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Bosnia, Rwanda y Haití: dos fracasos y una
esperanza
Katlyn Sabá
http://www.cidob.org/Castellano/Publicaciones/Anuarios/saba.html
Especialista de relaciones internacionales.
Antigua asesora del Departamento de Estudios, Gabinete de la Presidencia del
Gobierno, Madrid.
El proceso de cambio global ha cumplido ya un lustro. En noviembre de 1994 se
cumplieron cinco años de la caída del muro de Berlín. En
algunas zonas del planeta este cambio ha traído esperanza y perspectivas
de un futuro mejor. En otros, por el contrario, el cambio ha provocado guerra,
incertidumbre y desolación. 1994 ha seguido esta tónica. Ha sido,
pues, también un año de avances y retrocesos en el panorama internacional.
Perduran conflictos, como la guerra en la antigua Yugoslavia, brotan nuevos,
aún más escalofriantes, como el de Rwanda, algunos ya no son noticia
como el de Somalia, mientras que otros siguen intentando avanzar, a pesar de
las dificultades, por el sendero de la paz (Oriente Medio).
Tras cinco años de posguerra fría el mundo sigue en busca de ese
"nuevo orden" que no llega. Los más pesimistas ya han desistido
y prefieren buscar fórmulas para gestionar el "nuevo caos".
Como señala Pierre Hassner (1993), si la ecuación de la Guerra
Fría era "ni paz ni guerra" (paz imposible y guerra improbable)
en la posguerra fría se confirma la ecuación de "paz y guerra
a la vez". Mientras los conflictos de toda índole se multiplican,
desde Chiapas a Chechenia pasando por Argelia, otros encuentran vías
de solución: Sudáfrica, Mozambique, Haití o Irlanda del
Norte. Así, por ejemplo, si en 1994 en Europa se seguía librando
una guerra, la de Bosnia, también se anunciaba el fin de otra, la que
enfrenta desde hace 25 años a los irlandeses. Un proceso de paz aún
incipiente que deberá poner fin a un conflicto que ha durado tres siglos.
África es, sin duda, un dramático ejemplo de la dinámica
guerra y paz. El continente africano sigue siendo escenario de las mayores tragedias
y atrocidades humanas (Somalia, Liberia, Angola, Rwanda) pero también
ha presenciado uno de los acontecimientos más importantes de los últimos
años: el fin del apartheid y la transición democrática
en Sudáfrica. Las elecciones legislativas, celebradas los días
26, 27 y 28 de abril, que dieron la victoria a Nelson Mandela, abren una nueva
página de la historia de este país. Ésta es la vía
por la que también apostó Mozambique, país que celebró
sus primeras elecciones libres en octubre de 1994, tras 26 años de guerra
civil.
En Oriente Medio, el difícil proceso de paz se abre camino a pesar de
los extremismos de una y otra parte que intentan sabotearlo. El presidente de
la Autoridad Nacional Palestina, Yáser Arafat, se encuentra instalado
en Gaza aunque sigue a la espera de convocar elecciones en Cisjordania. Además
en 1994 un nuevo protagonista se ha sumado al proceso de paz. El 26 de octubre,
Jordania se convierte en el segundo Estado árabe en firmar un tratado
de paz con Israel. Quizá la "diplomacia secreta" que ha caracterizado
este proceso de paz esté actuando para incluir a Siria. En Irak, es la
diplomacia rusa la que logra reconducir un nuevo amago de crisis internacional.
Tras más de cuatro años de la invasión de Kuwait y 75 años
de reivindicaciones territoriales, Irak decide en noviembre reconocer la soberanía
e integridad territorial del emirato, cumpliendo así la Resolución
833 del Consejo de Seguridad. La Organización de las Naciones Unidas
(ONU), sin embargo, mantiene aún las sanciones económicas que
pesan sobre Bagdad.
La credibilidad de la ONU, a pesar de algunos éxitos, ha sufrido duros
reveses en 1994. Las operaciones de mantenimiento de la paz que tanto prometían
a finales de los ochenta y comienzos de los noventa empiezan a dar preocupantes
señales de crisis. Mantener la paz en la posguerra fría exige
replantearse los instrumentos y condiciones necesarias para llevar a cabo esta
tarea. De lo contrario la ONU seguirá cosechando fracasos como el de
Bosnia o Rwanda. La organización necesita un serio aggiornamento si quiere
hacer frente a los nuevos y múltiples retos de la posguerra fría.
No basta con ampliar la composición del Consejo de Seguridad. Todo dependerá
de la voluntad de los Estados miembros.
La dinámica internacional en este último año, sin embargo,
también presenta tendencias positivas: la aparición de nuevas
organizaciones regionales de cooperación en distintas zonas del mundo
y la ampliación de las ya existentes. La regionalización progresiva
del mundo puede contribuir a definir un nuevo sistema internacional en la perspectiva
del siglo XXI.
La Unión Europea (UE) contará a partir de 1995 con 15 países
miembros, ya que Noruega volvió a repetir su negativa. Pero la UE tiene
además voluntad de ampliarse hacia el Este y de convertirse en una Unión
con 30 países miembros en el próximo siglo. En el Consejo Europeo
celebrado en Essen, el 9 de diciembre, se dieron los primeros pasos. Así,
de los actuales acuerdos de asociación se ha pasado al establecimiento
de una relación estructurada entre la Unión Europea y los países
candidatos. En todo caso, el ritmo de la ampliación al Este está
aún por ver. Pero no sólo la Unión Europea desea ampliarse
al Este. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)
también: la llamada Asociación para la Paz es un primer intento
y supone un proceso más complejo que no cuenta con las simpatías
de Moscú. Mientras tanto ha nacido una nueva organización internacional:
la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
En la cumbre de diciembre, celebrada en Budapest, los 52 países miembros
de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) decidieron
transformar el, hasta ahora, foro de discusión en una "auténtica
asociación para la seguridad entre todos los Estados miembros".
En el Pacífico, la Cooperación Económica Asia- Pacífico
(APEC) que reúne a 18 países ribereños es buena prueba
de esta nueva dinámica internacional, más orientada a la cooperación
económica y comercial pero en la que también se contempla una
cierta coordinación política. En la cumbre celebrada en Yakarta
en noviembre, los países miembros del APEC, entre los que figuran EEUU,
Japón y China, anunciaron su propósito de alcanzar la plena liberalización
comercial para el año 2020. Estados Unidos no sólo mira al Pacífico.
En el continente americano también se avanza por esta senda como ha quedado
de manifiesto en la reciente Cumbre de las Américas celebrada en Miami,
en diciembre. La creación de un Área de Libre Comercio de las
Américas, o mercado común americano, a partir del año 2005
fue el compromiso adoptado por los 34 jefes de Estado y de Gobierno reunidos
en Miami. La incorporación de Chile al Tratado de Libre Comercio (TLC)
del que forman parte Estados Unidos, México y Canadá es el primer
paso. Pero si el llamado espíritu de Miami nace con vocación de
integración política y económica, el problema de Cuba será
la prueba de fuego. En otras zonas como en Oriente Medio la cooperación
regional que abarcaría toda la cuenca sur del Mediterráneo hasta
África del Norte está supeditada a los avances en el proceso de
paz cuyos primeros pasos ya se dieron en la cumbre celebrada en Casablanca en
noviembre.
Asomarse al panorama internacional en un intento de analizar la evolución
de los conflictos abiertos y de los que están en vías de resolución
es una tarea sumamente compleja. De ahí que, para hacer balance de 1994,
este análisis se centre en las crisis de mayor impacto: Bosnia y Rwanda.
Pero no se trata tan sólo de un criterio mediático. Bosnia y Rwanda
representan sin duda las pruebas más dramáticas de la incapacidad
de la comunidad internacional de prevenir y detener tragedias anunciadas. La
evolución en el Caribe y, en particular, la resolución de la crisis
de Haití - en donde la democracia regresa de la mano de una intervención
militar norteamericana autorizada por la ONU- cierran el presente balance.
La antigua Yugoslavia: los dividendos de la guerra?
En Europa, en la antigua Yugoslavia y más concretamente en Bosnia, 1994
ha sido un año más de guerra, atrocidades, errores, fracasos,
impotencia, vergüenza... Pero quizá el balance más negativo,
y el precedente más peligroso para el futuro sea que en Bosnia ha prevalecido
la fuerza. La diplomacia cartográfica protagonizada por el llamado Grupo
de Contacto (EEUU, Rusia, Francia, Alemania y el Reino Unido) se ha limitado
a diseñar, con ligeros retoques, mapas ya trazados en el campo de batalla.
Probablemente la lección más amarga de la antigua Yugoslavia es
que, dada la evolución del conflicto, la única solución
por detener la guerra, sea aceptar los dividendos de la guerra, es decir, un
reparto territorial de Bosnia que deja el 51% del territorio a la recien creada
Federación Croata- Musulmana y el 49% restante (o más) a los serbios
de Bosnia. Figurará la Gran Serbia en los mapas del futuro? A finales
de 1994, todo parece indicar que sí.
Al comenzar 1994 la comunidad internacional asiste impotente al cerco de Sarajevo.
Al terminar este año la impotencia se llama Bihac, un enclave musulmán
situado al noroeste de Bosnia, que cae en manos de las fuerzas serbobosnias.
Las mismas que han plantado cara a la comunidad internacional al no aceptar
el plan de paz propuesto por el Grupo de Contacto y que, a cambio, han logrado
imponer el diseño de la Gran Serbia. Evidentemente ha sido un año
de números rojos para la credibilidad de la ONU y de desprestigio para
la OTAN.
Mientras la ONU decretaba en junio de 1993 "zonas seguras" las ciudades
de Sarajevo y Tuzla así como los enclaves musulmanes de Bihac, Gorazde,
Zepa y Srebrenica, a lo largo de 1994 las zonas seguras se convertían
en el objetivo prioritario de las fuerzas serbobosnias, violando reiteradamente
las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y haciendo imposible la
labor de los cascos azules. La OTAN, llamada a intervenir para velar por el
cumplimiento de estas resoluciones, se ha limitado a lanzar ultimatos y realizar
acciones militares de carácter meramente preventivo. Las divisiones en
el seno de la OTAN y entre ésta y la ONU han reflejado en definitiva
las divergencias políticas entre ambas orillas del Atlántico sobre
qué tratamiento dar a la guerra en Bosnia.
Si en Europa se seguía apostando por mantener la ayuda humanitaria y
lograr una solución diplomática, aunque a costa de aceptar en
gran medida los resultados de la guerra, en EEUU aumentaban las presiones en
favor del levantamiento del embargo de armas a los musulmanes bosnios y en favor
de acciones militares. El fracaso de la estrategia occidental en el conflicto
de Bosnia, o "antiestrategia" como la define Nicole Gnesotto (1994),
llevó a finales de 1994 a la adopción de medidas unilaterales
por parte de EEUU (no vigilar el embargo) y a la amenaza de una eventual retirada
de los cascos azules. El resultado no podía ser peor.
Los nuevos mediadores
Tras dos años de guerra en Bosnia, en 1994 Rusia y Estados Unidos decidieron
asumir el protagonismo en la mesa de negociaciones. El retorno de las grandes
potencias fue celebrado por todos. Para los serbios, la activa participación
de Rusia era la mejor garantía para sus intereses. Los bosnios musulmanes
por su parte confiaban en que Estados Unidos no permitiría una victoria
serbia. Washington y Moscú, sin embargo, se jugaban en Bosnia algo más
que su prestigio como potencias mediadoras. La seguridad de Europa, el papel
de la OTAN en el nuevo diseño continental, y los intereses nacionales
de ambos, primaron sobre cualquier otra consideración en su actuación
hacia Bosnia.
De hecho, la diplomacia rusa entró en acción a raíz del
ultimato lanzado por la OTAN para levantar el cerco a Sarajevo, amenazando a
los serbobosnios con ataques aéreos. Una amenaza que ya había
sido anunciada con ocasión de la Cumbre de la OTAN, el 11 de enero, y
que adquirió la forma de ultimato el 9 de febrero, tras el ataque contra
el mercado central de Sarajevo que ocasionó 68 muertos y más de
200 heridos. Esta decisión, adoptada sin consultar a Moscú, irritó
profundamente el presidente Yeltsin quien declaró a los pocos días
que Rusia no toleraría los intentos de resolver los problemas de Bosnia
sin contar con Moscú. La intervención del enviado del presidente
ruso, Vitaly Churkin, logró desactivar la amenaza militar obteniendo
el acuerdo de los serbobosnios. El armamento pesado fue retirado a 20 km de
la capital de Bosnia. A cambio, Moscú desplegó 1.200 cascos azules
rusos en esta zona.
El éxito diplomático de Moscú evitó una grave crisis
entre Rusia y la OTAN, pero también sirvió para apaciguar las
críticas de la oposición ultranacionalista proserbia. La Duma
había apoyado mayoritariamente en enero una moción alertando sobre
los peligros de eventuales ataques aéreos de la OTAN, y pidiendo el levantamiento
de las sanciones sobre Serbia. La mediación rusa a lo largo de 1994,
sin embargo, también obligó a Moscú a apoyar posturas de
fuerza contra los serbios de Bosnia, como durante el asedio a Gorazde en el
mes de abril, no sin antes advertir a EEUU que el recurso a nuevos ataques aéreos
debía ser consultado previamente con Moscú. En esta ocasión,
la firmeza rusa y su apoyo al uso de la fuerza contra los serbios que cercaban
Gorazde, logró persuadir a la fuerzas serbobosnias. En Tuzla, Moscú
consiguió la reapertura del aeropuerto.
La vuelta en escena de Rusia llevó al presidente Yeltsin a proponer el
19 de abril una cumbre entre Rusia, EEUU y la Unión Europea para tratar
sobre Bosnia. Aunque esta iniciativa fracasó, dio paso a la formación
del Grupo de Contacto encarga- do de buscar una solución negociada a
la guerra de Bosnia. Un "plan razonable" en palabras del ministro
francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, o más bien
un "mapa razonable" a juzgar por el reparto territorial de Bosnia
propuesto por el Grupo de Contacto. Como manifestaba Juppé en mayo de
1994 "no se trata de imponer un plan de paz, se trata de saber si estamos
dispuestos a ejercer presiones juntos sobre los beligerantes para que acepten
un plan razonable" (Le Monde, 14.5.94).
Las perspectivas de lograr un acuerdo sobre el plan propuesto por el Grupo de
Contacto fueron en un principio optimistas. EEUU ya había preparado el
terreno para el reparto territorial de Bosnia- Herzegovina. Presionando a croatas
y a musulmanes, la diplomacia estadounidense lograba un éxito importante
en el laberinto bosnio. El 1 de marzo se anunciaba en Washington el acuerdo
alcanzado entre los Gobiernos de Bosnia- Herzegovina, Croacia y los croatas
de Bosnia, de constituir una Federación Croata- Musulmana en Bosnia y
su eventual confederación a Croacia.
Este acuerdo parecía satisfacer a todas las partes. Para los bosnios
musulmanes la federación representaba una nueva alianza militar contra
los serbios así como la pacificación de uno de los frentes más
crueles. Mostar quedaba bajo la administración de la Unión Europea
(UE) en virtud de dichos pactos. Para el Gobierno croata de Franjo Tudjman,
la posibilidad de una confederación entre la nueva federación
bosnia y la República de Croacia venía a satisfacer su anhelado
proyecto de lograr una "Gran Croacia". Rusia también acogió
favorablemente el acuerdo de federación croata- musulmana que dejaba
abierta la puerta a la incorporación de los serbios a la misma, perspectiva
que, no obstante, fue inmediatamente rechazada por los serbobosnios. Tras los
acuerdos de marzo, croatas y musulmanes negociaron en Viena el nuevo mapa de
su federación (compuesta por ocho cantones: dos croatas, cuatro musulmanes
y dos mixtos, Bosnia central y Mostar), que fue firmado en Ginebra el 14 de
mayo. En estas negociaciones tanto croatas como musulmanes acordaron que la
nueva federación debía ocupar un 58% del territorio de Bosnia-
Herzegovina, es decir, renunciaban al 42% de su territorio, mientras los serbobosnios
se negaban a ceder el 72% del territorio conquistado.
Paralelamente los integrantes del Grupode Contacto negociaban una partición
territorial que contempla dejar el 51% del territorio de Bosnia- Herzegovina
a la Federación Croata- Musulmana y un 49% a los serbios de Bosnia. La
nueva propuesta de paz, que se recogía en el mapa de partición
de Bosnia- Herzegovina, vio la luz el 6 de julio tras meses de difíciles
negociaciones. Aunque la aceptación de este mapa, y por tanto la repartición
territorial de Bosnia- Herzegovina, colocaba a la Administración Clinton
en el centro de las críticas de los sectores probosnios partidarios del
levantamiento del embargo de armas a los musulmanes, ésta era consciente
de que se trataba de la única alternativa posible en el frente diplomático.
Ni Rusia ni sus aliados europeos estaban dispuestos a apoyar una política
de recurso a la fuerza que además exigiría un mayor compromiso
militar por parte de EEUU.
El desafío de Pale y la vuelta de Milosevic
El plazo dado por el Grupo de Contacto para que las partes aceptaran el nuevo
mapa de Bosnia expiraba el 19 de julio. La víspera, el Parlamento de
la República de Bosnia- Herzegovina procedía a dar su aprobación
al mapa, a pesar de que éste venía a consagrar el objetivo serbio
de la limpieza étnica en determinadas zonas, según manifestaba
el primer ministro bosnio, Haris Siladzic. Por el contrario, los serbobosnios,
tras debatir durante dos días la propuesta de partición, decidieron
rechazarlo. Las tres condiciones que exigía Pale eran: 1) el derecho
a confederarse con las dos repúblicas de la nueva Yugoslavia (Serbia
y Montenegro); 2) acceso serbio al Adriático; y 3) la definición
del status de Sarajevo, no contemplado en el plan propuesto. Este rechazo fue
posteriormente confirmado mediante la celebración de un referendo en
el que 96,12% de los votantes confirmó el rechazo.
La comunidad internacional volvía a fracasar en su intento de detener
la guerra en los Balcanes. La propuesta del Grupo de Contacto, de haber sido
aceptada por todas las partes, representaba una esperanza de detener la guerra
en Bosnia. Cuestión bien distinta es si efectivamente logra restablecer
una convivencia pacífica en esa región. Pero este nuevo fracaso
sirvió, paradójicamente, para que el presidente serbio, Slobodan
Milosevic, saliera de su aislamiento internacional. De agresor se convirtió
en mediador. Ante la negativa de los serbios de Bosnia, liderados por Karadzic,
a aceptar el mapa del Grupo de Contacto, Milosevic se enfrentaba a la amenaza
de nuevas sanciones económicas. Aunque es discutible si las sanciones
económicas impuestas sobre Serbia, y que sin duda han perjudicado gravemente
la deteriorada situación económica de Belgrado, han jugado a favor
o en contra del presidente Milosevic, lo cierto es que ante esta amenaza la
táctica empleada por Belgrado fue la de romper con sus hermanos serbobosnios.
Como premio a esa ruptura, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobaba,
el 24 de septiembre, la suspensión selectiva de sanciones internacionales
contra Yugoslavia por un plazo de cien días. La suavización de
las sanciones económicas representaba para Milosevic el primer paso para
romper su aislamiento y recuperar prestigio y credibilidad internacional. "Se
trataba de una precondición para alcanzar su verdadero objetivo: crear
una Gran Serbia con respaldo internacional" (Markotich, 1994). Pero mientras
Serbia rompía con sus hermanos de Bosnia, éstos se mantenían
firmes en su desafío. El hostigamiento a las fuerzas de UNPROFOR (Fuerza
de Protección de las Naciones Unidas para Yugoslavia), desplegadas en
la capital Sarajevo, provocó una nueva acción de la OTAN a petición
de la ONU.
La actitud de los serbios de Bosnia desencadenó a su vez una serie de
amenazas que, en mayor o menor medida, fueron materializándose en los
últimos meses del año. El secretario general de la ONU, Boutros
Ghali, planteaba a finales de julio la eventual retirada de los 35.000 cascos
azules de no alcanzarse un acuerdo pacífico y Washington amenazaba con
solicitar el levantamiento del embargo de armas. Una amenaza que provocó
nuevas fisuras entre EEUU y Europa. Para apaciguar los ánimos, el presidente
Izetbegovich anunciaba el 27 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU
que su Gobierno renunciaba a solicitar el levantamiento del embargo de armas
por un plazo de seis meses. La realidad en el frente de batalla justificaba
esta decisión. De hecho, el Gobierno bosnio, recuperado militarmente
gracias a su nueva alianza con los croatas, había lanzado una ofensiva
obteniendo importantes victorias. Bihac caía en manos del Ejército
bosnio el 21 de agosto. Meses más tarde se volvería a hablar de
la "caída de Bihac". Esta vez en otras manos.
Bihac y los giros de Washington
Al comenzar el otoño, mientras el plan de partición de Bosnia
seguía congelado por la negativa de los serbobosnios, la guerra proseguía.
Pero esta vez la iniciativa corría a cargo del Ejército bosnio,
la Armija. Tras Bihac, los combates se extendieron a Kupres (Bosnia central)
y a los alrededores de Sarajevo. Ante la fuerte ofensiva desatada por el Ejército
bosnio, el mayor ataque contra los serbios desde el comienzo de la guerra en
1992, algunos expertos militares llegaron a afirmar a comienzos de noviembre
que podía estar cerca el fin del conflicto. Se equivocaron. Creían
los musulmanes bosnios en la posibilidad de forzar una solución militar?
Aunque estas victorias militares ponían de manifiesto que la nueva alianza
militar entre la Armija y el Consejo de Defensa Croata (HVO) era eficaz, se
trató de una victoria efímera. El giro de la guerra se produjo
realmente en la segunda caída de Bihac, esta vez en manos de las fuerzas
serbobosnias. La conquista del enclave musulmán de Bihac por las fuerzas
lideradas por Karadzic, aliadas con el disidente musulmán Abdic, abría
un nuevo capítulo dramático de esta guerra. De nuevo un enclave
protegido por las Naciones Unidas, una zona segura, era salvajemente atacada
ante la impotencia de la comunidad internacional, incapaz de llegar a un acuerdo
sobre qué hacer. La OTAN, como en anteriores ocasiones, volvía
a hacer una tímida aparición en escena poniendo en juego una vez
más su credibilidad y prestigio. El despliegue de cascos azules ponía
el freno a la maquinaria militar de Occidente.
Uso de la fuerza o ayuda humanitaria?
A lo largo de 1994 quedó claro que mientras la UE anteponía la
protección de sus cascos azules desplegados en la zona al recurso de
la fuerza para castigar las sistemáticas violaciones de las resoluciones
de Naciones Unidas, EEUU, que no sacrificaba vidas humanas, pendulaba entre
solución diplomática y solución militar. Durante la primera
mitad de 1994 la actitud de Washington parecía inclinar la balanza hacia
la solución diplomática, aun a pesar de que ésta implicaba
importantes concesiones por parte de sus aliados bosnios. Sin embargo, la presión
interna en favor del levantamiento del embargo de armas sobre el Gobierno bosnio
puso a la Administración Clinton en dificultades.
En mayo de 1994, el Senado de EEUU se pronunciaba en este sentido (con 50 votos
a favor y 49 en contra) apoyando la propuesta del republicano Robert Dole en
favor del levantamiento unilateral del embargo de armas. A los pocos meses,
la Administración Clinton cedía ante la victoria republicana de
las elecciones de noviembre. El día 11 el presidente norteamericano anunciaba
su decisión de "dejar de vigilar" el embargo de armas aunque
Washington seguía manteniendo políticamente el embargo. El péndulo
de EEUU volvía a inclinarse hacia la solución militar de Bosnia,
la solución propugnada por la nueva mayoría republicana que, a
partir de enero de 1995 controlará las decisiones del Congreso y del
Senado.
Si bien la Casa Blanca afirmaba que esta decisión, adoptada por el Congreso
de EEUU, suponía anteponer la solidaridad con el Gobierno de Bosnia a
las relaciones de EEUU con sus aliados y con Rusia, lo cierto es que esta iniciativa
sólo contribuyó a crear mayores tensiones con Rusia así
como una seria crisis en el seno de la OTAN, y en poco alivió la dramática
situación de Bihac. Al contrario, mientras el frente diplomático
no lograba consensuar una solución para poner coto al nuevo drama de
Bihac, en el frente de guerra los serbios de Bosnia desafiaban a la ONU y a
la OTAN. La Administración Clinton volvió a dar marcha atrás.
Pero esta vez el precio de la paz era aceptar, como por otra parte venían
preconizando Francia y el Reino Unido, la victoria serbia. Una victoria que
suponía aceptar una confederación de los serbios de Bosnia y Croacia
con los serbios de Yugoslavia. Es decir, la Gran Serbia.
La decisión de EEUU de dar un primer paso hacia el levantamiento unilateral
del embargo de armas al Gobierno bosnio, su decisión de no vigilarlo,
dio pie a que la amenaza de retirada de los cascos azules por parte de los países
de la UE (Francia, el Reino Unido y España) cobrara fuerza. Pero también
la UE ha dado marcha atrás en esta cuestión. La retirada de los
cascos azules tendría efectos dramáticos. En todo caso, y aunque
la decisión ha quedado aplazada hasta la próxima primavera, lo
cierto es que los preparativos para una eventual retirada de los cascos azules
están en marcha.
El año terminó con una nueva mediación del ex presidente
Carter y un acuerdo de cese el fuego por un plazo de cuatro meses. Uno más?
Mientras tanto el cerco sobre Sarajevo ya ha superado los mil días. 1994
ha sido para la antigua Yugoslavia un año más de guerra. Una guerra
en la que se han cometido todos los errores que conviene no repetir. Quizá
ésta sea la mayor lección que debamos sacar de la crisis en la
antigua Yugoslavia.
Rwanda: genocidio y catástrofe
Hasta el 6 de abril de 1994, la guerra civil que se libraba en el norte de Rwanda
entre las Fuerzas Armadas del Gobierno hutu de Juvenal Habyarimana y el Frente
Patriótico Rwandés (FPR) de mayoría tutsi, era un conflicto
más de los muchos que afligen al continente africano. A las pocas semanas,
la muerte a machetazos de cerca de un millón de personas (la mayoría
tutsi pero también opositores hutu) y la de cientos de miles de refugiados
a causa del cólera y la disentería, conmocionó a la opinión
pública mundial provocando una movilización sin precedentes. El
éxodo masivo de la población (450.000 refugiados en Tanzania,
100.000 en Burundi, 20.000 en Uganda y 1.800.000 en Zaire), el mayor conocido
por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
provocó una de las mayores catástrofes humanitarias de los últimos
tiempos.
Lo ocurrido en Rwanda es, para algunos expertos, el resultado de una "siniestra
operación política cuidadosamente planeada durante años"
(Block, 1994). Un genocidio contra la población tutsi, según apuntó
el secretario general de la ONU, y lo que es peor, un genocidio anunciado y
alentado por la tristemente conocida radio de las Mil Colinas. El objetivo,
sin embargo, no era sólo exterminar a la minoría tutsi. Se trataba
de impedir que avanzase el proceso de apertura política iniciado en 1992
y que era apoyado por la oposición moderada hutu. Ello explica el asesinato
de la primer ministro Agathe Uwilingiyimana así como de otros muchos
miembros de la oposición tras la muerte del presidente Habyarimana.
La dictadura étnica hutu del Movimiento Nacional Republicano por la Democracia
y el Desarrollo (MNRDD), liderado por el fallecido presidente Juvenal Habyarimana,
tuvo que hacer frente a partir de 1991 a la rebelión del FPR que desde
Uganda lanzó una ofensiva que conquistó una franja del norte del
país. El FPR, integrado por los hijos de los más de 400.000 tutsi
que huyeron de Rwanda entre 1959 y 1963 tras la toma del poder por parte de
la mayoría hutu, reivindicaba el establecimiento de un Estado pluriétnico
y el retorno de los tutsi. Durante siglos ambos pueblos habían convivido
compartiendo la misma cultura, lengua y mitos aunque siempre bajo predominio
de la minoría tutsi. La diferencia social entre ambos pueblos fue aún
más pronunciada bajo la colonización belga que favoreció
a los tutsi, relegando a la mayoría hutu. Al llegar la independencia,
la revuelta hutu acabó con la hegemonía tutsi.
A comienzos de los noventa, presiones internas y externas en favor de una apertura
política, obligaron al régimen de Habyarimana a proceder a la
legalización e integración en el Gobierno de cuatro partidos de
oposición de mayoría hutu. Paralelamente, y para contrarrestar
la influencia de los partidos opositores hutu, el MNRDD creaba una supuesta
rama juvenil del partido, los interahanwe ("los que luchan juntos")
y sus aliados de la Coalición para la Defensa de la República,
los impuzamugambi ("los que persiguen la misma meta"). Al poco tiempo,
sin embargo, quedaba claro que estos grupos juveniles eran auténticas
milicias al servicio del partido y del presidente. En marzo de 1992 la participación
de dichas milicias en la matanza de tutsis en la ciudad de Bugasera, al sur
del país, fue denunciada por los partidos de oposición y las organizaciones
de Derechos Humanos. Pero mientras el Ejército y la Guardia Presidencial
entrenaba a las milicias y reclutaba refugiados hutus de Burundi, los ideólogos
más extremistas del MNRDD ponían en marcha un aparato propagandístico
macabro. La radio de las Mil Colinas era utilizada para lanzar consignas en
favor de la limpieza étnica, exhortando a la población a eliminar
al enemigo tutsi y a cualquier traidor hutu.
En enero de 1993 y tras negociar un alto el fuego con el FPR, el Gobierno de
Juvenal Habyarimana aceptó formar un Gobierno de unidad nacional en el
que, junto al MNRDD, quedarían integrados los partidos de oposición
hutu y el FPR. Este acuerdo alcanzado en Arusha, Tanzania, fue un primer intento
que fracasó a los dos días ante la oposición de los sectores
más extremistas del MNRDD. El segundo intento se produjo en agosto de
ese mismo año. El día 4 se firmaba en Arusha un nuevo acuerdo
de paz que ponía fin a la guerra civil y establecía la formación
de un Gobierno de unidad nacional. Asimismo se contemplaba la creación
de una zona desmilitarizada bajo supervisión de un Grupo de Observación
Militar de la OUA (Organización para la Unidad Africana) y de un contingente
de tropas de Naciones Unidas (UNAMIR) integrado por 2.500 hombres. La firma
de los acuerdos de Arusha no consiguió, sin embargo, detener las matanzas
de los interahanwe ni la campaña de intoxicación radiofónica.
En este clima de tensión Habyarimana intentaba poner en práctica
los acuerdos de Arusha. Su sentencia de muerte? Todo parece indicar que sí.
El asesinato, el 6 de abril, del presidente Habyarimana, así como del
presidente de Burundi al explotar el avión en el que ambos viajaban,
puso en marcha la maquinaria infernal de exterminio tutsi al tiempo que se reanudaba
una feroz guerra civil. El Ejército rwandés y la milicia interhamwe
son los principales responsables de las matanzas ocurridas en Rwanda, si bien
el FPR también ha sido acusado de cometer atrocidades.
Y la ONU? Ausente. Rwanda, como señalaba Boutros Ghali, representa un
nuevo fracaso para la comunidad internacional. Para el secretario general de
la OUA, Salim Ahmed Salim, la actuación de la ONU en Rwanda, más
que un fracaso, es un nuevo ejemplo de doble moral. De hecho, a los pocos días
de los trágicos sucesos, el 22 de abril, el Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas adoptaba la Resolución 912 reduciendo los efectivos de UNAMIR
por razones de seguridad, pasando de más de dos mil hombres a 450. La
magnitud de la crisis humanitaria obligó, sin embargo, a la ONU a reconsiderar
su decisión.
El 17 de mayo, en un intento por recuperar credibilidad, el Consejo de Seguridad
de la ONU aprobaba la Resolución 918 creando UNAMIR II, integrada por
5.500 hombres. Un intento fallido ya que mientras los países africanos
ofrecieron tropas, los países occidentales daban muestras de su incapacidad,
o falta de voluntad, de organizar su transporte y dotar a este contingente de
los medios logísticos necesarios para su despliegue. Francia, que había
propiciado la retirada de las tropas de UNAMIR, tomó la iniciativa lanzando
la Operación Turquesa con el beneplácito de la ONU. La creación
de una "zona humanitaria segura", sin embargo, parecía obedecer
más bien a intereses franceses y fue duramente criticada, entre otros,
por el nuevo Gobierno de Kigali, formado tras la victoria del FPR y que obtiene
el reconocimiento de EEUU el 29 de julio.
El masivo éxodo de refugiados tras la victoria del FPR, más de
un millón de rwandeses en 48 horas, desbordó todas las previsiones.
Goma, en Zaire, se convirtió en un infierno. La movilización de
la opinión pública mundial se tradujo en miles de voluntarios,
toneladas de suministros e importantes donaciones canalizadas fundamentalmente
a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) presentes en
la zona. Los Gobiernos occidentales fueron a remolque. La tragedia de Rwanda
demuestra una vez más que en la ONU siguen prevaleciendo los intereses
de las grandes potencias en sus respectivas zonas de influencia.
La crisis de Rwanda no es un caso aislado. En la vecina Burundi, son los tutsis
los que impiden el cambio democrático. En octubre de 1993 el asesinato
del presidente hutu, Melchior Ndadaye, elegido por una amplia mayoría
en las primeras elecciones democráticas del país, desató
la violencia étnica entre hutus y tutsis. Burundi como Rwanda son dramáticos
ejemplos de los graves problemas que afectan al África Subsahariana.
Pobreza, superpoblación y violencia étnica. La solución
de esta región del mundo pasa por un nuevo trazado de fronteras étnicas?
por un nuevo modelo nacional que sustituya al Estado poscolonial? Sin duda son
necesarios proyectos políticos innovadores, pero sin desarrollo económico
difícilmente darán respuesta a los dramáticos problemas
que hoy padece esta región.
El Caribe: democracia a golpe de intervención?
En 1994, haitianos y cubanos decidieron echarse al mar. La tragedia de los balseros
centró la atención del mundo en el Caribe durante los meses de
julio y agosto, y obligó al Gobierno norteamericano a buscar soluciones
a la crisis de los refugiados. Como primera medida más de 44.000 balseros
(14.000 haitianos y 30.000 cubanos) fueron internados en la base militar estadounidense
de Guantánamo en Cuba. Muchos probablemente seguirán allí.
Ante la nueva oleada de emigración ilegal cubana, que a muchos recordaba
la registrada en 1980 cuando 125.000 cubanos se lanzaron al mar, Washington
y La Habana decidieron negociar. Por primera vez en diez años representantes
de ambos Gobiernos se sentaban alrededor de una mesa de negociaciones para intentar
reconducir la crisis provocada por los balseros. En el acuerdo alcanzado en
el mes de septiembre, el Gobierno de EEUU aceptaba aumentar la concesión
de visados pasando de 2.700 a 20.000 anuales. El Gobierno cubano, a cambio,
se comprometía a adoptar medidas efectivas para contener la salida masiva
de emigrantes ilegales. Pero eso fue todo. El embargo económico impuesto
por EEUU sobre Cuba se mantiene. Fidel Castro también, aunque los incidentes
del mes de agosto demuestran que Cuba quiere y necesita un cambio. Pero la transición
cubana pasa por un cambio de política por parte de Estados Unidos. Los
balseros cubanos siguen a la espera.
En Haití, por el contrario, la crisis de los balseros se resolvió
con el cambio de la dictadura por la democracia. A los tres años del
golpe militar protagonizado por el general Raoul Cedrás, la democracia
se volvía a instaurar en esta isla del Caribe de la mano de una intervención
militar estadounidense. Pero, en esta ocasión, el desembarco de los marines
contaba con la autorización de las Naciones Unidas y de la Organización
de Estados Americanos (OEA). Tras años de negociaciones con la junta
golpista, hizo falta un embargo comercial total, un bloqueo naval, una amenaza
de invasión y el desembarco de 15.000 marines para expulsar a los golpistas
de Haití y conseguir el retorno de Aristide.
En julio de 1993, bajo los auspicios de la ONU y de la OEA, se firmaba el acuerdo
de la Isla del Gobernador que fijaba como fecha límite para que los golpistas
abandonasen el poder el 15 de octubre de 1993. Un año después,
la Operación Rescate de la Democracia obligaba a Raoul Cedrás
a abandonar el poder y el país. El 31 de julio, y a instancias de EEUU,
el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobaba la Resolución 940
autorizando a una "fuerza multinacional" el uso de todos los medios
necesarios para restaurar a las autoridades legítimas en Haití.
Pocos días antes, el depuesto presidente Aristide solicitaba una "acción
rápida y definitiva para terminar con el Gobierno golpista". La
Resolución de Naciones Unidas provocó serios recelos en América
Latina. Argentina fue el único país en favor de la intervención.
Sancionaba la ONU el derecho de EEUU a intervenir en America Latina?
La decisión de cómo y cuándo intervenir quedó pues
en manos de la Administración Clinton. El 15 de septiembre el presidente
de EEUU anunciaba su decisión de invadir Haití para derrocar a
los jefes militares. Pero la mediación del ex presidente Carter transformó
la invasión ya en marcha en una ocupación pactada. El acuerdo
negociado entre Carter y los militares haitianos contemplaba la estrecha colaboración
entre las Fuerzas Armadas y la policía de Haití con la misión
militar de Estados Unidos. A cambio se pactaba una ley de amnistía y
se concedía a Raoul Cedrás el plazo de un mes para dejar el poder.
Nada se dijo sobre la salida del país de los golpistas. Claudicaba la
Administración Clinton a fin de evitar una invasión que no contaba
con la aprobación de su Congreso?
El desembarco pacífico de los marines no impidió, sin embargo,
que las fuerzas estadounidenses procedieran a desarmar y disolver a los grupos
paramilitares. Raoul Cedrás anunciaba el 10 de octubre su decisión
de abandonar Haití y el presidente Jean- Bertrand Aristide volvió
a su país. Las tropas estadounidenses deberán ser reempla- zadas
por una fuerza de 6.000 cascos azules, encargados de reconstruir el Ejército,
crear una fuerza de policía civil y colaborar en la organización
de nuevas elecciones, previstas para finales de 1995. La democracia, sin embargo,
no se rescata sólo a golpe de intervención. El presidente Aristide
se enfrenta a la difícil tarea de reconstruir el país y para ello
necesita del apoyo de Estados Unidos. Queda por despejar la duda de si Haití
se convertirá en una democracia bajo tutela.
Referencias bibliográficas
Block, R. (1994) "The Tragedy of Rwanda", The New York Review, 20
de octubre.
Gnesotto, N. (1994) "Leçons de la Yougoslavie", Cahiers de
Chaillot, 14. Institut d'Etudes de Sécurité, UEO.
Hassner, P. (1993) "Une problématique générale".
Guerre et Paix: la prévention des conflits en Europe, Cahiers de Chaillot,
11. Institut d'Etudes de Sécurité, UEO.
Markotich, S. (1994) "Serbian President Focuses on Creating a Greater Serbia",
RFE/RL Research Report, 30.
+ Migraciones y personas
refugiadas
Alberto Martínez
http://www.culturadepaz.info/refugiadasymigraciones/personas.php
Desde los orígenes de la Humanidad las personas han sentido el deseo
de descubrir nuevos espacios para desarrollarse como seres humanos, para interrelacionarse
con los demás, para mejorar su calidad de vida. Detrás de cada
inmigrante hay una historia de rebeldía, de hambre física o espiritual,
una historia de dudas y valentía, de esperanza escrita en mil idiomas.
Por eso, la inmigración es un hecho intrínseco a la humanidad
y está relacionada con la búsqueda de la identidad, de la supervivencia,
de la felicidad.
Nosotros y nosotras, como integrantes, de una de las sociedades receptoras recién
llegadas a esta fase del devenir histórico, necesitamos un conocimiento
más profundo acerca de un fenómeno que ya no nos es extraño:
la inmigración. Y lo necesitamos porque la afluencia de gentes de otras
culturas y su asentamiento entre nosotros nos deja perplejos por las diferentes
maneras en que influyen en nuestra cotidianidad.
Esta desorientación, fruto de una insuficiente formación, incide
incluso entre los sectores más supuestamente sensibles de la sociedad.
Y este alto grado de indefinición se debe, no sólo a la falta
de formación ya apuntada, sino también a la presencia física
entre nosotros y nosotras de la persona inmigrante que, proveniente del Sur,
antes era vista "a distancia", como pueblo exótico o como contraparte
o beneficiaria de proyectos de asistencia. Pero esa persona nos interpela ahora
con su presencia y sus vivencias, con su modo de enfrentar la nueva situación.
Y es que, en efecto, cualquier persona que decide emigrar lo hace de manera
violenta, enfrentándose a la ansiedad y a la incertidumbre. Se debate
entre la necesidad de desenvolverse en otra cultura y los sentimientos de defensa
psicológica del contexto de su cultura, de aquello que estima y conoce.
Así, estas personas cultivan la idea del "retorno" y mientras,
-en una sociedad que en muchas ocasiones los rechaza y que en definitiva sólo
los soporta- recrean sus propias estructuras sociales con sus propias normas
y conductas, viviendo paralelamente a la sociedad receptora, no mezclándose
con ella más de lo necesario.
Ante esta situación, ante la "mirada del otro", sólo
aprendiendo a interrelacionarse con el otro desde nuestra propia especificidad,
respetando su espacio, acercándose a sus vivencias, escuchando y comportiendo,
es como se podrán construir formas de convivencia.
No obstante, lo cierto es que no existe un modelo único ni perfecto aplicable
a las relaciones sociales derivadas de la inmigración. Conceptos como
multiculturalidad, plurietnicidad, interculturalidad..., de momento son sólo
palabras, suponen más un propósito que una realidad, más
teoría que práctica intercultural. Nuestra sociedad comienza a
manejar estos conceptos pero, a menudo, sólo desde una óptica
de lo "políticamente correcto", no desde una interiorización
consciente.
Por ello, sólo mediante el intercambio, el respeto mutuo y el sincero
interés por aprender y ayudar por parte de todos los protagonistas de
esta realidad, se podrán evitar los estereotipos, las tensiones, los
rechazos y la incomprensión que nos rodean continuamente.
A LA BÚSQUEDA DE REFUGIO
El entramado jurídico internacional que, en materia de protección
al refugio y al asilo, se construyó desde los años 20, está
siendo erosionado por unas legislaciones cada vez más restrictivas y
fuera de todo control que no sea el gubernamental.
Las políticas de asilo y refugio ya no se consideran políticas
con entidad propia, sino que forman parte de la política de control de
la inmigración. Son resultado del conflicto Norte-Sur, y el Norte emplea
su continuo recorte como un arma para que sus posibles beneficiarios entren
en la categoría de "refugiados económicos" y por tanto
en la "inmigración ilegal".
Los gobiernos europeos han venido aplicando una verdadera contrarreforma legislativa
y jurídica en los asuntos de refugio y asilo, para vaciarlos de todo
contenido humanitarios. Así se viene avanzando en asuntos tales como:
· Avanzar en la exigencia de visas a fin de impedir la obtención
de asilo en la "Europa sin fronteras".
· Implantación de procedimientos extraordinarios de rápida
resolución de "inadmisión a trámite de demandantes
de asilo".
· Establecer de forma abusiva criterios discrecionales para la resolución
de solicitudes de asilo que se consideran "abusivas" o "fraudulentas".
· Acabar con el asunto de los "refugiados en órbita"
o en busca de un país de asilo, a través de la regla de que sea
un único país el que examine la demanda de asilo o la inadmisión
a trámite.
· Considerar a los desplazados por violencia o guerra no como refugiados
sino como, en el mejor de los casos, "protegidos temporales", como
los conflictos yugoslavos han demostrado.
· Transferir a las compañías aéreas y de transporte,
una función de "autoridad estatal" en el control de las fronteras.
De esta forma, el derecho a la libre circulación de personas, piedra
angular del espacio europeo de libertad y democracia, se transforma en una farsa
de conveniencias. Así, el derecho de asilo es acordado a partir de prejuicios
ideológicos o en función de nacionalidades preferentes.
Por otro lado, la impotencia e incapacidad de la Unión Europea para llevar
a cabo una política exterior común preventiva y eficaz frente
a los conflictos bélicos y a las catástrofes humanitarias, contribuye
al incremento de los flujos de refugiados, como ha sido el caso de diversos
países en Africa, en Bosnia, en Kosovo, en Kurdistán... .
MOVIMIENTOS MIGRATORIOS
En el Norte se llama de esta manera al conjunto de países desarrollados
que han conseguido un alto nivel de desarrollo económico. Son más
de 25 países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Canadá,
Europa occidental, Japón, Australia, Nueva Zelanda, etc. La mayoría
de la población de estos países, tiene las necesidades básicas
cubiertas, aunque las desigualdades son manifiestas y tienden a agrandarse cada
vez más. En ellos vive aproximadamente ¼ de la población
total del mundo, y concentra el 85% de la riqueza mundial. El desarrollo económico
de estos países no fue, ni es ni sería posible sin el expolio
sistemático a que ha sometido y somete a los países del Sur.
El Sur está ntegrado por el resto de los países del mundo, en
los que viven las ¾ partes de la humanidad, con sólo un 15% de
la riqueza mundial. Países con diversos grados de subdesarrollo entre
ellos. Las características comunes a la mayoría de ellos son:
· Haber estado colonizados por países del Norte hasta hace relativamente
poco tiempo, en la memoria histórica. Después de conseguidas sus
independencias, siguen sujetos a lo países del Norte.
· Sus economías están distorsionadas, obedecen a los intereses
del comercio internacional en manos del Norte, no tienen poder político
a nivel mundial, soportan el peso de una deuda externa injusta y abusiva.
· Casi todos ellos tienen importantes masas de su población (la
mayoría en todos ellos) que no tienen resueltas sus necesidades básicas.
¿De dónde vienen?
Los principales colectivos que forman la inmigración, según sus
zonas de procedencia son:
MAGREB. Especialmente Marruecos.
ÁFRICA SUBSAHARIANA. Principalmente, Gambia, Senegal, Guinea Bissau,
Angola, Guinea Ecuatorial, AMÉRICA LATINA. Bastante repartido, con especial
presencia de Perú, Ecuador, Brasil y Colombia.
¿Dónde se asientan?
Los principales asentamientos de inmigrantes se concentran en Madrid, Barcelona,
zona mediterránea (Valencia, Murcia) y Andalucía. El resto de
los asentamientos se reparten de forma desigual, en las dos Castillas, Aragón
y Zona Norte, concentrándose en los grandes núcleos de población.
En la Zona Norte se ha pasado de una situación de tránsito, a
otra de permanencia.
ESPAÑA: DE LA EMIGRACIÓN A LA INMIGRACIÓN
En el Estado español, ya en los años 60 se produce una emigración
masiva, cuando como consecuencia de la concentración del capital financiero
en Madrid, Barcelona y Bilbao, los habitantes de las zonas rurales del país
se vieron obligados a abandonar sus pueblos. En las zonas de acogida, fueron
conocidos despectivamente, como "paletos", "coreanos", "maketos",
"charnegos"... . E igualmente fueron tachados de vagos, inútiles,
sucios y atrasados. Si en un barrio algunos vecinos abandonaban sus viviendas
para retornar a sus respectivos pueblos, en donde el coste de la vida era menor,
y esas viviendas eran habitadas por inmigrantes andaluces, extremeños
o gallegos, la población receptora les achacaba el deterioro del barrio
a ellos y no a la crisis social y económica que forzó a los antiguos
residentes a abandonar la localidad. Igualmente, en algunzas zonas como el País
Vasco, se achacaba a los inmigrantes ser parte de un plan de "etnocidio"
planeado por la dictadura franquista para convertir a los vascos en minoría
en su propia tierra, y así, acabar con su especificidad.
Igualmente, como hoy, se responsabilizaba a la población inmigrante de
sus desgracias; se atribuían los desequilibrios económicos de
sus zonas de origen a su supuesta falta de capacidad intelectual, a taras de
una pretendida "sub-raza", a su falta de entrega al trabajo. Nadie
pareció pensar que la concentración industrial en Madrid, Barcelona
y Bilbao fue posible, entre otros factores, gracias a las desviaciones de las
plusvalías producidas en las zonas rurales. La miseria del campo alimentaba
la prosperidad de zonas industriales y del mundo urbano, en general.
Después, en el período de expansión europea (años
60 y mediados de los 70), más de dos millones de españoles emigraron
en busca de trabajo. Las estaciones se llenaron de "maletas de cartón"
en busca de una vida más digna. Emigraron a Francia, Bélgica,
Suiza, Alemania... y también a México, Venezuela, Argentina, Perú,
Colombia, etc. Esos millones de españoles que tenían que buscar
fuera el sustento que se les negaba en su suelo, desmentían la mentira
del "pleno empleo" tan propagada por el régimen franquista.
Y como antes, quizás habían hecho ellos, los españoles
fueron tratados en Europa como "sub-raza", no así, en América
Latina, donde al menos se les dió la oportunidad de demostrar su valía.
Aún hoy, el número de españoles que se encuentran fuera
de nuestras fronteras cuadruplica al número de inmigrantes que residen
en el Estado español.
INMIGRANTES ENTRE NOSOTROS Y NOSOTRAS
Las migraciones constituyen un rasgo estructural del sistema económico
neoliberal. Son consecuencia del desarrollo desigual de las fuerzas productivas
y de un sistema injusto de relaciones económicas internacionales. En
el actual proceso de globalización, los movimientos migratorios originados
por las guerras, la injusticia social y el desigual reparto de la riqueza, seguirán
produciéndose, añadiendo nuevos rasgos al paisaje étnico,
cultural y religioso de la Unión Europea y acentuando la composición
plural de sus áreas urbanas más importantes.
Las migraciones, además suponen otra nueva forma del expolio al que los
países del Norte someten a los del sur. Por ejemplo, según la
organización ASTI:
"En África, miles de personas capacitadas: ingenieros, médicos,
científicos, maestros, técnicos, se marchan a otros países
más ricos donde creen que pueden emplear sus cualificaciones y ser mejor
remunerados (...). En Ghana, el 60% de los médicos que estudiaron a comienzos
de los 80, viven hoy en el exterior, situación que plantea una escasez
crítica en el servicio de salud del país. (...) Se calcula que
en los últimos 15 años, Africa ha perdido a más de 60.000
administradores de nivel alto y medio."
"Esta emigración supone la pérdida de personas cualificadas
y reduce la capacidad de educar y entrenar a una nueva generación de
profesionales, así como obliga a importar cada vez más expertos
extranjeros, tremendamente costosos. En la actualidad hay más de 30.000,
más que en la época de la colonización."
Según textos de "L ´Usine Nouvelle", un semanario de
la patronal francesa, ya se decía a finales de los 70, lo siguiente:
"La inmigración es un medio de crear una cierta distensión
en el mercado de trabajo y de resistir a la presión de las reivindicaciones
sociales de los trabajadores europeos (...) La misma inmigración ilegal
es útil, ya que es indispensable para determinados sectores que de lo
contrario, verían mermada su competitividad (...) La presencia de esta
inmigración imprime agilidad a nuestra economía, al tratarse de
gente sin estabilidad, dispuestos a cambiar de ocupación, de región
y, si llega el caso, a convertirse en parados indemnizados. La inmigración
también es útil en la medida en que permite a nuestro país
economizar una parte de los gastos de capacitación (que corren a cargo
del país de origen) y regular mejor las cargas de la nación: por
su juventud, los inmigrantes, con frecuencia, hacen mayores aportaciones en
concepto de cotizaciones de lo que reciben por vía de prestaciones (...)"
Los textos son tan expresivos que no necesitan ningún comentario, pero
sí una profunda reflexión sobre dónde están las
verdaderas causas y los verdaderos responsables de la percepción negativa
que algunos sectores de la población tienen sobre el fenómeno
migratorio.
Por todo ello, las migraciones en Europa han cobrado una importancia política
de primer orden, al constituir un foco de contestación al régimen
del "pensamiento único" y una fuente de "desligitimación
moral" de los gobiernos europeos.
CAUSAS DE LAS MIGRACIONES
A pesar de toda la propaganda en contrario, cuando se habla de relaciones Norte-Sur,
hay que insistir en que el "subdesarrollo" del Sur, no es un estadio
anterior al "desarrollo" del Norte, sino que es la condición
indispensable para que el actual modelo económico que sólo beneficia
al Norte, pueda seguir creciendo.
El modelo económico neoliberal imperante produce y reproduce la desigualdad
social, sin la cual no podría sobrevivir. Solo puede crecer a costa de
aumentar cada vez más las distancias entre quienes poseen y disfrutan
de bienes y servicios y quienes carecen de los mismos. Aunque con distintos
grados, la población residente en los países del Norte (que suponen
el 25% del total) consume el 75% de los productos alimentarios y utilizan el
75% de la energia disponible en el planeta. Esta alarmante desigualdad en vez
de disminuir, continúa en aumento: cada vez menos disfrutan de más
recursos en detrimento de los que cada vez más carecen de bienes y servicios
esenciales.
Los países del Norte utilizan a su favor los organismos financieros internacionales
y la deuda externa, como elementos de expolio y dominio. Cuando se habla de
"ayuda al desarrollo" no hay que olvidar que ésta es inferior
a los lucros obtenidos por la venta de armas, y que la Unión Europea
ha recibido en concepto de pago de la deuda externa más de cinco veces
el Plan Marshall que levantó la economía europea.
Además, el capital transnacional, verdadero dueño de la política
en el Norte, a quien sirven los políticos, ha convertido el mundo en
"su mercado", decidiendo quien entra dentro del comercio internacional
y en qué condiciones. Estas empresas, dueñas de la economía
mundial, imponen al Sur lo que deben producir y el precio a pagar por ello.
Pero las mismas fronteras que permiten la circulación de estos capitales
y bienes del Sur al Norte, cierran el paso a quienes, víctimas de este
expolio, se ven obligadas a emigrar para intentar sobrevivir.
EUROPA COMO FORTALEZA
Desde la aprobación, en 1985, de la Ley Orgánica de Derechos y
Libertades de los Extranjeros en España, más conocida como Ley
de Extranjería, la política española, en materia de inmigración,
ha destacado por su carácter represivo, constituyendo uno de los más
esforzados pilares de los Acuerdos de Schengen. Contrariamente a lo que enuncia
su título, nos hemos encontrado con una normativa de "orden público",
que imposibilita, en la práctica, el desarrollo de políticas de
integración, convivencia e igualdad entre las diferentes comunidades.
La aplicación de la Ley y sus Reglamentos (aún más restrictivos),
a lo largo de los años, ha puesto en evidencia sus efectos perniciosos:
inseguridad jurídica de los inmigrantes, obstaculización a la
reagrupación familiar, explotación y abusos en lo laboral, marginación,
etc.
Las autoridades, en toda Europa, someten a las personas inmigrantes a un trato
vejatorio que hace pensar que los derechos humanos no son para todos. Los inmigrantes
no son considerados como personas por la ley, sino como mano de obra barata
al servicio, sobre todo, de la economía sumergida, que en torno al 30%,
representa un elemento estructural del sistema económico. Y no olvidemos
que no habría trabajadores clandestinos si no existiera empleo clandestino;
no existiría empleo clandestino si no hubiera patronos dispuestos a emplear
y buscar esta mano de obra, y si no hubiera consumidores dispuestos a adquirir
los productos de este trabajo.
La extrema pobreza de estas personas interpela profundamente nuestro supuesto
talante democrático. En efecto, la política socioeconómica
seguida en nuetro país, que no tuvo nunca en cuenta el coste humano y
social que en su tiempo, supuso el recurso a las migraciones de muchos de sus
habitantes, ha instaurado, actualmente, un proceso de explotación, marginación
y exclusión social de los inmigrantes procedentes de países del
Sur. Interroguémonos, pues, sobre las supuestas calidades de un sistema
económico que produce tanta marginación social, entre nacionales
y extranjeros.
RACISMO SOCIAL Y MUJER INMIGRANTE
Sin duda, el racismo de estado que impregna toda la Ley de Extranjería,
transmite a la ciudadanía un mensaje favorecedor del racismo social.
La ley lanza mensajes presentando a los inmigrantes, bien como un problema de
"inseguridad ciudadana", bien como una "competencia desleal"
en la lucha por el escaso empleo existente.
En estas condiciones, por parte de una opinión pública desinformada
y que hace dejación de sus responsabilidades, surgen cada vez más
repetidos brotes de racismo y xenofobia, que ya existían como un sedimento
en nuestra sociedad. Nos cuentan historias de un mundo que se convirtió
en una aldea global, gracias a la tecnología y a imperativos económicos.
Y no obstante, racismo es exclusión, es la negación del otro,
de todos los otros. El racismo es una actitud, tiene que ver con nuestras referencias,
con nuestros valores (o la falta de ellos), con nuestras formas de encarar las
diferencias, las interinfluencias culturales. Es nuestra actitud de cara al
otro, al diferente, al poco conocido.
La agresividad y la violencia racistas son el punto extremo de una actitud,
de un desconfiado recelo, que es cotidiano. Y que también se manifiesta
en la prensa, en los espacios lúdicos, en el deporte, en la escuela,
en el barrio.
El racismo también es economía, como hemos visto. En la feroz
competencia que el liberalismo cotidiano impone, los perdedores son mayoría,
y es fácil acusar, estimular odios, evitar la creación de lazos
de solidaridad entre los marginalizados. La vieja historia de dividir para reinar
mantiene su actualidad.
Quines utilizan expresiones del tipo: "yo no tengo nada contra los moros,
pero mejor que se queden en su casa", o quienes sostienen que la cultura
de los inmigrantes ha de adaptarse e integrarse en la cultura de la sociedad
de acogida, aunque no sean conscientes de ello, tienen una concepción
racista de las relaciones humanas.
Tanto quienes abogan por la marginalización de las personas inmigrantes,
como quienes apuestan por que sea la cultura inmigrante la que se adapte a la
cultura receptora, tienen una imagen de las culturas como entes autónomos
cerrados y finalizados
El racismo, constituye un reto a la identidad humana de nuestras sociedades.
De la forma en como afrontemos el racismo, dependerá el nivel de dignidad
e indignidad con que estemos dispuestos a convivir.
Y si el racismo es el "primer diálogo de contacto" de los inmigrantes,
lo es mucho más para la mujer inmigrante, oprimida como inmigrante y
como mujer. Sobre todo en el caso de mujer negra o con rasgos étnicos
diferenciados. Como dice la brasileña Angela da Silva:
"España es uno de los muchos países que intenta vender una
imagen de "democracia racial", que en la práctica no se puede
sostener. Aquí, los negros y las mujeres negras sufren diariamente las
consecuencias del racismo, tanto a la hora de buscar trabajo como en la convivencia
diaria (...) Hay además una tendencia a tratar a la mujer negra como
si fuese invisible (...) Sentarse en un bar y no ser atendida porque no te ven.
Sin embargo, sí que te pueden ver y mucho, cuando entras en grandes almacenes
o supermercados y la dependienta te vigila desde la entrada hasta la salida;
o cuando entras en una farmacia y, antes de que te "toque la vez",
la dependienta se acerca a la caja registradora y te pregunta: ¿Tú
que quieres?. O cuando en la calle le preguntan a una cuanto cobra por acostarse.
(...)
IDENTIDAD CULTURAL E INMIGRACIÓN
La interculturalidad o convivencia entre personas de diferentes orígenes
culturales es un reto que tenemos que afrontar entre las personas de las sociedades
receptoras y entre las personas inmigrantes. Nosotros/as porque abre nuestro
universo cultural y social a nuevas presencias cercanas y cotidianas, ellos/as,
porque les requiere un esfuerzo de comprensión y adaptación a
un nuevo conjunto social. Todo ello en un contexto que está cambiando
globalmente y sobre el cual la ciudadanía no parece tener mucha capacidad
de intervención y control. De hecho la integración de las personas
inmigrantes es sólo una faceta más de esta nueva dinámica
que está transformando las relaciones humanas y sociales a pequeña
y gran escala, la cultura cotidiana, la del pensamiento, la del arte, la de
las relaciones laborales, etc.
Ser capaces de cambiar el apoyo a las personas inmigrantes en cuanto que necesitadas
de información y portadoras de vivencias desconocidas para las demás
personas que integran esta sociedad, por una relación de igualdad en
las que ocupen su lugar en la reflexión compartida sobre temas de preocupación
e interés igualmente compartidos, a la vez que estabilizan sus proyectos
de vida aquí, nos ayudará a afrontar los retos de esta gran transformación
cultural que, de momento, nos desorienta y desconcierta.
Cuanto más abiertos/as estemos al intercambio, más posibilidades
tendremos, por ambas partes, de encontrar juntos/as caminos de solidaridad y
co-responsabilidad en la construcción de la sociedad.
Escribe Isabel Allende:
"No les habían contado, sin embargo, que por cada afortunado 50
quedaban por el camino y otros 50 regresaban vencidos, que no serían
ellos los beneficiados (...), ni que serían los más humillados
entre los humildes. Pero si lo hubiesen sabido, tal vez de todos modos habrían
emprendido el viaje al Norte."
Y la ecuatoriana Mª Lourdes Uquillas:
"Tomar decisiones no es fácil, más aún cuando las
mismas nos llevan a abandonar nuestras raíces, nuestra familia, nuestro
entorno, con los que hemos compartido experiencias, vivencias y amistades desde
la infancia. Muchas personas que han tomado este camino, lo han hecho por diferentes
motivos, desde políticos, sociales, para realizar estudios, pasando incluso
por razones de tipo sentimental.
Las ilusiones y perspectivas que uno sueña hallar en el nuevo destino
son muy diferentes a las que en realidad se encuentra al llegar. Los primeros
momentos y días son de total confusión, el cambio de costumbres,
horarios, situaciones, nos lleva a tomarlo todo con calma porque sabemos que
nuestro futuro depende de los pasos que vayamos dando. Pero todo es más
duro cuando por diferentes motivos vemos que cada vez e más difícil
legalizar la situación en la que nos encontramos en el nuevo teritorio.
"
Y la argentina Ana María Peral señala en voz alta:
"La experiencia de la migración no resulta fácil, ni para
la persona que llega a España, ni para la que salió en algún
momento de ella. Las circunstancias y lugares pueden cambiar. La desesperanza
y la frustación son las mismas.
Dicen que la distancia es el olvido... pero aquí estamos los inmigrantes
para desmentir ese olvido. Para certificar con la añoranza que la ausencia
de la tierra es una "herida absurda" que no cierra nunca. Porque está
ligada a tu lugar, a tu gente, a aquellas pequeñas cosas, que hacen a
la identidad del ser.
Y aquí estamos, en un país que amamos, pero que no es el nuestro.
En una ciudad, con un consulado que no da respuestas, sino burocracia. Con becas
muy complicadas, que siempre, siempre son para otros.
¿Alguien preguntó, acá, alguna vez, sobre nosotros? ¿Cómo
nos sentimos? ¿Cómo fue nuestra vida de luchadores? ¿Cuándo
alguien se ocupó de los miles de hombres y mujeres, perdidos en el anonimato?,
casi piedras, confundidos con el paisaje, a quienes nunca los gobiernos de turno
les hicieron caso, a ellos, los olvidados desde siempre.
Necesitamos en esta sociedad de acogida un apoyo solidario, una oreja atenta
para escuchar viejas historias. Porque los consulados con su omnipotencia siempre
estuvieron cerrados para nosotros. Nunca se llamó a profesionales inmigrantes
para trabajar en ellos. Nunca fueron invitados a las recepciones. Claro, estoy
hablando de los humildes, de los que no tuvieron la suerte de hacer fortuna,
de los verdaderos inmigrantes.
Tal vez estas líneas rezumen resentimiento y dolor. Es cierto. Resentimiento
por el olvido. Por el abandono. Dolor por la ausencia. Pero eso puede superarse,
al menos mitigarse con la comunicación. Aquí estamos. Mis padres
y yo. Aquí están los Otros. Ojalá que esta puerta que se
abre, no se cierre nunca.
BIBLIOGRAFÍA
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de conflictos. Popular. Madrid.1994.
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Materiales audiovisuales
Las víctimas de la Ley de Extranjería. ECOE/AEME. Madrid
Dominicanas en la tierra prometida. ECOE/ Asociación de Mujeres Dominicanas.
Madrid.
La voz del silencio. ACNUR. Madrid. 1992.
El color del Otro (Racismo en España). TVE S.A. Madrid. 1993.
Visado para un sueño. TELEMADRID.1991.
+ Las
situaciones más graves del mundo por lo que respecta a los refugiados
http://www.eurosur.org/guiadelmundo/temas/refugiados/recuadro_1.htm
El ACNUR está brindando protección y asistencia
a 27,4 millones de personas de todo el mundo, de las cuales 14,5 millones son
refugiados.
1 - La guerra en la ex Yugoslavia
Unos 3,7 millones de personas que han sido desplazadas o afectadas por la guerra
están recibiendo ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, de las cuales
solo de Bosnia y Herzegovia son 2,7 millones.
2 - Asilo en Europa
Desde principios de la década de 1980, en Europa occidental se presentaron
alrededor de cinco millones de solicitudes para obtener la condición
de refugiado. El ACNUR trata de garantizar que las medidas que se tomen para
controlar este fenómeno estén de acuerdo con los principios de
la protección a los refugiados.
3 - La cuestión palestina
En la OOPS, el organismo de las Naciones Unidas encargado de los refugiados
palestinos, hay alrededor de 2,8 millones de personas inscritas. El futuro de
ellas sigue siendo una de las cuestiones más complejas que debe ser tratada
en el proceso de paz del Oriente Medio.
4 - Los refugiados de Africa occidental
Los conflictos de Liberia y Sierra Leona han obligado a casi un millón
de personas a exilarse en Guinea y Côte d'Ivoire. Son numerosas también
las personas desplazadas dentro de sus propios países y que quedan fuera
del alcance de la ayuda internacional.
5 - Repatriación de guatemaltecos
En los últimos diez años, unos 20.000 guatemaltecos retornaron
a su país. Con la asistencia del ACNUR, en 1995 esperan ser repatriados
hasta la cuarta parte de los 45.000 que permanecen en México.
6 - Los haitianos que buscan asilo
El ACNUR está brindando asistencia con procedimientos destinados a determinar
la situación de los haitianos que buscan asilo y vigilar la de los que
están retornando.
7 - La reintegración en Mozambique
Entre fines de 1992 y principios de 1995, más de un millón seiscientos
mil refugiados volvieron a Mozambique de seis Estados vecinos. Ahora deben empezar
a sustentarse por sí mismos y reintegrarse en sus propias colectividades.
8 - Conflictos en el Cáucaso
En los últimos años, se ha registrado una serie de desplazamientos
de población dentro y entre Armenia, Azerbaijan, Georgia y la Federación
Rusa, que abarca alrededor de un millón quinientas mil personas. Muchas
de ellas no pueden o no quieren volver a su antiguo lugar de residencia.
9 - La reconstrucción en Afganistán
Desde 1992, la mitad de los refugiados afganos fueron repatriados; casi tres
millones de ellos abandonaron la República Islámica de Irán
y Pakistán. Para posibilitar el retorno, se necesitan hacer más
esfuerzos de reconstrucción dentro de Afganistán.
10 - Los desplazados de Sri Lanka
Desde 1992, volvieron de la India más de 30.000 refugiados de Sri Lanka
y casi 75.000 abandonaron su país o lugar de asilo. El ACNUR brinda asistencia
a los que retornan y a otras personas que están amenazadas o desplazadas
por la guerra.
11 - Repatriación a Myanmar
A mediados de 1995, sólo 50.000 de las 250.000 personas que huyeron desde
Myanmar en 1991 y 1992 aun seguían en Bangladesh. La repatriación
organizada por ACNUR está agendada para completarse a fin de año.
12 - Los balseros vietnamitas
Aunque la emigración ilegal se ha detenido, más de 40.000 vietnamitas
que buscan asilo permanecen en campamentos en todo el sudeste asiático.
Más de 70.000 regresaron a su país y el ACNUR vigila su situación.
13 - El Cuerno de Africa: exilio y repatriación
El ACNUR sigue brindando asistencia a alrededor de un millón seiscientos
mil habitantes del Cuerno de Africa y Sudán, una de las regiones que
se ha caracterizado por generar más refugiados a lo largo de los años.
Finalmente se está llevando a cabo la repatriación a Eritrea desde
Sudán, más de treinta años después que los primeros
refugiados abandonaran dicho país.
14 - La situación de emergencia en Ruanda y Burundi
A mediados de 1994, más de un millón de ruandeses entraron a Zaire,
en lo que constituye uno de los movimientos de refugiados más grandes
y rápidos que se hayan visto jamás. Ahora el ACNUR está
dando protección y asistencia a unos 2,2 millones de personas desplazadas
en Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda y Zaire.
15 - Limpieza étnica en Bhután
En 1985, el gobierno empezó a expulsar a los nepaleses, muchos de los
cuales tenían ciudadanía bhutanesa. Ahora, más de 100.000
están viviendo en campamentos de refugiados en Nepal.
además...
Poblaciones en movimiento
Los movimientos a gran escala de refugiados y otros emigrantes forzados se han
convertido en una característica típica del mundo contemporáneo.
Pocas veces en la historia reciente se ha visto un número tan grande
de personas en tantas partes del planeta en la necesidad de abandonar sus propios
países y poblaciones para buscar la seguridad en otra parte.
EL NÚMERO DE PERSONAS que tiene a su cargo el Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) aumentó de 17 millones en
1991 a más de 27 millones a principios de 1995. Otros cálculos
indican que hay más de cien millones de personas trasladándose
de un lado al otro, uno de cada 60 seres humanos. Hay 70 países que albergan
más de 10.000 refugiados.
En derecho internacional, el término "refugiado" tiene una
definición precisa: "la persona que no puede o no desea volver a
su país por temor a la persecución por motivos de raza, religión,
características étnicas, pertenencia a determinado grupo social
u opinión política". Hay otras circunstancias que también
obligan a emigrar, como el que se niegue acceso a la tierra y las consecuencias
de los modelos de desarrollo y sistemas económicos que no permiten satisfacer
las necesidades más elementales de las personas.
Es este tipo especial de refugiados (los refugiados "ambientales")
el que ha registrado un mayor incremento en los últimos años y,
según la organización no gubernamental (ONG) People & the
Planet, su número puede situarse en más de 25 millones (diez millones
reconocidos y quince no reconocidos).
El aumento repentino de la cantidad de refugiados está superando con
mucho la capacidad de respuesta de la comunidad internacional. En 1994, el presupuesto
anual del ACNUR se elevó a mil millones de dólares, mientras que
los costos estatales para prestar asistencia a las personas que buscan asilo
(que representan una pequeña parte del problema global) exceden con mucho
de los cinco mil millones de dólares por año. Al ACNUR le es casi
imposible satisfacer la demanda de techo y comida, así que menos puede
invertir en la repatración o la rehabilitación de los refugiados.
Con frecuencia, los refugiados proceden de ambientes distintos del que impera
en el país donde buscan asilo. Introducen costumbres, preferencias alimentarias
y prácticas religiosas extrañas. Tienden a congregarse en los
barrios indigentes de megaciudades como Dhaka, Calcuta, Karachi, Lagos, San
Pablo y Ciudad de México. En esos lugares, dependen de servicios urbanos
que ya tienen su capacidad superada o si no se ven obligados a amontonarse en
campamentos que carecen de condiciones de subsistencia adecuadas. El reasentamiento
de los refugiados nunca es fácil y la asimilación poco frecuente.
Durante muchos años, se estimó que el problema de los refugiados
afectaba esencialmente a Africa, el sudeste asiático y América
Latina. Sin embargo, se ha registrado un incremento en el movimiento de refugiados
en el este y centro de Europa, el Caribe, el Cáucaso y el sur de Asia.
En Africa, los movimientos migratorios más importantes pasaron del noreste
y el sur al oeste y el centro del continente.
A principios de 1996, alrededor de un millón setecientos mil ruandeses
y más de doscientos mil habitantes de Burundi fueron confinados en campamentos
de refugiados situados en Zaire y Tanzania. Doscientos treinta mil ruandeses
más quedaron en Burundi. Desde el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994,
en el que murieron alrededor de un millón de personas, dos millones más
de ruandeses buscaron refugio en Zaire, Tanzania, Uganda y Burundi. Muchas personas
solo se sienten a salvo en los campamentos de refugiados. Los principales obstáculos
que impiden a la mayoría de los refugiados volver voluntariamente son
la falta de seguridad y justicia y la manipulación de las noticias sobre
la situación actual en Ruanda y Burundi.
La guerra en la ex Yugoslavia obligó a 3.700.000 personas a desplazarse.
En Serbia, cientos de miles de yugoslavos de Bosnia y Croacia, en su mayor parte
de ascendencia serbia salvo algunos croatas y musulmanes, quedaron en centros
colectivos. Las escasas oportunidades de trabajo y la reducción de las
zonas rurales aptas para vivir generaron desavenencias que dificultaron el reasentamiento
de los refugiados.
Miles de emigrados más encontraron refugio en diferentes países
europeos (solo Alemania recibió más de 350.000 refugiados de la
ex Yugoslavia) pero en la mayor parte de los casos solamente se expidieron permisos
temporarios. En los últimos años, muchos países europeos
han endurecido sus leyes de inmigración. Esta tendencia coincide con
el resurgimiento de movimientos xenófobos que han perpetrado ataques
violentos contra extranjeros, algunos de los cuales eran refugiado.
Los sectores más pobres de la comunidad mundial son los más afectados
por el problema de los refugiados. Los veinte países con una proporción
de refugiados más elevada son los que tienen un ingreso anual per cápita
de 700 dólares. Los países vecinos de Mozambique no cuentan con
medios suficientes para apoyar a las personas que la sequía y las malas
cosechas -con el agravante de la guerra civil- obligan a emigrar. En Malawi,
que ha dado asilo a 800.000 mozambiqueños y figura entre los doce países
más pobres del mundo con su PNB per cápita de 230 dólares,
de cada nueve personas una es refugiada.
Los refugiados ambientales podrían llegar a configurar una de las crisis
humanas más importantes de nuestros tiempos. El fenómeno es la
manifestación externa de un cambio profundo, manifestación que
suele ir acompañada de pobreza extrema, miedo y desesperación.
Si bien la causan los problemas ambientales, es también una crisis social,
política y económica.
Es posible que países como Jordania, Egipto y Pakistán se vean
repentinamente enfrentados a una grave falta de agua. Países como Filipinas,
Kenia y Costa Rica pueden pasar de la abundancia de tierras a la escasez como
consecuencia del crecimiento demográfico superacelerado. La capa de ozono
de regiones enteras puede haberse reducido seriamente en el lapso de una sola
generación. Toda la Tierra parece empezar a sentir los rigores del calentamiento
de la atmósfera en un plazo que, en términos relativos, ha sido
muy corto. Cualquiera de estas catástrofes ambientales puede producir
un número excepcionalmente grande de refugiados.
AFRICA (volver general)
+
" Los otros balseros". Por Robbert Bosschart.
2001© 2001
http://www.rnw.nl/informarn/html/soc000529_balseros.html
Las espaldas mojadas en las costas españolas: El
negocio se internacionaliza. El contrabando de seres humanos desde Africa del
Norte para llevarlos, vía España, a la 'tierra soñada'
de Europa, ya se ha convertido en una industria plenamente modernizada. Los
dueños de las empresas punteras se han lanzado, igual como hacen las
multinacionales de éxito en las grandes bolsas mundiales, a fusiones
internacionales. Así pueden 'diversificar la oferta'.
Algunos de sus 'sectores de negocio' son fácilmente reconocibles, como el tráfico de mujeres -sobretodo desde Nigeria- para surtir a los burdeles de Europa. Otros no resultan tan transparentes; desde el transporte de lujo con destino garantizado, al contrabando barato en masa, con sus fatales riesgos para los pasajeros. Ahora el mar ya devuelve tantos cadáveres a las playas españolas, que ha comenzado una macabra disputa entre las autoridades centrales y regionales sobre quién debe pagar las cuentas de tanto enterramiento.
En las Islas Canarias, el número de detenciones de 'espaldas mojadas' pobres ha aumentado, durante la primera mitad del año, en un 440 por ciento. Pero a la vez la policía calcula que apenas el 20 por ciento de los inmigrantes clandestinos observados, ha empleado el transporte barato de las 'pateras': barquitos endebles enviados desde la costa africana. Cuando no zozobran ahogando a sus pasajeros, éstos son detenidos en su mayoría ya en las playas, y devueltos a Marruecos. Por tanto, el otro 80 por ciento evidentemente ha pagado fuertes sobreprimas para un transporte 'garantizado'; quizás ocultado por la cortina de humo que produce el drama de los naufragios de pateras.
Las autoridades españolas calculan que la industria marroquí del contrabando humano tiene actualmente una reserva de unos 25.000 emigrantes clandestinos para ser enviados a España, desde Tánger o desde el entorno de los enclaves de Ceuta y Melilla ciudades españolas en la costa marroquí. Y además, gracias a sus recientes fusiones con 'transportistas hermanos' en Mauritania y las Islas de Cabo Verde, otros tantos pasajeros dispuestos en puertos de aquellos territorios.
El ministro español del Interior, Mayor Oreja, ya declara públicamente que el contrabando de espaldas mojadas 'será nuestro principal problema en esta década'. Claro está que también lo dice porque el gobierno conservador español busca argumentos para desmantelar la 'demasiado generosa' ley de inmigración, que había entrado en vigor -a pesar de sus protestas- justo antes de las elecciones de marzo. Pero eso no desmerece su evaluación del problema: el contrabando humano está creciendo de modo explosivo.
Ahora que España está terminando el 'blindaje' de Ceuta y Melilla, completado con modernísimas técnicas de vigilancia en el Estrecho de Gibraltar, al precio de unos 150 millones de dólares, se ve el resultado que ya había predicho la policía de fronteras: 'Con el enorme crecimiento de población, y de miseria, en Africa del Norte, no se puede ni pretender poner coto a las ansias de emigración; como mucho, se le fuerza a escoger otras rutas.'
Ahí, uno de los problemas es la endémica corrupción entre la policía y otras instituciones marroquíes. ¿Cómo explicar, de otro modo, que expediciones enteras de clandestinos, ante la dificultad de cruzar el Estrecho de Gibraltar, aparezcan de repente ante las costas de las Islas Canarias? Un desvío de 3000 kilómetros, que incluye el cruce de campos minados y zonas militares en lo que fue el teatro de guerra del antiguo Sahara Occidental...
Pero esa puerta trasera para gentes del norte de Marruecos, ahora ya no parece más que un negocio marginal para la industria del contrabando humano. Ha habido un vuelco completo, comparado con años anteriores, en la cifra de emigrantes marroquíes y de los procedentes de Africa negra, detenidos en las costas canarias. Allí, en 1999, los marroquíes formaban el 86 por ciento, contra un 14 por ciento del resto de africanos. Pero en lo que va de año, los emigrantes desde la Africa negra ya constituyen el 88 por ciento; entre ellos, más de la mitad mujeres y -significativamente- la cuarta parte niñas menores de edad, procedentes de Nigeria. La industria del contrabando se ha fusionado con la trata de mujeres para abastecer los burdeles europeos.
Y además de sus 'joint ventures' con colegas de Nigeria, Mauritania, Guinea y las Islas de Cabo Verde, los mafiosos marroquíes (sin duda con algunos socios europeos para 'colocar la mercancía') también están ampliando sus contactos con las flotas internacionales de pesqueros de arrastre (coreanos, chinos, rusos) que operan en las aguas entre Africa y las Canarias. Estos ganan un buen sobresueldo como remolcadores, para llevar pateras hacia las costas españolas.
La industria del contrabando humano está cada vez menos dispuesta a arriesgar sus marinos expertos para pilotar las simples pateras hasta las playas, con el peligro de que les detenga la guardia costera española. Los emigrantes 'baratos' son entregados a su suerte, sin piloto, una vez que los buques remolcadores han llevado las pateras a la cercanía de las Islas Canarias. Da igual si no saben navegar hasta la playa, o si naufragan; los pasajeros ya han pagado, y nadie se ha molestado en preguntarles si saben nadar.
De este modo, cada año mueren ahogados centenares (otros cálculos dicen que algunos miles) de emigrantes clandestinos. Y se mueren viendo aquellas playas que les fueron descritas, por el servicio de marketing de una industria internacional de contrabando humano, como la tierra prometida de Europa.
+ Los inmigrantes magrebíes
denuncian un "pacto de silencio" Madrid-Rabat
Ernesto Núnez. Madrid
http://www.lgu.ac.uk/langstud/spancult/inmigracion/imigres1.htm
Más de 1.000 personas han muerto en el Estrecho en
lo que va del año ~200 en costas españolas y 800 en el litoral
marroquí, según cifras de la Asociación de Trabajadores
Inmigrantes Marroquíes, ayer denunció el silencio de las autoridades
españolas con respecto al naufragio de una patera en el que murieron
38 personas, el mes pasado. Este colectivo de más de 14.000 inmigrantes
sostiene que el silencio marroquí es normal, pero califica de "muy
grave'' que el Gobierno español también haya ocultado este suceso.
"Evaluamos muy negativamente el silencio pactado". Con estas palabras,
el presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes
(Atime), Abdel Hamid Beyuki, se sumó ayer a la oleada de criticas al
Ministerio del Interior por su silencio en torno a la muerte de 38 marroquíes
que hace un mes naufragaron en una patera en aguas del Estrecho.
Los reclamos de partidos. sindicatos y organizaciones civiles por la actitud
de Interior. que no participó en las tareas de rescate porque los hechos
ocurrieron en aguas marroquíes y. según el ministerio, fue desestimada
su ayuda. subieron ayer de tono. Desde el PSOE se llegó a afirmar que
el ministerio ''rozó el delito" al no auxiliar a los inmigrantes.
La Atime informó que la Guardia Civil ha reconocido el hallazgo de 2
1 3 cadáveres de inmigrantes en las costas del sur del país en
los últimos ocho meses; cifra que no es reconocida como oficial por esta
institución. A estos datos. según las estimaciones de Atime, hay
que añadir 800 muertes ocurridas en las costas marroquíes.
"La información que tenemos nosotros es que cada semana se encuentran
cuerpos del lado marroquí, pero nadie informa de ello, y no nos sorprende,
porque allá hay un régimen que no es democrático",
dijo Hamid. Lo sorprendente y grave para esta asociación es "que
un Gobierno democrático, como el español, esté llegando
a pactos de silencio con Marruecos''. en lugar de acordar medidas que resuelvan
el fondo del problema de la inmigración ilegal.
"A Marruecos ya no le importa la miseria de su gente". afirmó
Hamid, "los que quieren salir de ahí tienen puntos concretos de
partida que conoce el Gobierno, pero que esconde''. Según el presidente
de Atime, en Marruecos seria imposible que saliera una patera sin la complicidad
de autoridades costeras, que trabajan de acuerdo con las redes de tráfico
de inmigrantes.
Otros puntos en donde Marruecos podría actuar en contra de las redes
de tráfico de inmigrantes, en los que impera el silencio. son los puestos
de control de las carreteras. Entre Rabat y los puertos cercanos a Tetuán
existen al menos 1 0 puestos en donde las autoridades marroquíes podrían
detener los camiones en los que son transportadas las pateras des de los pueblos
en donde se fabrican. hasta las playas de donde parten.
La ATIME hizo un llamamiento para que las organizaciones no gubernamentales,
los partidos políticos y la sociedad en general se movilice para detener
el drama del paso del Estrecho y evitar que continúe el silencio oficial
ante estos sucesos.
Hamid. hoy presidente de Atime y antiguo activista político que salió
de Marruecos en 1984 a bordo de una patera. aseguró que las autoridades
españolas pudieron haber intervenido en el rescate de los inmigrantes.
ya que el accidente ocurrió en altamar. Atime no descarta la versión
que dio Hamid Oulí. el único sobreviviente de la tragedia. quien
aseguró que la patera fue embestida intencionadamente por el barco que
iba a concluir el traslado de los inmigrantes al territorio español porque
no existía acuerdo sobre el precio del viaje.
El presidente de la asociación desestimó el argumento de las autoridades
del Ministerio del Interior, que han asegurado que el accidente ocurrió
en aguas de Marruecos y que los responsables portuarios sólo aceptaron
como ayuda bolsas para meter los cadáveres. " Las autoridades españolas
han reconocido que conocían del suceso. No estamos seguros de que tengan
alguna responsabilidad por no haber actuado para salvar a los inmigrantes, pero
es seguro que ocultaron los hechos", indicó.
El Gobierno. por su parte, reiteró su versión añadiendo
que el dia del naufragio no se pudo intervenir porque Marruecos no dio cuenta
a tiempo del suceso.
Los partidos de oposición mantuvieron su denuncia en contra de la "pasividad''
y el silencio de Interior. Nueva Izquierda pidió la comparecencia del
ministro Jaime Mayor Oreja y el cese del delegado del gobierno en Melilla, Enrique
Beamud.
Ramón Jauregui. secretario de Politica Autonómica del PSOE, acusó
al Ministerio del Interior de "rozar el delito', al no actuar para rescatar
a los 38 inmigrantes. Jauregui afirmó que este caso "constituye
uno de los mayores escándalos del Gobierno de José Maria Aznar".
La politica migratoria del Eje cutivo también fue criticada des de la
asociación de inmigrantes marroquíes, que ayer denunció
que el Gobierno sólo habla de detenciones y expulsiones y olvida que
cada año - y aunque lleven sus documentos en regla - son devueltos 17,000
magrebiés que intentan llegar a España.
Según Atime. en los últimos diez años han llegado a España
a bordo de pateras 20.000 africanos- de los que unos 5.000 han seguido viaje
a otros países de Europa. Esta asociación también criticó
el régimen de residencia establecido en la Ley de Extranjería-
pero advirtió que su reforma aunque es urgente, no servirá de
nada para detener las muertes en la zona del Estrecho.
+ DE LAS GALEOTAS CORSARIAS
A LAS PATERAS DEL ESTRECHO :
LA INFLUENCIA DEL PASADO EN LA IMAGEN DE LOS MUSULMANES Y MAGREBIES EN ESPAÑA
Eloy Martín Corrales. Universitat Pompeu Fabra
http://www.ub.es/geocrit/sn-94-9.htm
La historia de las relaciones hispano-magrebíes
en general e hispano-marroquíes en particular ha favorecido que en el
imaginario colectivo español la imagen de los norteafricanos tenga unas
connotaciones tremendamente negativas que planean en la actualidad en la percepción
que nuestra tiene de la población inmigrada procedente del Magreb (1)
En líneas generales, la peyorativa imagen de los norteafricanos comenzó
a gestarse en los largos siglos de Reconquista, culminados en 1609 con la expulsión
de la población de los moriscos. Se ennegreció a lo largo de los
siglos XVI, XVII y XVIII en los que la abierta hostilidad corsaria entre cristianos
hispanos y musulmanes magrebíes significó la esclavitud o la muerte
de centenares de miles de personas. Nuevos y sombríos tintes vinieron
a oscurecer la citada imagen con motivo de la llamada Guerra de Africa de 1859-60.
Sus contenidos negativos se reforzaron extraordinariamente entre 1909 y 1927,
años de guerra colonial que culminaron con el establecimiento del Protectorado
español de Marruecos y con la posterior participación de tropas
marroquíes en la Guerra Civil española. En la segunda mitad del
siglo XX, con Marruecos independiente, nuevos conflictos hispano-marroquíes
propiciaron un nuevo ennegrecimiento de la imagen de los norteafricanos (reivindicación
marroquí de Ceuta y Melilla, Guerra de Ifni-Sáhara en 1958, la
extensión de las aguas jurisdiccionales marroquíes y el consiguiente
problema de la pesca en los caladeros de la zona, la conflictiva e incompleta
descolonización del Sáhara en 1975 y el tráfico clandestino
del hachís). Contamos con numerosas monografías (aunque muy desconectadas
entre sí) que dan cuenta del proceso de formación de una imagen
tan negativa (2).
A lo largo del citado período también se generó una visión
positiva, o cuando menos más tolerante, de los norteafricanos que coexistió
con la negativa, aunque siempre fue minoritaria. En esta línea hay que
incluir la maurofilia de origen medieval, pasando por el trato que reciben los
magrebíes a partir de la firma del Tratado de Paz y Comercio hispano-marroquí
de 1767, por la aparición y consolidación del arabismo español
y las ilusiones despertadas por la "penetración pacífica"
en Marruecos en la segunda mitad del siglo XIX, por la mayoritaria oposición
a la aventura colonial en tierras marroquíes hasta 1921, así como
la solidaridad que despierta la causa saharaui a partir de los años setenta
que enlaza con la ola de simpatía que parte de la opinión pública
demuestra para con los actuales inmigrantes magrebíes. Ahora bien, esta
última corriente siempre ha mostrado una gran discontinuidad y ha florecido
generalmente en sectores elitistas o progresistas.
Ante tan desigual fortaleza y continuidad de ambas visiones, la negativa y la
positiva, en el imaginario colectivo español en los últimos catorce
siglos, sorprende que en los últimos veinticinco años se haya
impuesto en los medios de comunicación y en los ámbitos político
y educativo (universidad, institutos y primaria) una imagen "políticamente
correcta" de los musulmanes en general y de los inmigrantes magrebíes
en particular. Se trata de una visión tolerante y solidaria de los musulmanes
o magrebíes que se acoge voluntariamente a conceptos cambiantes, entre
los cuales el multiculturalismo y la interculturalidad.
En efecto, el posicionamiento, casi sin excepciones, de la clase política,
de los periodistas y de los profesores universitarios, de institutos y de primaria
no se corresponde con los estereotipos y clichés peyorativos para con
los norteafricanos profundamente arraigados en la sociedad española.
Es decir, existe un claro divorcio, en lo que a la imagen de los musulmanes
se refiere, entre unos sectores minoritarios aunque muy influyentes en los planos
cultural y político y, sin duda alguna, la mayoría de la población
que aún da pábulo a los citados estereotipos y clichés
forjados a lo largo del tiempo sobre nuestros vecinos del sur. Los estallidos
racistas de El Ejido en Almería (una especie de El Dorado en el que la
riqueza ha sentado sus reales) y de Can Anglada en Tarrassa (zona obrera habitualmente
orientada hacia una política de izquierdas) confirman la anterior aseveración.
En el primer caso, la cascada de desprecio hacia los inmigrantes, entronca especialmente
con los estereotipos de salvajes, sucios, ignorantes y lascivos forjados en
los momentos en los que España se impuso a Marruecos (Guerra de Africa
de 1860, Guerras de Marruecos y Guerra de Ifni-Sáhara). En el segundo,
con la consideración del marroquí como carne de cañón
de toda clase de despotismos y, por tanto, enemigo de la libertad (la satanización
de los Regulares marroquíes que intervinieron en el bando franquista
en la Guerra Civil española).
La visión "políticamente correcta" de periodistas, políticos,
enseñantes, etc., no es plena y sinceramente asumida por todos los que
integran este grupo de dificiles contornos. No pocos de los que sostienen tal
visión en su fuero interno mantienen sentimientos claramente xenófobos
en unos casos y notoriamente contradictorios en otros. Lo anterior explicaría
las "inoportunas" declaraciones xenófobas y racistas de determinados
dirigentes y figuras políticas de izquierda, derechas moderadas, nacionalistas
estatalistas o periféricos, de mayor o menor relevancia : Heribert Barrera,
figura siempre ligada a Esquerra de Catalunya; Marta Ferrusola, agitadora de
Convergencia Democrática de Catalunya y esposa del President de la Generalitat
de Cataluña (3); Rafel Centeno, diputado socialista del Parlamento andaluz,
etc.
En realidad, tales estallidos no tienen nada de espontáneos desahogos
de malhumor, posteriormente reprimidos, ni de provocadoras maniobras políticas
de despiste, ni de actidudes de vengazas personales variadas. En realidad tales
"figuras políticas" tienen profundamente interiorizadas tales
opiniones y se muestran coherentes con su personalidad y trayectoria cuando
las hacen públicas. Lo que interesa destacar es que en esos momentos
actuan como legítimos portavoces de todos aquellos (entre ellos los de
El Ejido y Can Anglada) que no comulgan con la visión "políticamente
correcta" y encuentran que una voz "autorizada" viene a darles
la razón. Para estos últimos, la libre expresión de su
opinión se manifiesta preferentemente en los espacios privados, con cierta
prudencia en determinados lugares públicos (trabajo, cafeterías,
etc.) y, más extremadamente, en forma de pintadas clandestinas en muros
y paredes. Muy pocas, totalmente marginadas y muy escasas en militantes, son
las organizaciones que publicamente se manifiestan en términos xenófobos.
Sin duda alguna, esta situación en la que la mayoría se ve forzada
a ocultar de una u otra forma sus auténticas opiniones, favorece que
periodicamente se "cuelen" mensajes claramente censurables desde el
punto de vista de la ortodoxia multiculturalista o fuera del alcance de lo "políticamente
correcto".
Algunos ejemplos sacados del pasado y del presente permiten argumentar lo anterior
y, por desgracia, poner de manifiesto el peso, en este caso negativo, de la
historia de las relaciones entre España y Marruecos. En 1936, en plena
Guerra Civil española, en L'Esquella de la Torratxa, una publicación
que pasó a ser el portavoz del Sindicat de Dibuixants Professionals de
UGT, Avel.li Gener, "Tisner" publicó una viñeta en la
que dos individuos hablaban de la situación del frente de Córdoba
(en el que se libraban grandes combates entre los republicanos y las fuerzas
franquistas, entre las cuales unidades de Regulares). Uno de ellos decía
al otro : "No parlis; hi ha moros a la costa" ("No hables; hay
moros en la costa") (4). La alusión a los marroquíes era
clara, como también a unos siglos en los que los ataques de los corsarios
musulmanes hacían estragos en las costas españolas (5). En 1975,
con motivo de la Marcha Verde organizada por Hassan II en su intento de incorporar
el Sáhara a Marruecos, el mismo Tisner (que seguía profesando
ideas progresistas), en las páginas del diario barcelonés Tele-exprés
incluía una viñeta en la que un legionario que se encontraba en
una colina con un catalejo y orientado hacia el lugar por donde debería
aparecer la citada Marcha Verde, gritaba : "Moros en la costa" (6).
Es obvio que esta viñeta, que también contenía referencias
a los temores corsarios de siglos atrás, se encuentran claras connotaciones
antimarroquíes. Cuarenta años pasados no habían servido
para borrar la influencia del pasado (el recuerdo de la violencia corsaria).
Posteriormente, en la década de los noventa y en plena actividad del
pase clandestino del Estrecho en patera, una nueva viñeta recogía
el testigo dejado años atrás por Tisner. En esta ocasión
se trata de los mensajes xenófobos colgados en la red en una dirección
electrónica siniestra y burlesca que lleva el siguiente nombre: papelesparatodos.com.
El segundo ejemplo puede rastrearse desde las décadas de los veinte y
treinta del siglo XX, cuando se materializa la colonización española
de Marruecos que favoreció el trato cotidiano con los marroquíes
a los que rápidamente se les etiquetó salvajes. Una serie de caricaturistas,
que generalmente vivían sobre el terreno y conocían muy bien a
los colonizados, se apresuraron a exagerar y ridiculizar las características
físicas de los norteafricanos : bocas y labios enormes, pies descomunales,
creaneo dolicoféfalo, etc. (7). Este trato despectivo (es el mismo que
reciben otros pueblos colonizados por parte de sus respectivos colonizadores,
especialmente en el caso de las poblaciones del Africa sudsahariana) desapareció
casi por completo como consecuencia de la posterior descolonización,
aunque de cuando en cuando aparecían algunos vestigios en la publicidad
de determinados productos "tropicales". Quizás no tan sorprendentemente,
entre 1998 y 2001 la compañía de Transportes Municipales de Barcelona
(TMB), especialmente la sección que gestiona el servicios de autobuses
urbanos, puso en marcha una campaña publicitaria con el objetivo de fomentar
el uso del bus público ("Tothom té el seu bus"). Consistía
en una serie de personajes que deambulaban por la ciudad con un pequeño
autobus bajo el brazo (un sacerdote, una ama de casa, un jubilado, una mujer
embarazada, un arquitecto o similar, una chica estudiante, etc.). Las figuras
de trazo esquemático tenían casi todas dibujadas su boca con una
leve y pequeña linea recta o curva. Lo sorprendente de la campaña
es que incluía, además de los personajes citados, a dos chicos
con indumentaria urbana de influencia norteamericana con patines y auriculares,
además de ... unas bocas con unos labios enormes que casi cubre todo
su rostro. Evidentemente se trataba de inmigrantes, posiblemente más
sudsaharianos que magrebíes, pero inmigrantes al fin y al cabo (8).
El tercer ejemplo viene aportada por la profunda corriente antimarroquí
que se esconde (aunque no en todos los casos) en las posturas pro-saharauis.
Una de las formas de humillaciones que los países "civilizados"
han utilizado comunmente para humillar o, simplemente burlarse, a los pueblos
llamados subdesarrollados fue la de bestilizarlos. En el caso de las relaciones
hispano-marroquíes la tradición, sin ir más lejos, se puede
remontar hasta 1860, en plena Guerra de Africa, cuando la prensa satírica
presentó a los marroquíes y a su ejército, como una tropilla
de monos comandada por el Sultán. Entre 1909 y 1927, en las llamadas
Guerra de Marruecos o del Rif, los enemigos marroquíes fueron encerrados
en jaulas para diversión de los niños españoles (9). En
pleno 2001 una revista de las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui
publica una revista en la aparece el monarca Mohamed VI con aspecto de cerdo
(10).
¿Cómo explicar la relativamente frecuente repetición de
ejemplos como los aludidos?. Sin ningún género de dudas es evidente
que los autores de tales viñetas o dibujos no acuden a las hemerotecas
a copiar las ideas de otros o repescar las propias. Todo permite suponer que
utilizan unos estereotipos fuertemente arraigados en la sociedad española
con la seguridad que da el gozar por descontado con la complicidad del público
al que van dirigidas sus obras gráficas. Muy posiblemente no sean plenamente
conscientes de ello, aunque no está tan claro que no intuyan que estan
utilizando un peligroso patrimonio : el "tesoro" ideológico
acumulado durante centurias, y que se resiste a desaparecer, compuesto de toda
una serie de estereotipos y clisés aplicados a los marroquíes.
No es casual que el citado político socialista andaluz, Rafel Centeno,
adujera a modo de disculpas que ignoraba que en el momento de pronunciar su
expeditiva frase ("Los moros, a Marruecos, que es donde tienen que estar")
los micrófonos estuvieran conectados. Ni que el presidente de la Generalitat
de Cataluña, Jordi Pujol, y el próximo candidato convergente al
citado cargo, Artur Mas, intentasen defender las declaraciones de Marta Ferrusola
(para quien los inmigrantes son gandules que lo único que saben es tener
hijos y pedir) asegurando que sus manifestaciones eran ampliamente compartidas
por la mayoría de la sociedad catalana.
En definitiva, es evidente que el peso de la historia es determinante a la hora
de crear la imagen que unos pueblos tienen de sus vecinos. En el caso de las
relaciones hispano-magrebíes han contribuido a forjar una visión
claramente negativa de los magrebíes, profundamente interiorizada por
la sociedad española que la concibe como algo inmutable. Ahora bien,
aunque es indudable que las actitudes despectivas y despreciativas para con
los norteafricanos se han impuesto casi siempre, no es menos cierto que en determinadas
coyunturas históricas pugnó por abrirse paso otra visión
que intentaba ponerse en la piel del Otro. A fines del siglo XX y comienzos
del XXI (tal como ocurriera al acabar el XVIII y comenzar el XIX y en las postrimerias
del XIX) nos encontramos con una coyuntura en principio favorable para "blanquear"
la imagen de Otro. Posiblemente se deba en parte a la consolidación de
la democracia y en parte a la moda de lo "politicamente correcto".
Sea como fuere lo más sensato es aprovechar ambas circunstancias para
que el "blanqueo" sea lo más intenso posible. Ahora bien, para
avanzar decididamente en esta tarea se impone la necesidad de proceder a una
revisión lo más profundamente posible las relaciones históricas
hispano-marroquíes, así de los estereotipos y clisés que
se han derivado de ellas.
Notas
1.Sobre ambas corrientes estoy preparando una monografía que analiza
la imagen de los marroquíes en España entre los siglos XVI y XXI.
Un avance en MARTIN CORRALES, E. Imágenes del Protectorado de Marruecos
en la pintura, el grabado, el dibujo, la fotografía y el cine. In NOGUE,
J.VILLANOVA,J.L. España en Marruecos (1912-1956). Discursos geográficos
e intervención territorial. Lleida: Milenio,1999.
2. Una sucinta selección que incluye la bibliografía citada en
las siguientes obras : BUNES IBARRA,M.A.De. La imagen de los musulmanes y del
Norte de Africa en la España de los siglos XVI y XVII. Los caracteres
de una hostilidad. Madrid: CSIC,1989. PERCEVAL,J.M. Todos son uno. Arquetipos,
xenofobia y racismo. La imagen del morisco en la Monarquía española
durante los siglos XVI y XVI. ,Almería: Instituto de Estudios Almerienses,1997.
MORALES LEZCANO,V. Africanismo y Orientalismo español en el siglo XIX.
Madrid: UNED,1988. CARRASCO GONZALEZ, A.M. La novela colonial hispanoafricana.
Las colonias africanas de España a través de la historia de la
novela. Madrid: Casa de Africa, 2000. NAVARRO,J.M.(ed.) El islam en las aulas.
Barcelona: Icaria,1997.
3. Para las raíces del racismo catalán a comienzos del siglo XX
es de utilidad el artículo de SANTAMARIA,A.: Inmigración, nacionalismo
y racismo. El caso catalán, El Viejo Topo, nº152, 2001, p.38-50.
4. L'Esquella de la Torratxa, nº 2979, 3-9-1936.
5. Los corsarios españoles o cristianos hacían otro tanto en las
costas norteafricanas.
6. Tele-Exprés, noviembre de 1975.
7. MARTIN CORRALES,E. Imágenes ....
8. La campaña editó carteles y trípticos, muchos de ellos
firmados por el alcalde de Barcelona.
9. MARTIN CORRALES, E. Las imágenes ....
10. Sáhara. Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharahui, nº
1, Sevilla.
© Copyright: Eloy Martín Corrales, 2001
© Copyright: Scripta Nova, 2001
+ El DRAMA de las PATERAS, 06/05/2003:
http://www.solidaridad.net/vernoticia.asp?noticia=362
Así se fortalece la nueva economía en Europa.
La explotación de africanos en la U.E. mata a más de 4.000 anualmente,
en el Estrecho.
Ni en la peor pesadilla. Punta Carnero, Cádiz. El rugido del mar es ensordecedor.
El agua se estrella sobre las rocas formando enormes masas de espuma. En la
profunda oscuridad de la noche, rota levísimamente por la luz de la luna,
un disperso grupo de manchas negras comienza a surgir del mar. Cuando la vista
se habitúa a la penumbra, las sombras se van transformando en figuras
humanas. Una patera ha atracado cerca de la costa y una treintena de personas
luchan por alcanzar la inhóspita orilla cubierta de guijarros.
Descalzos, desorientados y casi desnudos, sin más equipaje que un hatillo de ropa seca envuelto en bolsas de basura, 30 marroquíes intentan salvar la vida entre las voces de apremio de un marinero adolescente. Asustados, resbalando en el fondo gelatinoso, ahítos de agua, muchos desaparecen entre las olas sin atisbo de volver a emerger. Son las dos de la madrugada y una vez más la soledad de esta inhóspita cala se ve rota por un contingente de inmigrantes ilegales en busca de Europa. Su futuro se juega esta noche. La secuencia sería un buen argumento para el peor de los sueños. Pero es real.
Todo se desarrolla según el siniestro guión de la inmigración clandestina que desde hace ocho años alcanza a diario las costas de Cádiz. La barca ha partido cuatro horas antes de Castillejos, en las cercanías de Ceuta (Sebta para los marroquíes). La travesía ha sido tranquila; terrible, pero tranquila. Cada ilegal ha pagado 100.000 pesetas. Todos son jóvenes procedentes de las zonas agrícolas del interior del país. Es la primera vez que los pasajeros ven de cerca el mar. Ninguno sabe nadar. Con las primeras luces de España a un tiro de piedra , el barquero les ordena que salten al agua. Es un áspero final de trayecto.
De pronto se hace de día. Algo ha salido mal. Un intenso resplandor ilumina el descarnado escenario del desembarco. Un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) se abalanza de entre las tinieblas sobre las cabezas de los inmigrantes. Un vendaval que apesta a combustible golpea sus rostros. La sirena, las centelleantes luces azuladas y los focos de una lancha rápida del SVA surgida de la inmensidad del mar colaboran a destrozar los nervios del grupo de magrebíes. Ciegos, inician la desbandada. Corren sin rubo. Les sangran las piernas desolladas por las rocas. Los livianos equipajes quedan despanzurrados en la orilla.
La oscuridad juega a su favor: los marroquíes desaparecen entre la maleza. No más de media docena son detenidos. El resto desaparece en las sombras. En una mínima grieta se adivinan un adulto y un niño abrazados, mudos, inmóviles, como intentando zafarse así de la persecución. Un miembro del SVA parece no percatarse del contenido del burdo escondrijo. Es un momento de tensión que abate a los propios aduaneros: “A nadie le gusta hacer estas cosas; no son delincuentes, son personas; detener ilegales es lo peor de este trabajo”, musita afligido uno de los agentes. Han pasado tres minutos desde el comienzo de la escena.
Veinticuatro horas más tarde. “¡Eso parece una patera...!¡Es una patera; vamos a por ella!”. El dedo de un miembro de la Guardia Civil del Mar se ha posado en una mancha del tamaño de un grano de arroz dibujada en la pantalla verde del radar. No hay duda. La lancha Rodman 55 enfila la dirección que marcan los sistemas de detección con las turbinas a toda máquina. Es la una de la m