la trata de mujeres para abastecer los burdeles europeos.

Y además de sus 'joint ventures' con colegas de Nigeria, Mauritania, Guinea y las Islas de Cabo Verde, los mafiosos marroquíes (sin duda con algunos socios europeos para 'colocar la mercancía') también están ampliando sus contactos con las flotas internacionales de pesqueros de arrastre (coreanos, chinos, rusos) que operan en las aguas entre Africa y las Canarias. Estos ganan un buen sobresueldo como remolcadores, para llevar pateras hacia las costas españolas.

La industria del contrabando humano está cada vez menos dispuesta a arriesgar sus marinos expertos para pilotar las simples pateras hasta las playas, con el peligro de que les detenga la guardia costera española. Los emigrantes 'baratos' son entregados a su suerte, sin piloto, una vez que los buques remolcadores han llevado las pateras a la cercanía de las Islas Canarias. Da igual si no saben navegar hasta la playa, o si naufragan; los pasajeros ya han pagado, y nadie se ha molestado en preguntarles si saben nadar.

De este modo, cada año mueren ahogados centenares (otros cálculos dicen que algunos miles) de emigrantes clandestinos. Y se mueren viendo aquellas playas que les fueron descritas, por el servicio de marketing de una industria internacional de contrabando humano, como la tierra prometida de Europa.

+ Los inmigrantes magrebíes denuncian un "pacto de silencio" Madrid-Rabat
Ernesto Núnez. Madrid
http://www.lgu.ac.uk/langstud/spancult/inmigracion/imigres1.htm
Más de 1.000 personas han muerto en el Estrecho en lo que va del año ~200 en costas españolas y 800 en el litoral marroquí, según cifras de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes, ayer denunció el silencio de las autoridades españolas con respecto al naufragio de una patera en el que murieron 38 personas, el mes pasado. Este colectivo de más de 14.000 inmigrantes sostiene que el silencio marroquí es normal, pero califica de "muy grave'' que el Gobierno español también haya ocultado este suceso.
"Evaluamos muy negativamente el silencio pactado". Con estas palabras, el presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes (Atime), Abdel Hamid Beyuki, se sumó ayer a la oleada de criticas al Ministerio del Interior por su silencio en torno a la muerte de 38 marroquíes que hace un mes naufragaron en una patera en aguas del Estrecho.
Los reclamos de partidos. sindicatos y organizaciones civiles por la actitud de Interior. que no participó en las tareas de rescate porque los hechos ocurrieron en aguas marroquíes y. según el ministerio, fue desestimada su ayuda. subieron ayer de tono. Desde el PSOE se llegó a afirmar que el ministerio ''rozó el delito" al no auxiliar a los inmigrantes.
La Atime informó que la Guardia Civil ha reconocido el hallazgo de 2 1 3 cadáveres de inmigrantes en las costas del sur del país en los últimos ocho meses; cifra que no es reconocida como oficial por esta institución. A estos datos. según las estimaciones de Atime, hay que añadir 800 muertes ocurridas en las costas marroquíes.
"La información que tenemos nosotros es que cada semana se encuentran cuerpos del lado marroquí, pero nadie informa de ello, y no nos sorprende, porque allá hay un régimen que no es democrático", dijo Hamid. Lo sorprendente y grave para esta asociación es "que un Gobierno democrático, como el español, esté llegando a pactos de silencio con Marruecos''. en lugar de acordar medidas que resuelvan el fondo del problema de la inmigración ilegal.
"A Marruecos ya no le importa la miseria de su gente". afirmó Hamid, "los que quieren salir de ahí tienen puntos concretos de partida que conoce el Gobierno, pero que esconde''. Según el presidente de Atime, en Marruecos seria imposible que saliera una patera sin la complicidad de autoridades costeras, que trabajan de acuerdo con las redes de tráfico de inmigrantes.
Otros puntos en donde Marruecos podría actuar en contra de las redes de tráfico de inmigrantes, en los que impera el silencio. son los puestos de control de las carreteras. Entre Rabat y los puertos cercanos a Tetuán existen al menos 1 0 puestos en donde las autoridades marroquíes podrían detener los camiones en los que son transportadas las pateras des de los pueblos en donde se fabrican. hasta las playas de donde parten.
La ATIME hizo un llamamiento para que las organizaciones no gubernamentales, los partidos políticos y la sociedad en general se movilice para detener el drama del paso del Estrecho y evitar que continúe el silencio oficial ante estos sucesos.
Hamid. hoy presidente de Atime y antiguo activista político que salió de Marruecos en 1984 a bordo de una patera. aseguró que las autoridades españolas pudieron haber intervenido en el rescate de los inmigrantes. ya que el accidente ocurrió en altamar. Atime no descarta la versión que dio Hamid Oulí. el único sobreviviente de la tragedia. quien aseguró que la patera fue embestida intencionadamente por el barco que iba a concluir el traslado de los inmigrantes al territorio español porque no existía acuerdo sobre el precio del viaje.
El presidente de la asociación desestimó el argumento de las autoridades del Ministerio del Interior, que han asegurado que el accidente ocurrió en aguas de Marruecos y que los responsables portuarios sólo aceptaron como ayuda bolsas para meter los cadáveres. " Las autoridades españolas han reconocido que conocían del suceso. No estamos seguros de que tengan alguna responsabilidad por no haber actuado para salvar a los inmigrantes, pero es seguro que ocultaron los hechos", indicó.
El Gobierno. por su parte, reiteró su versión añadiendo que el dia del naufragio no se pudo intervenir porque Marruecos no dio cuenta a tiempo del suceso.
Los partidos de oposición mantuvieron su denuncia en contra de la "pasividad'' y el silencio de Interior. Nueva Izquierda pidió la comparecencia del ministro Jaime Mayor Oreja y el cese del delegado del gobierno en Melilla, Enrique Beamud.
Ramón Jauregui. secretario de Politica Autonómica del PSOE, acusó al Ministerio del Interior de "rozar el delito', al no actuar para rescatar a los 38 inmigrantes. Jauregui afirmó que este caso "constituye uno de los mayores escándalos del Gobierno de José Maria Aznar".
La politica migratoria del Eje cutivo también fue criticada des de la asociación de inmigrantes marroquíes, que ayer denunció que el Gobierno sólo habla de detenciones y expulsiones y olvida que cada año - y aunque lleven sus documentos en regla - son devueltos 17,000 magrebiés que intentan llegar a España.
Según Atime. en los últimos diez años han llegado a España a bordo de pateras 20.000 africanos- de los que unos 5.000 han seguido viaje a otros países de Europa. Esta asociación también criticó el régimen de residencia establecido en la Ley de Extranjería- pero advirtió que su reforma aunque es urgente, no servirá de nada para detener las muertes en la zona del Estrecho.

+ DE LAS GALEOTAS CORSARIAS A LAS PATERAS DEL ESTRECHO :
LA INFLUENCIA DEL PASADO EN LA IMAGEN DE LOS MUSULMANES Y MAGREBIES EN ESPAÑA
Eloy Martín Corrales. Universitat Pompeu Fabra

http://www.ub.es/geocrit/sn-94-9.htm
La historia de las relaciones hispano-magrebíes en general e hispano-marroquíes en particular ha favorecido que en el imaginario colectivo español la imagen de los norteafricanos tenga unas connotaciones tremendamente negativas que planean en la actualidad en la percepción que nuestra tiene de la población inmigrada procedente del Magreb (1)
En líneas generales, la peyorativa imagen de los norteafricanos comenzó a gestarse en los largos siglos de Reconquista, culminados en 1609 con la expulsión de la población de los moriscos. Se ennegreció a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII en los que la abierta hostilidad corsaria entre cristianos hispanos y musulmanes magrebíes significó la esclavitud o la muerte de centenares de miles de personas. Nuevos y sombríos tintes vinieron a oscurecer la citada imagen con motivo de la llamada Guerra de Africa de 1859-60. Sus contenidos negativos se reforzaron extraordinariamente entre 1909 y 1927, años de guerra colonial que culminaron con el establecimiento del Protectorado español de Marruecos y con la posterior participación de tropas marroquíes en la Guerra Civil española. En la segunda mitad del siglo XX, con Marruecos independiente, nuevos conflictos hispano-marroquíes propiciaron un nuevo ennegrecimiento de la imagen de los norteafricanos (reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla, Guerra de Ifni-Sáhara en 1958, la extensión de las aguas jurisdiccionales marroquíes y el consiguiente problema de la pesca en los caladeros de la zona, la conflictiva e incompleta descolonización del Sáhara en 1975 y el tráfico clandestino del hachís). Contamos con numerosas monografías (aunque muy desconectadas entre sí) que dan cuenta del proceso de formación de una imagen tan negativa (2).
A lo largo del citado período también se generó una visión positiva, o cuando menos más tolerante, de los norteafricanos que coexistió con la negativa, aunque siempre fue minoritaria. En esta línea hay que incluir la maurofilia de origen medieval, pasando por el trato que reciben los magrebíes a partir de la firma del Tratado de Paz y Comercio hispano-marroquí de 1767, por la aparición y consolidación del arabismo español y las ilusiones despertadas por la "penetración pacífica" en Marruecos en la segunda mitad del siglo XIX, por la mayoritaria oposición a la aventura colonial en tierras marroquíes hasta 1921, así como la solidaridad que despierta la causa saharaui a partir de los años setenta que enlaza con la ola de simpatía que parte de la opinión pública demuestra para con los actuales inmigrantes magrebíes. Ahora bien, esta última corriente siempre ha mostrado una gran discontinuidad y ha florecido generalmente en sectores elitistas o progresistas.
Ante tan desigual fortaleza y continuidad de ambas visiones, la negativa y la positiva, en el imaginario colectivo español en los últimos catorce siglos, sorprende que en los últimos veinticinco años se haya impuesto en los medios de comunicación y en los ámbitos político y educativo (universidad, institutos y primaria) una imagen "políticamente correcta" de los musulmanes en general y de los inmigrantes magrebíes en particular. Se trata de una visión tolerante y solidaria de los musulmanes o magrebíes que se acoge voluntariamente a conceptos cambiantes, entre los cuales el multiculturalismo y la interculturalidad.
En efecto, el posicionamiento, casi sin excepciones, de la clase política, de los periodistas y de los profesores universitarios, de institutos y de primaria no se corresponde con los estereotipos y clichés peyorativos para con los norteafricanos profundamente arraigados en la sociedad española. Es decir, existe un claro divorcio, en lo que a la imagen de los musulmanes se refiere, entre unos sectores minoritarios aunque muy influyentes en los planos cultural y político y, sin duda alguna, la mayoría de la población que aún da pábulo a los citados estereotipos y clichés forjados a lo largo del tiempo sobre nuestros vecinos del sur. Los estallidos racistas de El Ejido en Almería (una especie de El Dorado en el que la riqueza ha sentado sus reales) y de Can Anglada en Tarrassa (zona obrera habitualmente orientada hacia una política de izquierdas) confirman la anterior aseveración. En el primer caso, la cascada de desprecio hacia los inmigrantes, entronca especialmente con los estereotipos de salvajes, sucios, ignorantes y lascivos forjados en los momentos en los que España se impuso a Marruecos (Guerra de Africa de 1860, Guerras de Marruecos y Guerra de Ifni-Sáhara). En el segundo, con la consideración del marroquí como carne de cañón de toda clase de despotismos y, por tanto, enemigo de la libertad (la satanización de los Regulares marroquíes que intervinieron en el bando franquista en la Guerra Civil española).
La visión "políticamente correcta" de periodistas, políticos, enseñantes, etc., no es plena y sinceramente asumida por todos los que integran este grupo de dificiles contornos. No pocos de los que sostienen tal visión en su fuero interno mantienen sentimientos claramente xenófobos en unos casos y notoriamente contradictorios en otros. Lo anterior explicaría las "inoportunas" declaraciones xenófobas y racistas de determinados dirigentes y figuras políticas de izquierda, derechas moderadas, nacionalistas estatalistas o periféricos, de mayor o menor relevancia : Heribert Barrera, figura siempre ligada a Esquerra de Catalunya; Marta Ferrusola, agitadora de Convergencia Democrática de Catalunya y esposa del President de la Generalitat de Cataluña (3); Rafel Centeno, diputado socialista del Parlamento andaluz, etc.
En realidad, tales estallidos no tienen nada de espontáneos desahogos de malhumor, posteriormente reprimidos, ni de provocadoras maniobras políticas de despiste, ni de actidudes de vengazas personales variadas. En realidad tales "figuras políticas" tienen profundamente interiorizadas tales opiniones y se muestran coherentes con su personalidad y trayectoria cuando las hacen públicas. Lo que interesa destacar es que en esos momentos actuan como legítimos portavoces de todos aquellos (entre ellos los de El Ejido y Can Anglada) que no comulgan con la visión "políticamente correcta" y encuentran que una voz "autorizada" viene a darles la razón. Para estos últimos, la libre expresión de su opinión se manifiesta preferentemente en los espacios privados, con cierta prudencia en determinados lugares públicos (trabajo, cafeterías, etc.) y, más extremadamente, en forma de pintadas clandestinas en muros y paredes. Muy pocas, totalmente marginadas y muy escasas en militantes, son las organizaciones que publicamente se manifiestan en términos xenófobos.
Sin duda alguna, esta situación en la que la mayoría se ve forzada a ocultar de una u otra forma sus auténticas opiniones, favorece que periodicamente se "cuelen" mensajes claramente censurables desde el punto de vista de la ortodoxia multiculturalista o fuera del alcance de lo "políticamente correcto".
Algunos ejemplos sacados del pasado y del presente permiten argumentar lo anterior y, por desgracia, poner de manifiesto el peso, en este caso negativo, de la historia de las relaciones entre España y Marruecos. En 1936, en plena Guerra Civil española, en L'Esquella de la Torratxa, una publicación que pasó a ser el portavoz del Sindicat de Dibuixants Professionals de UGT, Avel.li Gener, "Tisner" publicó una viñeta en la que dos individuos hablaban de la situación del frente de Córdoba (en el que se libraban grandes combates entre los republicanos y las fuerzas franquistas, entre las cuales unidades de Regulares). Uno de ellos decía al otro : "No parlis; hi ha moros a la costa" ("No hables; hay moros en la costa") (4). La alusión a los marroquíes era clara, como también a unos siglos en los que los ataques de los corsarios musulmanes hacían estragos en las costas españolas (5). En 1975, con motivo de la Marcha Verde organizada por Hassan II en su intento de incorporar el Sáhara a Marruecos, el mismo Tisner (que seguía profesando ideas progresistas), en las páginas del diario barcelonés Tele-exprés incluía una viñeta en la que un legionario que se encontraba en una colina con un catalejo y orientado hacia el lugar por donde debería aparecer la citada Marcha Verde, gritaba : "Moros en la costa" (6). Es obvio que esta viñeta, que también contenía referencias a los temores corsarios de siglos atrás, se encuentran claras connotaciones antimarroquíes. Cuarenta años pasados no habían servido para borrar la influencia del pasado (el recuerdo de la violencia corsaria). Posteriormente, en la década de los noventa y en plena actividad del pase clandestino del Estrecho en patera, una nueva viñeta recogía el testigo dejado años atrás por Tisner. En esta ocasión se trata de los mensajes xenófobos colgados en la red en una dirección electrónica siniestra y burlesca que lleva el siguiente nombre: papelesparatodos.com.
El segundo ejemplo puede rastrearse desde las décadas de los veinte y treinta del siglo XX, cuando se materializa la colonización española de Marruecos que favoreció el trato cotidiano con los marroquíes a los que rápidamente se les etiquetó salvajes. Una serie de caricaturistas, que generalmente vivían sobre el terreno y conocían muy bien a los colonizados, se apresuraron a exagerar y ridiculizar las características físicas de los norteafricanos : bocas y labios enormes, pies descomunales, creaneo dolicoféfalo, etc. (7). Este trato despectivo (es el mismo que reciben otros pueblos colonizados por parte de sus respectivos colonizadores, especialmente en el caso de las poblaciones del Africa sudsahariana) desapareció casi por completo como consecuencia de la posterior descolonización, aunque de cuando en cuando aparecían algunos vestigios en la publicidad de determinados productos "tropicales". Quizás no tan sorprendentemente, entre 1998 y 2001 la compañía de Transportes Municipales de Barcelona (TMB), especialmente la sección que gestiona el servicios de autobuses urbanos, puso en marcha una campaña publicitaria con el objetivo de fomentar el uso del bus público ("Tothom té el seu bus"). Consistía en una serie de personajes que deambulaban por la ciudad con un pequeño autobus bajo el brazo (un sacerdote, una ama de casa, un jubilado, una mujer embarazada, un arquitecto o similar, una chica estudiante, etc.). Las figuras de trazo esquemático tenían casi todas dibujadas su boca con una leve y pequeña linea recta o curva. Lo sorprendente de la campaña es que incluía, además de los personajes citados, a dos chicos con indumentaria urbana de influencia norteamericana con patines y auriculares, además de ... unas bocas con unos labios enormes que casi cubre todo su rostro. Evidentemente se trataba de inmigrantes, posiblemente más sudsaharianos que magrebíes, pero inmigrantes al fin y al cabo (8).
El tercer ejemplo viene aportada por la profunda corriente antimarroquí que se esconde (aunque no en todos los casos) en las posturas pro-saharauis. Una de las formas de humillaciones que los países "civilizados" han utilizado comunmente para humillar o, simplemente burlarse, a los pueblos llamados subdesarrollados fue la de bestilizarlos. En el caso de las relaciones hispano-marroquíes la tradición, sin ir más lejos, se puede remontar hasta 1860, en plena Guerra de Africa, cuando la prensa satírica presentó a los marroquíes y a su ejército, como una tropilla de monos comandada por el Sultán. Entre 1909 y 1927, en las llamadas Guerra de Marruecos o del Rif, los enemigos marroquíes fueron encerrados en jaulas para diversión de los niños españoles (9). En pleno 2001 una revista de las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui publica una revista en la aparece el monarca Mohamed VI con aspecto de cerdo (10).
¿Cómo explicar la relativamente frecuente repetición de ejemplos como los aludidos?. Sin ningún género de dudas es evidente que los autores de tales viñetas o dibujos no acuden a las hemerotecas a copiar las ideas de otros o repescar las propias. Todo permite suponer que utilizan unos estereotipos fuertemente arraigados en la sociedad española con la seguridad que da el gozar por descontado con la complicidad del público al que van dirigidas sus obras gráficas. Muy posiblemente no sean plenamente conscientes de ello, aunque no está tan claro que no intuyan que estan utilizando un peligroso patrimonio : el "tesoro" ideológico acumulado durante centurias, y que se resiste a desaparecer, compuesto de toda una serie de estereotipos y clisés aplicados a los marroquíes. No es casual que el citado político socialista andaluz, Rafel Centeno, adujera a modo de disculpas que ignoraba que en el momento de pronunciar su expeditiva frase ("Los moros, a Marruecos, que es donde tienen que estar") los micrófonos estuvieran conectados. Ni que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, y el próximo candidato convergente al citado cargo, Artur Mas, intentasen defender las declaraciones de Marta Ferrusola (para quien los inmigrantes son gandules que lo único que saben es tener hijos y pedir) asegurando que sus manifestaciones eran ampliamente compartidas por la mayoría de la sociedad catalana.
En definitiva, es evidente que el peso de la historia es determinante a la hora de crear la imagen que unos pueblos tienen de sus vecinos. En el caso de las relaciones hispano-magrebíes han contribuido a forjar una visión claramente negativa de los magrebíes, profundamente interiorizada por la sociedad española que la concibe como algo inmutable. Ahora bien, aunque es indudable que las actitudes despectivas y despreciativas para con los norteafricanos se han impuesto casi siempre, no es menos cierto que en determinadas coyunturas históricas pugnó por abrirse paso otra visión que intentaba ponerse en la piel del Otro. A fines del siglo XX y comienzos del XXI (tal como ocurriera al acabar el XVIII y comenzar el XIX y en las postrimerias del XIX) nos encontramos con una coyuntura en principio favorable para "blanquear" la imagen de Otro. Posiblemente se deba en parte a la consolidación de la democracia y en parte a la moda de lo "politicamente correcto". Sea como fuere lo más sensato es aprovechar ambas circunstancias para que el "blanqueo" sea lo más intenso posible. Ahora bien, para avanzar decididamente en esta tarea se impone la necesidad de proceder a una revisión lo más profundamente posible las relaciones históricas hispano-marroquíes, así de los estereotipos y clisés que se han derivado de ellas.

Notas
1.Sobre ambas corrientes estoy preparando una monografía que analiza la imagen de los marroquíes en España entre los siglos XVI y XXI. Un avance en MARTIN CORRALES, E. Imágenes del Protectorado de Marruecos en la pintura, el grabado, el dibujo, la fotografía y el cine. In NOGUE, J.VILLANOVA,J.L. España en Marruecos (1912-1956). Discursos geográficos e intervención territorial. Lleida: Milenio,1999.
2. Una sucinta selección que incluye la bibliografía citada en las siguientes obras : BUNES IBARRA,M.A.De. La imagen de los musulmanes y del Norte de Africa en la España de los siglos XVI y XVII. Los caracteres de una hostilidad. Madrid: CSIC,1989. PERCEVAL,J.M. Todos son uno. Arquetipos, xenofobia y racismo. La imagen del morisco en la Monarquía española durante los siglos XVI y XVI. ,Almería: Instituto de Estudios Almerienses,1997. MORALES LEZCANO,V. Africanismo y Orientalismo español en el siglo XIX. Madrid: UNED,1988. CARRASCO GONZALEZ, A.M. La novela colonial hispanoafricana. Las colonias africanas de España a través de la historia de la novela. Madrid: Casa de Africa, 2000. NAVARRO,J.M.(ed.) El islam en las aulas. Barcelona: Icaria,1997.
3. Para las raíces del racismo catalán a comienzos del siglo XX es de utilidad el artículo de SANTAMARIA,A.: Inmigración, nacionalismo y racismo. El caso catalán, El Viejo Topo, nº152, 2001, p.38-50.
4. L'Esquella de la Torratxa, nº 2979, 3-9-1936.
5. Los corsarios españoles o cristianos hacían otro tanto en las costas norteafricanas.
6. Tele-Exprés, noviembre de 1975.
7. MARTIN CORRALES,E. Imágenes ....
8. La campaña editó carteles y trípticos, muchos de ellos firmados por el alcalde de Barcelona.
9. MARTIN CORRALES, E. Las imágenes ....
10. Sáhara. Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharahui, nº 1, Sevilla.

© Copyright: Eloy Martín Corrales, 2001
© Copyright: Scripta Nova, 2001


+ El DRAMA de las PATERAS, 06/05/2003:
http://www.solidaridad.net/vernoticia.asp?noticia=362
Así se fortalece la nueva economía en Europa. La explotación de africanos en la U.E. mata a más de 4.000 anualmente, en el Estrecho.
Ni en la peor pesadilla. Punta Carnero, Cádiz. El rugido del mar es ensordecedor. El agua se estrella sobre las rocas formando enormes masas de espuma. En la profunda oscuridad de la noche, rota levísimamente por la luz de la luna, un disperso grupo de manchas negras comienza a surgir del mar. Cuando la vista se habitúa a la penumbra, las sombras se van transformando en figuras humanas. Una patera ha atracado cerca de la costa y una treintena de personas luchan por alcanzar la inhóspita orilla cubierta de guijarros.

Descalzos, desorientados y casi desnudos, sin más equipaje que un hatillo de ropa seca envuelto en bolsas de basura, 30 marroquíes intentan salvar la vida entre las voces de apremio de un marinero adolescente. Asustados, resbalando en el fondo gelatinoso, ahítos de agua, muchos desaparecen entre las olas sin atisbo de volver a emerger. Son las dos de la madrugada y una vez más la soledad de esta inhóspita cala se ve rota por un contingente de inmigrantes ilegales en busca de Europa. Su futuro se juega esta noche. La secuencia sería un buen argumento para el peor de los sueños. Pero es real.

Todo se desarrolla según el siniestro guión de la inmigración clandestina que desde hace ocho años alcanza a diario las costas de Cádiz. La barca ha partido cuatro horas antes de Castillejos, en las cercanías de Ceuta (Sebta para los marroquíes). La travesía ha sido tranquila; terrible, pero tranquila. Cada ilegal ha pagado 100.000 pesetas. Todos son jóvenes procedentes de las zonas agrícolas del interior del país. Es la primera vez que los pasajeros ven de cerca el mar. Ninguno sabe nadar. Con las primeras luces de España a un tiro de piedra , el barquero les ordena que salten al agua. Es un áspero final de trayecto.

De pronto se hace de día. Algo ha salido mal. Un intenso resplandor ilumina el descarnado escenario del desembarco. Un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) se abalanza de entre las tinieblas sobre las cabezas de los inmigrantes. Un vendaval que apesta a combustible golpea sus rostros. La sirena, las centelleantes luces azuladas y los focos de una lancha rápida del SVA surgida de la inmensidad del mar colaboran a destrozar los nervios del grupo de magrebíes. Ciegos, inician la desbandada. Corren sin rubo. Les sangran las piernas desolladas por las rocas. Los livianos equipajes quedan despanzurrados en la orilla.

La oscuridad juega a su favor: los marroquíes desaparecen entre la maleza. No más de media docena son detenidos. El resto desaparece en las sombras. En una mínima grieta se adivinan un adulto y un niño abrazados, mudos, inmóviles, como intentando zafarse así de la persecución. Un miembro del SVA parece no percatarse del contenido del burdo escondrijo. Es un momento de tensión que abate a los propios aduaneros: “A nadie le gusta hacer estas cosas; no son delincuentes, son personas; detener ilegales es lo peor de este trabajo”, musita afligido uno de los agentes. Han pasado tres minutos desde el comienzo de la escena.

Veinticuatro horas más tarde. “¡Eso parece una patera...!¡Es una patera; vamos a por ella!”. El dedo de un miembro de la Guardia Civil del Mar se ha posado en una mancha del tamaño de un grano de arroz dibujada en la pantalla verde del radar. No hay duda. La lancha Rodman 55 enfila la dirección que marcan los sistemas de detección con las turbinas a toda máquina. Es la una de la m